Huertos urbanos 'destapan' el lado emprendedor de los viejitos

El Programa de Agricultura Sustentable a Pequeña Escala beneficia a más de mil 205 familias, con una producción de 10 toneladas de verduras y frutales.
En la Ciudad de México solo hay cuatro invernaderos de este tipo.
En la Ciudad de México solo hay cuatro invernaderos de este tipo. (Fanny Miranda)

Ciudad de México

Una veintena de ancianos de la Unidad Habitacional CTM Culhuacán no creía que la instalación de un invernadero podría cambiarles la vida, hasta que sembró sus primeras semillas y las vio florecer; y solo dos meses después, ya se hacen planes para comercializar, a pequeña escala conservas y mermeladas orgánicas.

"Cuando fue un proyecto realmente no me interesó, pero cuando empezamos a ver cómo iban armando el invernadero nos empezó a dar curiosidad. Después, ver cómo siembras una semillita y que poco a poco va creciendo, cuando nosotros cosechamos es un gran logro", platicó Bertha León, vecina de la Unidad CTM Piloto Culhuacán y guardiana del invernadero.

Este año, el Gobierno del Distrito Federal impulsó como nunca antes los programas de agricultura urbana, como un esquema para trazar una ruta hacia la seguridad alimentaria de la capital y producir al menos 20 por ciento de la necesidad de consumo de hortalizas en la ciudad.

La Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec) lanzó el Programa de Agricultura Sustentable a Pequeña Escala e instaló cuatro invernaderos de producción intensiva en igual número de unidades habitacionales, que benefician a más de mil 205 familias, con una producción de 10 toneladas de verduras y frutales, así como 30 mil piezas de diferentes tipos de hortalizas.

La puesta en marcha de este proyecto tiene que ver también con la reconstrucción del tejido social, a través de la recuperación de espacios ocupados por la delincuencia.

Es así como los ancianos de la Casa del Adulto Mayor de la Unidad CTM tienen ahora un invernadero, que además de brindarles alimentos para el autoconsumo, se convirtió en una terapia ocupacional.

"Me dedicaba al quehacer y a cuidar al nieto, esto me dio la oportunidad de dar más", reconoce Bertha León.

La mujer de 68 años revisa delicadamente unas matas de fresa y reconoce al sitio como un lugar que le ha permitido reencontrarse con la madre tierra y con ella misma.

"Les ponemos música de toda clase para que se alegren, todas las plantas son seres vivos y como tal necesitan que les hablemos con cariño. Nosotros somos muy importantes para mantener todo esto, es lo que nos ha servido, nos ha dado vida como la vida que ellas nos dan, también nosotros se las transmitimos", relató.

A solo dos meses de haber sido instalado, el invernadero produce fresas, tomate bola, lechuga, brócoli, coliflor y zanahorias baby, que Bertha y 25 vecinos de la tercera edad cuidan con gran esmero.

"Estas hortalizas van conforme a su desarrollo fisiológico, no aplicamos fertilizantes químicos, insecticidas, herbicidas, ningún insumo químico, todo lo hacemos con biopreparados, con fertilizantes orgánicos", explica Raúl Hernández, responsable del programa de la Sederec.

Para el riego, el invernadero funciona con un sistema de captación de agua de lluvia y el abono lo producen ellos mismos, a través del sistema de lombricomposta, con los sobrantes del comedor comunitario de la Casa del Adulto Mayor y su Familia.

Cuando los cultivos están listos para cosecharse, los ancianos reciben su pago, en especie.

"Hemos organizado esto en grupos que vienen a atender el invernadero de dos a tres veces por semana; por ser adultos mayores hay que cuidar su salud y por necesidad creamos dos horarios de cuidado del huerto. Además, hicimos un banco de horas, cuando salgan los frutos y hortalizas ellos van a ser beneficiarios en razón de las horas que invirtieron en el huerto", afirma Graciela Segura, responsable de la Casa del Adulto Mayor y su Familia.

Debido a que las cosechas sobrepasan las raciones que requieren para el autoconsumo, la mayor parte sirve para proveer al comedor comunitario, pero también tienen planes de producir conservas y mermelada artesanal de las fresas orgánicas que cultiva Bertha.

"La cosecha de fresa no es tan numerosa todavía, entonces para que todos pudieran probar las fresas se comenzó a hacer un dulce de fresa y estamos en la idea de hacer mermelada y a partir de 2015 comercializarla. Con el apoyo de Sederec, también queremos hacer conservas en cuanto esté la segunda producción de brócoli, coliflor y zanahoria baby", adelantó.

La cosecha beneficia a 400 comensales cada día. La puesta en marcha del invernadero fue en colaboración entre el GDF y el gobierno de Nueva Zelanda, con una inversión de 168 mil pesos.