Dan “manita de gato” a trenes del Metro

El Sistema de Transporte Colectivo aprovecha la disminución de usuarios por las vacaciones de Semana Santa para dar mantenimiento a más de 50 por ciento de sus trenes.

Ciudad de México

El Sistema de Transporte Colectivo aprovechó la baja en el número de usuarios por las vacaciones de Semana Santa para darle mantenimiento a los convoyes de la red.

En el Taller de Mantenimiento Mayor Zaragoza trabajan más de 700 personas en la rehabilitación de trenes neumáticos de las Líneas 1, 4, 5, 6, 7, 9 y B, equivalentes a más del 50 por ciento de la red del Metro. En ese lugar, informó el organismo, cada año se rehabilitan 333 vagones que armados representan 37 trenes.

El mantenimiento de los convoyes se da cada 500 mil kilómetros recorridos, aproximadamente cada cinco años. En el taller reciben mantenimiento mayor, por lo que son desmantelados.

"Cada tren está compuesto por nueve vagones; el cuerpo del carro -donde viajan los pasajeros- conocido como caja; va montada sobre dos carretillas portadoras llamadas bogies, que es donde van llantas y frenos", explicó el STC Metro.

"Cuando el convoy entra a mantenimiento mayor, primero es sometido a pruebas de funcionamiento eléctricas y mecánicas, para conocer el deterioro de la unidad. Posteriormente se desarma carro por carro y los bogies son enviados a un área del taller especializada en su mantenimiento".

La caja se somete a un proceso de rehabilitación al interior (pasamanos, asientos, puertas, piso), también se efectúa un tratamiento metálico contra la corrosión y se cambian las partes deterioradas por el uso y el tiempo.

Los vagones son enviados al área de repintado para la carrocería interna y externa; una vez listos son armados con piso nuevo de linóleo, asientos, pasamanos, ventanas, paredes, techo y bogies, que ya pasaron por el proceso de mantenimiento.

El pintado de cada vagón requiere 18 litros de pintura naranja, los pisos de linóleo miden 17 metros de largo por 2.5 de ancho y, de acuerdo con los técnicos, las partes más dañadas en los trenes en rehabilitación son las puertas, en particular los umbrales (marco inferior).

Los carros se mandan a vía para acoplarlos hasta completar los nueve que forman el tren, que ya está listo para ensayos estáticos y dinámicos, además de pruebas de asentamiento en vacío, sin usuarios a bordo.