Enemigos invisibles

Una noche tomó el camión de Tierra Blanca, en Puebla, rumbo a Michoacán. Nadie le advirtió que las promesas estaban torcidas. Desde entonces, Julián puso distancia entre su pasado y su presente; ...
Arturo Fonseca
Arturo Fonseca

México

Los guerreros ninjutsu durante cientos de años practicaron actos de poder para derrotar a sus enemigos. Los criminales también. Nunca esperamos un enemigo que no podamos ver ni escuchar, esperamos que nuestros enemigos aparezcan ante nosotros vociferando. El enemigo más poderoso es invisible, ese que puede controlar la capacidad de adivinar tus reacciones. "A Tepito por favor, agarramos Fray Servando, luego Congreso, entramos por Hortelanos", vi en sus ojos un brillo extraño "¿Andas de culera verdad?", tardé en responder, ¿de dónde tanta confianza? A punto de responder de forma áspera solté una risita: "La neta sí", dos calles más tarde Julián empezó a hablar, no se detuvo en las próximas seis horas. Infiltrarse en cualquier sitio sin ser percibido no es fácil. Caminar sobre el agua, deslizarse por puertas falsas e invisibles para el enemigo, un buen manejo de espada, pasadizos, caminar sigiloso, cortinas de humo, escuchar conversaciones a distancia o a través de las paredes, forzar ventanas, estar presentes en cualquier sitio, invisibilidad, poder. Todos estos superpoderes le prometieron a Julián.

Una noche tomó un camión desde Tierra Blanca, en Puebla, rumbo a Michoacán. Nadie le advirtió que esas promesas estaban torcidas, le vendieron enseñanza ninjutsu por samurái. El samurái representa el combate honorable, un combate a muerte; el otro, un combate de espionaje e ilusión, el arte del escape y el engaño, perder la vida no está en los planes del ninja, su propósito es sembrar la duda en el oponente y huir.

Cuando a Julián lo llevaron al río para su iniciación pensó en esas películas de samuráis que vio de niño en blanco y negro, no vino a su mente nada medieval, a pesar de la cruz y la armadura moderna que le pusieron. Le cambiaron el caballo por una troca Durango blanca bien perrona. Las garras trepadoras para llegar a los sitios más altos que usan los ninja nunca aparecieron, a cambio aparecieron varias camisas DG. Cuando llevas armadura, por más afilada y hábil que sea su espada, será difícil que tu enemigo la traspase. Si no esperas al adversario, por más dura que sea tu armadura, podrá traspasar sin problemas. Los maestros del sigilo siempre estarán varios pasos más adelante que el enemigo vulgar. Cuando intente dar un paso, el poderoso maestro llevará varios kilómetros de distancia, te derribará, se alejará riendo. Eso es lo que hizo Julián, puso distancia entre su pasado y el presente que le prometieron. Empezó desde lo más bajo, al final se posicionó como limonero, cobraba a los empresarios cítricos: "Te doy hasta mañana o vas a valer pura verga", fue la frase que más utilizó durante casi siete años. Golpear de forma baja, derribar, ya en el piso el adversario es un gusano, basta pisarlo o dárselo de comer al gavilán. La primera vez que cobró al empleado de un empresario llevaba consigo todo su armamento: troca, cuerno de chivo, pistola, voz autoritaria y el recuerdo de sus hijas: su razón de vida. Hasta el más cabrón es humano y débil cuando se trata de un hijo o hija al que se ama. Nunca habló de más, nunca una pista para dar con su identidad, "Yo ando solo, no tengo a nadie". Cuando el campesino que trabajaba para el empresario vio el fierro, no se atrevió a alzar el machete contra su cobrador. Usó la violencia, no menos que aquella que usaron sus perseguidores. Ejerció crueldad, no menos que aquella que le administraron desde niño cuando su propio tío lo obligó a vender a sus hermanas con los ocho hombres del pueblo, en su localidad solo habitaban 32 personas cuando él se fue, con los cuatro embarazos de sus hermanas de 13 años serían 36. Empezó atacando, tratando de desconcertarlo, después asustándolo usando su fuerza, eso lo hizo sentirse bien, poderoso, en ventaja, sintió esa falsa ilusión de superioridad que da el poder cuando el otro está indefenso y expuesto. Una vida pésima, así que cuando el empleado llamó a su patrón se sintió importante: "Que dice mi patrón que lo espere, ¿quiere algo de tomar?". Rechazó la oferta, tenía que mantenerse despierto. Esperó más de media hora, sentado en la camioneta, al ver llegar al patrón quitó el seguro de su arma, la escondió entre el pantalón y la camisa, detrás de la espalda, bajó a su encuentro.

—¿Cuánto quieres?

—¿Cuánto vendes a la semana?

—¿Cuánto quieres, chingao?

—El diez por ciento de lo que vendes.

— ¿Nada más?

—Para empezar.

El patrón sacó un fajo de billetes. Todos se hincan ante el dios dinero, el hombre más vulgar, el más rico, aun aquel que presume humildad es capaz de vender a su puta madre por dinero. Lo miró. Estaba acostumbrado a la humillación, al ataque, así que eso le enseñó a predecir la forma en el que patrón intentaría para chingarlo.

— ¡Ah chingá! ¿y tú quién vergas eres?

—Soy tu padre cabrón.

Le dio un manotazo al fajo de billetes. Cayeron al piso.

—¡Levántalos, hijo de la chingada! ¡Tú no!, que los levante tu pinche jefecito puto.

Preso de su propia ira, mientras el patrón levantaba los billetes, lo pateó hasta cansarse. Después le metió los billetes a la boca, "trágatelos", le disparó metiendo el cañón en la misma, después miró a aquel hombre aterrado que estaba en el piso hincado con la vista en él, ese hombre no se atrevía a mirarlo. "Y dile a su esposa que siguen sus dos hijos si mañana no me tienen el doble de lo que acabo de pedir". Cualquier error en su postura corporal lo llevaría directo a la fregada. Se irguió como un gato, no dejaba de pensar en aquel gatito que su tío mató a puros palazos, a pesar de estar tan apaleado ese gato se erguía tratando de escapar, no dudó, subió a su camioneta, arrancó, se fue directo con el jefe. La primera vez que lo traicionaron aguantó vara, la segunda también. "No habrá tercera", así que mató a su compa, ese con el que cobraba las cuentas. "Ya le habían dado la cuota, violó y mató a una de las hijitas de una señora que tenía negocios, esas son mamadas, lo emborraché, me lo chingué, tengo hijas, además era pinche borracho pendejo, un ruco sin huevos, nadie le lloró". Le dieron una madriza los jefes cuando entregó el cuerpo, Julián no era un cobarde, soportó putizas durante casi dos semanas, después lo bajaron de rango, finalmente pidió permiso para abrirse un rato. "Ya sé que tienes dos hijas, sé dónde buscarte si no regresas, te doy un año nada más". Sintió miedo pero se aguantó, lo dejaron en la terminal, hasta el boleto le compraron y le enviaron un puntero que lo acompañó hasta Morelia a la puerta de la casa donde construyó una familia, jamás pensó que ellos encontrarían su doble vida que ocultó. Días después se trasladó al DF, con el dinero que había ganado compró un departamento en la Narvarte. "No te miento, te puedo enseñar videos. Un día me van a llamar, lo sé, nadie escapa, es mi sexto trabajo en dos años, estuve de mesero, de chofer, de guardaespaldas, de taquero, de cobrador, no volveré a tener hambre nunca eso sí lo sé, primero muerto, si quieres te invito unas caguamas para contarte con más calma". Todos los días espera la llamada. Me lleva a Tepito, espera 15 minutos en lo que me bajo a pagarle a mi tía lo de unos zapatos que me vendió, al regresar le pido que me lleve por la caguama prometida a "Los Tubos", en Cuautepec. Suena su celular, "dáselo... no importa, es mija, dale para la pinche tableta, no quiero que me la humillen en la escuela", cuelga, sonríe. "Mija sacó diez, quería una tableta, a veces me da miedo contestar, pero vivir con miedo es vivir culeado siempre". Cruzamos la ciudad hasta Cuautepec Barrio Alto, dimensión de miseria. Rueda la caguama, sus compas beben, fuman piedra, tengo miedo, me lo aguanto, la espesura de esa sensación solo me hará retroceder, es tarde para eso, así que bebo como bestia, no pensar en el peligro, no detenerse. Julián me ha prometido que si me uno seré la verga con metralla allá en Michoacán cuando toda la banda de "Los Tubos" parta un día de estos a romperse la madre contra federales y marines.

* Novelista. Autora de Señorita Vodka (Tusquets)