REPORTAJE | POR FRANCISCO MEJÍA

Deshidratación, una alternativa tecnológica, limpia y eficiente

Manejo de la basura

El proceso es ideal para eliminar centros de transferencia, tiraderos, contaminación y hasta la pepena. Además se puede obtener abono orgánico y combustible para dar energía suficiente al alumbrado público y el Metro.

El método resuelve también la pestilencia por las 15,600 toneladas de basura que se producen a diario en el Valle de México.
El método resuelve también la pestilencia por las 15,600 toneladas de basura que se producen a diario en el Valle de México. (Octavio Hoyos)

México

Julio Aldana Prieto, especialista en el tema de la basura, endurece el gesto cuando habla de la forma en que el Gobierno del Distrito Federal maneja los desechos, pues se trata —lo dice con molestia— de un "verdadero caos".

Considera "obsoleto" que las autoridades capitalinas insistan en un proceso tan costoso, que implica la recolección de basura en casas, calles y empresas; el traslado a los centros de transferencia en camiones que contaminan y funcionan de milagro, y luego a los tiraderos localizados fuera de la ciudad.

"Es absurdo pasear la basura más de 100 kilómetros (hasta los rellenos sanitarios del Estado de México); eso implica sacar nuestros desperdicios de aquí para ir a contaminar allá", dice el también propietario de la empresa Comunicaciones Cibernéticas.

"Pero si el proceso anterior es absurdo, los centros de transferencia (las plantas donde los camiones entregan los desechos recolectados todos los días) son ignorancia pura", considera el especialista y plantea una eventual solución: deshidratar la basura.

Asegura que una planta para realizar este trabajo cuesta 120 millones de pesos, pero el Gobierno del Distrito Federal se olvidaría de la pestilencia que generan los 13 centros de transferencia que hay en la ciudad y tendría energía suficiente para el alumbrado público y el Metro.

—Muchas ventajas para ser cierto, ¿no le parece?

—Y hay más. Este método también permitiría eliminar los centros de transferencia, los rellenos sanitarios, la contaminación y pestilencia que producen las 15 mil 600 toneladas de basura que genera a diario el Valle de México.

PROCESO DE DESHIDRATACIÓN

El proceso de deshidratación comienza con el vertido de la basura (orgánica e inorgánica) en una tolva industrial; luego se transfiere a un horno cilíndrico de unos 10 metros de largo, que está encendido a 140 grados centígrados.

Aldana Prieto explica que deshidratar una tonelada de basura lleva 15 minutos con esta nueva tecnología. En el proceso la materia orgánica se esteriliza y eso evita que los desechos se descompongan.

En el caso del Distrito Federal, es ideal y pertinente para evitar la pestilencia que inunda las colonias aledañas a los centros de transferencia.

"Con la materia deshidratada se puede producir combustible alterno, como biogás, pero también es un excelente abono orgánico y es 100 por ciento anticontaminante, pues lo único que emite el proceso es vapor de agua", añade.

La empresa Comunicaciones Cibernéticas aplica este proceso en el municipio de Minatitlán, Veracruz, para generar la energía eléctrica usada en calefacción, refrigeración, bombeo de agua y alumbrado.

Sin embargo, su propietario es más optimista. Asegura que 30 por ciento de las 15 mil 600 toneladas de basura que genera el Distrito Federal cada día pueden transformarse en combustible alterno para generar al menos 30 mil megavatios de energía eléctrica.

Propone instalar plantas de degradación en cuatro centros de transferencia, "de tal modo que el producto resultante del proceso en cada planta (la deshidratación de mil toneladas de basura) serían materiales o combustible alternos, que irían a las plantas de transferencia para convertirse en energía eléctrica".

El especialista dice que si las autoridades capitalinas instalan 15 plantas para deshidratar ese volumen de residuos pueden generar más energía de la que requieren, juntos, el alumbrado público y el Metro.

COSTO DEL PROCESO

Los municipios más grandes del país gastan en promedio entre 750 y mil pesos por recolectar y procesar una tonelada de basura. En las delegaciones del Distrito Federal el gasto de duplica, de acuerdo con Julio Aldana Prieto, quien asegura que deshidratar ese volumen de residuos cuesta entre 50 y 55 pesos.

El especialista señala que naciones como Japón, Francia, España y Alemania "tienen resuelto el problema de la basura", pero invierten entre 700 y mil dólares por tonelada en el proceso completo de recolección, almacenamiento y disposición final de desechos.

En entrevista con MILENIO, sostiene que la capital del país requiere al menos 16 plantas de 5 mil metros cuadrados para procesar las 15 mil 600 toneladas de basura que genera a diario. Según sus cálculos, cada una tiene un costo de 120 millones de pesos.

También precisa que la construcción de una planta para procesar mil toneladas de basura se realizaría en un plazo máximo de cuatro meses, aunque "los trámites y la instalación" ampliarían este periodo hasta año y medio.

"Estas plantas harán más eficiente el servicio de recolección de basura en el Distrito Federal, además de que cada una generaría al menos 250 empleos directos con seguridad social.

"Un espacio con estas características, con la tecnología propia que requiere, cuesta al menos 100 millones de pesos, pero hay que sumar la inversión en la nave industrial, lo que en total suma 120 millones de pesos.

"Estos centros generarán productos reciclables y evitarán la pepena a bordo de camiones y demás espacios públicos. También tendrán otras ventajas: montadas en las zonas adecuadas de la Ciudad de México, con el uso de suelo que requieren, tendrán la categoría de parque industrial".

—¿Cuál es la principal problemática en el manejo de la basura en el Distrito Federal?

—El principal problema es que hay jefes delegacionales, líderes de pepenadores y jefes de servicios urbanos que han hecho de la basura un monopolio. Es un monstruo de mil cabezas y hay que desmenuzarlo poco a poco.

Apenas el pasado 28 de marzo fue publicado en la Gaceta Oficial del DF un acuerdo que faculta al titular de la Secretaría de Obras y Servicios Urbanos a emitir declaratorias para "concesionar el manejo, tratamiento y disposición final" de los residuos sólidos.

Lo que sí queda claro es que el Gobierno del Distrito Federal está lejos de analizar una propuesta de esta naturaleza, porque el manejo de la basura se estudia desde otras perspectivas, y las delegaciones tienen pocas opciones para manejar los residuos.