Funcionarios del DF: ¡Le tiran a lo grande!

Por motivos de densidad poblacional, ahorro, turismo o aspiraciones políticas, en la Ciudad de México es frecuente la visión macro, mega, monumental o colectiva de sus gobernantes.

Ciudad de México

Ya sea porque la Ciudad de México tiene la mayor densidad poblacional del país, con 5 mil 790 personas por kilómetro cuadrado –según el INEGI–; por economía en la prestación de servicios; como atractivo turístico; por protección civil; por aspiraciones políticas o deseos de llamar la atención, o por todo esto, desde las jefaturas delegacionales y la administración central se le tira a lo grande.

Más allá de las políticas públicas instrumentadas de manera correcta o no, suficientes o insuficientes, exitosas o no, los prefijos super, macro y mega, y los términos monumental y colectivo, y hasta el comparativo con el resto del mundo, son aplicados con frecuencia por los gobernantes en el Distrito Federal, en las acciones que emprenden o impulsan.

Los temas son diversos. Van de la “torta más grande del mundo”, pasan por macro simulacros de sismo, grandes “guajolotas”, bodas colectivas y hasta megaofrendas de Día de Muertos o monumentales roscas de Reyes.

La torta de 58 metros

El jefe delegacional en Venustiano Carranza, José Manuel Ballesteros López, por ejemplo, impulsó la Feria de la Torta para “rescatar y fomentar el consumo de este tradicional platillo mexicano, además de impulsar la economía de la zona”.

En ese contexto, el 31 de julio de 2013 se anunciaba que en tiempo récord de tres minutos y 58 segundos, se elaboró “la torta más grande del mundo”, con una longitud de 58 metros y un peso aproximado de 750 kilogramos, y a cuya degustación acudieron más de 2 mil personas.

Cada 19 de septiembre, en la Ciudad de México se recuerda el terremoto de 1985 y sus efectos hacia toda la población.

Al ser esta zona altamente sísmica, Protección Civil del Distrito Federal organiza anualmente también los que denomina macrosimulacros. El de 2013, por ejemplo, tuvo la participación de miles de personas en más de tres mil inmuebles de la capital del país.

Festejos de muertos y navideños

Son singulares también las formas de rescatar y mantener vivas las tradiciones.

Para el Día de Muertos, el Gobierno del Distrito Federal, a cargo de Miguel Ángel Mancera, montó una megaofrenda con ese motivo en el Zócalo, en homenaje al caricaturista, grabador e ilustrador José Guadalupe Posada, apenas unos días después de haber instalado ahí el más grande centro de acopio de ayuda para damnificados por lluvias en el país.

En el mismo gran espacio, se instaló en diciembre del año pasado un árbol navidad de 40 metros de altura y motivos de la temporada, así como la pista de hielo de casi 4 mil metros cuadrados.

El 15 de diciembre, la secretaria de Desarrollo Social del gobierno capitalino, Rosa Icela Rodríguez, encabezó el festejo para 610 mujeres que cumplían 15 años de edad –procedentes de las 16 delegaciones–, para el cual fue presupuestado más de un millón de pesos, incluido el gasto en los vestidos para la celebración.

Ya el 6 de enero de este año, 2 mil artesanos habían terminado de elaborar una monumental Rosca de Reyes de mil 440 metros de longitud, que pesó nueve toneladas y de la cual salieron 200 mil porciones, que fueron acompañadas por igual cantidad de raciones de leche en tetrapak.

Número aproximado a 100 mil personas probaron la rosca, número que superó las expectativas de las autoridades.

La carrera del tamal

Para el 2 de febrero, día de La Candelaria, la delegación Coyoacán impulsó la Feria Internacional del Tamal, donde se ofrecieron 150 variedades de ese alimento de maíz, en la que participaron representantes de 12 países y 14 estados de la República.

Se presumió que el jefe delegacional, Mauricio Toledo, partió la torta de tamal, es decir, la “guajolota” más grande del Distrito Federal, ya que midió un metro con 50 centímetros de largo, por 50 centímetros de ancho, como una de las acciones para “recuperar la historia, cultura y tradición gastronómica”.

Más tardó en difundirse esto, que ya se anunciaba que con la inauguración de la Feria del Tamal 2014, en Tlalpan, bajo la jefatura de Maricela Contreras, se ofrecería a los asistentes “la gran guajolota”, de 10 metros de longitud, en la explanada de la demarcación, aunque la presentación de ese alimento fue puesto en entredicho desde territorio coyoacanense.

En el mismo festejo del Día de la Candelaria, en tanto, el gobierno capitalino asumió haber sacado todos los “muñequitos” de la rosca del 6 de enero e instaló 20 carpas en la Plaza de la Constitución, donde distribuyó 40 mil tamales y 30 mil vasos con atole.

En la carrera de los tamales, y con la intención de ganarla y fomentar el uso de la bicicleta, la administración del jefe delegacional en Miguel Hidalgo, Víctor Hugo Romo, con 600 de los 2 mil 400 tamales preparados para la ocasión, formó en el piso precisamente la figura de una bicicleta y de la cual se hizo notar que linealmente superaba los 20 metros.

Alarmados y “amarrados”

También el tema de la seguridad, o de la inseguridad, ha dado para que funcionarios se fijen otro tipo de metas en sus políticas.

Es el caso del jefe delegacional en Azcapotzalco, Sergio Palacios Trejo, quien difundió el pasado 4 de febrero que se propone llegar a 53 mil alarmas vecinales instaladas en la demarcación y convertirla en “la zona con más alertas en el mundo”, donde por el momento se cuenta con 33 mil de esos dispositivos.

Y apenas el reciente 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad, el Gobierno del Distrito Federal destacó el “récord de jornadas de matrimonios colectivos”, por la participación de mil 590 parejas de cuatro delegaciones, que atestiguó honoríficamente Miguel Ángel Mancera.