Lo que toda mamá primeriza debe saber

Mamá prevenida, vale por dos. Por eso platicamos con un pediatra y te presentamos una mini guía con las recomendaciones y cuidados básicos del primer año de vida de tu bebé.
Al tercer mes, tu bebé debe ser capaz de sostener la cabeza y pasar objetos de una mano a otra.
Al tercer mes, tu bebé debe ser capaz de sostener la cabeza y pasar objetos de una mano a otra. (Catalina Díaz)

Ciudad de México

Ser madre es una de las mejores experiencias en la vida de una mujer, sin embargo, cuando eres una madre primeriza tienes miedo de no saber cómo cuidar bien a tu bebé.

Te enfrentas a muchas dudas sobre cómo tratar a tu pequeño y qué hacer cuando se enferma. Aquí te presentamos todas las recomendaciones y cuidados básicos que debe recibir un bebé durante su primer año de vida.

Milenio entrevistó al doctor Luis Carbajal Rodríguez, jefe del Departamento de Medicina Interna del Instituto Nacional de Pediatría, quien nos explica paso a paso cómo estar al pendiente del correcto desarrollo de tu hijo.

1. Cumple con su cuadro de vacunas

Tal vez te parecerá trillado, pero es muy importante que vacunes a tu hijo porque así ayudas a reforzar su sistema inmunológico contra enfermedades como el sarampión o la influenza.

Al nacer, los bebés reciben las vacunas en el hospital antes de ser dados de alta. A partir del segundo y hasta el sexto mes se aplican los refuerzos y se completa el cuadro de vacunación.

Al año de edad, los bebés deben recibir las vacunas contra la influenza y la triple viral.

2. Cuida el muñón umbilical

A los siete días de nacido, el muñón umbilical debe secarse y caerse, cuando esto ocurra podrás conocer el ombligo de tu hijo. En esos siete días debes bañar a tu hijo con cuidado al limpiar esa zona y secarla muy bien.

Si detectas mal olor, sangre, pus o mal aspecto alrededor de su ombligo debes llevar a tu peque inmediatamente al médico para prevenir una infección.

3. Alimentación

Carbajal recomienda darle solo leche materna al menor durante los primeros seis meses, pues con ello se refuerza su sistema inmunológico, además de que la leche contiene una gran cantidad de nutrientes.

El bebé debe comer cada tres horas, aproximadamente. Debes suministrar un onza de leche por cada kilo de peso, es decir, si tu bebé pesa tres kilos debe tomar tres onzas cada vez que se alimente.

Cuando amamantas es difícil medir la cantidad de leche que ingiere el bebé, así que re recomienda dar 15 minutos por cada seno. Cuando termina debes sacarle el aire para evitar los cólicos.

Nunca permitas que pase más de cinco horas sin comer porque puede sufrir hipoglicemia -también llamada hipoglucemia-, es decir, un descenso en el nivel de azúcar de su sangre.

¿Qué hacer cuando se agrietan los pezones?

El doctor Carbajal recomienda humectarse los pezones con la misma leche y no utilizar pomadas, porque pueden provocar un mal sabor que haga que el niño deje de comer. Además, es necesario limpiar la zona antes de alimentar al bebé.

A los cuatro meses se debe comenzar la ablactación, es decir, el proceso mediante el cual se introducen de manera progresiva alimentos distintos a leche materna a la dieta de tu bebé.

Se debe comenzar con cereales y verduras, estas deben cocerse y molerse para dar una papilla al menor.

En el quinto mes se debe comenzar con frutas, también en forma de papilla. A partir del sexto mes se le puede dar carne, también en papilla.

En el séptimo mes se pueden introducir leguminosas como frijoles y lentejas, todo en papillas. A los doce meses el bebé deberá comenzar a comer a libre demanda, con la comida que habitualmente consumen los papás, solo vigilando que no consuma picante ni grasa.

Es importante que hasta los nueve meses en su dieta no se incluyan alimentos como chocolate, nueces, huevo o fresas, porque pueden provocar alergias.

4. Reflujo

Cuando el niño come no debe ponerse azul, eso significa que se está asfixiando. Para evitar que la leche se regrese, debe dormir boca arriba al menos durante los primeros seis meses para evitar la muerte súbita del lactante.

Existen cojines especiales con inclinación que ayudan a prevenir el reflujo en los bebés. Si tu bebé vomita continuamente se tienen que hacer análisis para ver que no presente problemas en el píloro.

5. No te estreses si no crece muy rápido

Durante los primeros cuatro meses, los bebés deben subir en promedio 750 gramos mensuales. Del quinto al octavo mes, 550 gramos y del noveno al doceavo mes, un niño debe aumentar 250 gramos por mes.

Al cumplir un año, un bebé debe medir 70-75 centímetros y pesar nueve kilos en promedio.

Recuerda que las tablas de crecimiento y peso son estándares, pero si en tu familia las personas son muy altas es probable que tu bebé sea más grande que el común.

Si más bien son bajitos, es normal que tu hijo tenga una talla más pequeña que el promedio, por ello es necesario que tu pediatra monitoreé el crecimiento del niño.

6. Lleva una bitácora

Cuando eres mamá primeriza no sabes bien cómo reacciona un niño, por eso es importante que anotes todas tus dudas en una libreta y las comentes con el pediatra cada que lleves al niño a consulta.

Así evitarás que se te olvide mencionar algo importante al doctor y tendrás un bonito recuerdo que mostrarle a tu hijo cuando crezca.

Los bebés deben ir a consulta una vez al mes durante su primer año de vida para corroborar que tiene buena salud y, en su caso, detectar si tiene algún padecimiento.

7. La temperatura normal del bebé

Los niños deben registrar de 36.5 a 37.5 grados de temperatura. A partir de los 38 grados se considera febrícula y de los 39 fiebre. Si el bebé tiene menos de 36 grados entonces presenta hipotermia.

8. Los horas de sueño

Cuando son muy pequeños duermen continuamente, de hecho, en ocasiones debemos despertarlos para darles de comer, pero poco a poco los bebés deben tener periodos de vigilia más largos.

Durante los primeros seis meses, es probable que despierten cada que tengan hambre y permanezcan despiertos un par de horas y se vuelvan a dormir.

A los 12 meses los bebés deben dormir toda la noche. Carbajal recomienda acostarlos a las ocho de la noche, de este modo el niño despertará a las seis de la mañana. Deben tener una siesta a mediodía y otra por la tarde, éstas no deben exceder los 40 minutos.

9. El cuidado de los dientes

Los primeros dientes aparecen a partir de los cinco meses. Hay que vigilar que salgan alineados. Existen cepillos especiales con cerdas muy suaves, así como pastas sin azúcar y que no hacen daño si el niño se las come.

Se recomienda limpiar la boquita del bebé cuando ya tengan al menos unos seis dientes en la boca, se deben frotar con cuidado las piezas dentales así como las encías para evitar que les queden restos de comida y se piquen los dientes.

No se debe dejar que pasen toda la noche con el biberón en la boca, tampoco se recomienda el uso de chupones. En caso de que se les dé chupón, solo debe utilizarse para tranquilizar al niño y después de retirarse.

Un bebé en estado de vigilia no debe traer un chupón en la boca, ya que estos provocan que el niño trague aire y pueden enchuecar los dientes.

10. Las evacuaciones

Un bebé normal puede tener entre dos y seis evacuaciones al día, éstas no deben ser liquidas. Si un bebé pasa más de un día sin hacer del baño es necesario llevarlo el médico para descartar estreñimiento o algún otro padecimiento.

Al nacer, en los hospitales entregan a las mamás unas tablas cromáticas para vigilar el color de las evacuaciones del niño, ya que una popó amarilla o blancuzca no es buena señal.

11. El cuidado de la zona genital

Si tienes un varón y no está circuncidado, debes ayudar a que baje el prepucio poco a poco, para ello hay que jalarlo con cuidado para paulatinamente descubrir el glande cuando bañes al bebé. Es normal que esté cubierto por una capa de grasita, esa se irá eliminando con los baños constantes.

Cuando cambies el pañal del bebé, recuerda limpiar con cuidado el pene y los testículos del bebé.

Si tienes una niña, debes limpiar de la parte superior a la inferior, es decir, de la vulva hacia el ano. Esto es para evitar que lleves bacterias o restos de popó que le provoquen un infección. No es necesario abrir sus genitales para limpiar los labios mayores y menores.

En ambos casos, recuerda pasar una toallita limpia por su abdomen, ombligo, entrepiernas y muslos.

12. Bebés prematuros

Cuando un niño pasa mucho tiempo en la incubadora y recibiendo oxígeno es necesario que se le apliquen estudios para descartar que desarrolle fibroplasia retrolental, o retinopatía del prematuro ya que, de no tratarse, el niño puede llegar a perder la visión.

El desarrollo mes a mes

Primer mes: debe ser capaz de fijar la mirada.

Segundo mes: el bebé comienza a desarrollar la sonrisa social.

Tercer mes: debe ser capaz de sostener la cabeza y pasar objetos de una mano a otra.

Cuarto y Quinto mes: desarrollan la fuerza suficiente para cambiar de posición, es decir, si duerme boca arriba debe ser capaz de acostarse de lado o darse la vuelta por completo.

Sexto y séptimo mes: los bebés comienzan a sentarse solos

Octavo mes: debe comenzar a gatear, recuerda que algunos bebés se saltan este paso, así que antes de preocuparte llévalo con el pediatra para que descarte problemas neurológicos.

Noveno mes: buscan asirse de los muebles o paredes para comenzar a levantarse.

Décimo a doceavo mes: deben caminar o gatear, responder a las sonrisas y consumir alimentos sólidos. Algunos niños toman más tiempo en comenzar a caminar y pueden comenzar a hacerlo hasta los 18 meses.