Definen rasgos de pobladores antiguos de la Villa de Guadalupe

Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia estudiaron durante seis años miles de huesos depositados en la cripta de la Parroquia de Indios de la Villa de Guadalupe.

Ciudad de México

Durante seis años, investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia analizaron miles de huesos depositados en la cripta de la Parroquia de Indios de la Villa de Guadalupe.

Así se pudieron situar los primeros asentamientos en inmediaciones del santuario de la Virgen de Guadalupe entre los años 1200 y 1700 de nuestra era, y conocer características de esa población posterior a la conquista, de la cual no se tenía mucha información.

Luego de que el equipo de investigación descubrió cráneos, se decidió hacer la aproximación facial de ocho, que corresponden a sujetos de distintas épocas.

Los resultados quedaron contenidos en el libro “La población antigua de la Villa de Guadalupe Ciudad de México (1200-1700dC)”, de Arturo Romano Pacheco, María Teresa Jaén –recientemente fallecida– y Josefina Bautista, coeditado por el propio INAH y la Fundación Miguel Alemán.

Con base en los rasgos principales de los grupos raciales ahí localizados, se determinaron cuatro grupos principales: indígenas, mestizos con rasgos indígenas, mestizos con rasgos europeos y europeos, así como los restos de una mujer negroide, explicó la antropóloga física Josefina Bautista.

“Nos encontramos un osario con miles de huesos. Para este primer resultado estudiamos durante seis años solo aquellos que se conservaron completos: cráneos y huesos de esqueletos. Los limpiamos, restauramos e inventariamos, para estimar con las técnicas de la antropología física su edad y sexo, y calcular el número de sujetos depositados en la cripta”, refirió.

Durante el estudio también se detectaron en algunos huesos huellas de enfermedades osteoarticulares, displasias y alteraciones del desarrollo, de lo cual se abundará en un segundo volumen.

El trabajo, realizado también por los investigadores eméritos del INAH Arturo Romano Pacheco y María Teresa Jaén, quien falleció recientemente, se realizó con la técnica de extracción y registro de restos óseos y estudios de morfometría, para conocer cómo eran y cómo cambiaron en el transcurso de cinco siglos los habitantes de los alrededores del recinto religioso.

Los antropólogos informaron que en el osario citado, no encontraron esqueletos completos, pero cuando el equipo descubrió cráneos y los mandó fechar, decidió realizar un aproximado facial, tarea que se hizo con el Laboratorio de Antropología Forense del IIA-UNAM.

En la primera fase de la reconstrucción trabajaron las antropólogas físicas Lilia Escorcia y María Villanueva, y el escultor Daniel Olea hizo la colocación de piel y cabello.