Crecen 10% delitos graves de menores

El Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal reporta que homicidios, violaciones y secuestros son actos en los que se ven involucrados niños.
Edifico del TSJDF.
(Octavio Hoyos)

Ciudad de México

La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal reportó que durante 2013 se atendieron 3 mil 704 expedientes de menores asociados con conductas delictivas, siendo en 44.7 por ciento catalogadas como graves, ya que involucran robo, delitos contra la salud, homicidio, violación, abuso sexual y secuestro, principalmente.

Se trata de un incremento de expedientes cercano a 10 por ciento, con respecto a 2010, que osciló en 3 mil 380 casos, de acuerdo con "El quinto anuario estadístico del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal 2014" que analiza los más de 122 mil expedientes revisados por sus jueces cada año de personas de todas las edades.

Si bien hubo una disminución de delitos graves, al pasar de 63.2 por ciento en 2010 a 44.7 por ciento en 2013, las autoridades reportan que los homicidios, violaciones, secuestros forman parte de los actos en los que se ven involucrados los menores a temprana edad.

De los casos atendidos, conforme a los expedientes remitidos al TSJDF, se observa un incremento de niños vinculados a delitos de este tipo de 12 a 13 años.

Simplemente, en 2009 se analizaron 56 casos, que involucraba a 1.6 por ciento de los niños de 12 a 13 años, y en 2013 la cifra se incrementó a 65, lo que representa 2.3 por ciento.

No obstante, las cifras más elevadas se dieron en 2010 con 89 casos, lo que representaba 2.5 por ciento; en el siguiente año fue de 76, con 2.7 por ciento, y en 2012 involucró 96 expedientes, 3.4 por ciento de todos los casos.

El mayor índice de delitos se comenten entre los 16 a 17 años, 2 mil 73 casos que llegaron TDJDF, es decir, 73.8 por ciento de los casos, seguido de 14 a 15 años, en total se contabilizaron 664 que representó 23.6 por ciento. Solo en ese año de 2013, cuatro se declararon como no competentes y en dos no se indicó la edad.

A partir de que el sistema de justicia determinó acabar con consejos tutelares, por hacinamiento y obsoletos, los menores acuden a centros de tratamientos que operan como escuelas que son atendidas por grupos multidisciplinarios, desde directivos hasta pedagogos, psicólogos, expertos en educación especial.

Son espacios amplios, como los centros de Tratamiento de Varones, de Diagnóstico de Varones, de Desarrollo Integral para Mujeres, el Centro de Diagnóstico y Tratamiento de Mujeres, el Centro de Atención Especial (doctor Quiroz Cuarón) y el Centro Interdisciplinario de Tratamiento Externo, diseñados para llevar a cabo funciones de prevención especial, tratamiento integral y secuencial.

Otro aspecto del diagnóstico es que las autoridades atendieron a 2 mil 220 hombres y 133 mujeres en condición de internamiento en las diferentes comunidades especializadas, principalmente, por robo calificado y en grado de pandilla, con mil 868 casos en total.

Seguido de 248 intervenciones por delitos con daños a la salud, robos (78), homicidio (72), por tentativa de homicidio (14), abuso sexual (10), tentativa de violación (tres), entre otros, como secuestros, portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, por citar algunos. Estos últimos delitos no aparecían en los registros judiciales hace una década.

"La mayoría de los asuntos que en materia de justicia para adolescentes se resuelven a través de medidas alternativas de solución como son la mediación y la conciliación, por la conducta de robo, con más de 70 por ciento de los casos, le sigue en importancia la conducta de lesiones", de acuerdo con el documento.

No obstante a que en 2008 desapareció en el Distrito Federal los llamados centros tutelares para menores, los delitos graves siguen ameritando sentencia de cárcel.

Un caso que llamó la atención de los jueces fue el atendido por Jorge Luis Ponce Carmona, psiquiatría legal, en el Hospital Psiquiátrico Infantil Juan N. Navarro.

Vio a un niño con un expediente delictivo grave, que abarcaba violación contra su propia hermana menor y tortura a su vecino de ocho años, con quien solía jugar futbol ocasionalmente.

Su familia se comprometió a asumir su responsabilidad. Sin embargo, el menor estaba en proceso de readaptación y se metió a la casa —de su última víctima— para abrir las llaves del gas y abusar sexualmente de su víctima, a la que apuñaló en varias ocasiones en el abdomen.

El especialista alertó que cada vez se ven más casos de niños con trastorno de la conducta disocial, conocido en el lenguaje popular cono sociópatas, que tiene una prevalencia de 1 a 2 por cada 100 niños, y se incrementa en la adolescencia, a 5 de cada 100, con diferentes grados de sadismo y violencia.

Cuando Ponce Carmona interrogó al menor, como parte de un peritaje judicial, éste relataba sus hazañas sin culpabilidad, por lo que fue llevado, hace dos años, a un centro de menores infractores. Ahí un psiquiatra de adultos dijo que el menor que había actuado bajo un estado psicótico, producto de alguna droga, y las autoridades lo liberaron de inmediato.

"Muchas veces se culpa a los padres de no haber dado una buena crianza, y que por ellos sus hijos son violentos. Esto no es necesariamente cierto, ya que en una conducta disocial influyen diversos factores y, hasta en las mejores familias y con los mejores padres, gente muy disciplina, hay niños difíciles de tratar, que tienden a ser destructivos y violar los derechos de terceros", dijo.



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