Centros de transferencia son focos de infección

El tratamiento inadecuado de desechos en las plantas genera pestilencia en los alrededores, además de fauna nociva, incluidas moscas, ratas, cucarachas y otras plagas, que penetra en viviendas de ...

Ciudad de México

Decenas de camiones recolectores de basura, la mayoría viejos y destartalados, hicieron fila durante años afuera del centro de transferencia de la delegación Benito Juárez e inundaron la colonia Reforma Social con un olor nauseabundo.

A la pestilencia siguió la proliferación de fauna nociva alentada por la concentración de basura. Algunos vecinos descubrieron con sorpresa y asco pequeñas colonias de cucarachas en sus cocinas, mientras ratas, moscas u otras plagas pululaban en los jardines.

Por la noche, además de tolerar el hedor y los bichos, tenían que soportar las juergas de los choferes del servicio de limpia, que incluían torneos improvisados de futbol, líquidos pestilentes regados por las calles, ruido de cláxones y hasta escenas de sexo en los camiones. Entonces dijeron “basta”.

En septiembre del año pasado habitantes de esa colonia del DF decidieron cerrar la planta por considerarla “contaminante, problemática y conflictiva”.

Un centro de transferencia es el lugar donde los camiones depositan la basura recolectada en viviendas, mercados o empresas.

El inmueble de la delegación Benito Juárez fue construido en 1972, lejos de cualquier zona habitada, pero el crecimiento inmobiliario y demográfico de la Ciudad de México pronto lo engulló.

Rosa Ruiz, vecina de esa colonia, asegura que los últimos seis delegados en Benito Juárez, incluido el actual, Víctor Romo, ofrecieron cerrar ese “foco de infección”, pero hasta el momento no han cumplido.

La protesta fue atendida por el Gobierno del DF. En diciembre pasado el secretario de Obras y Servicios Urbanos, Atilano Rodríguez, también ofreció la clausura del Centro de Transferencia y puso fecha.

La medida, dijo, se realizará en agosto de este año. Los vecinos recibieron el anuncio con expectativa, pero mantienen bloqueadas las labores en ese inmueble.

“PLANTAS INOPERANTES”

En el DF hay 13 Centros de Transferencia, uno por cada delegación, excepto Tláhuac, Magdalena Contreras y Cuajimalpa. En todos la problemática es similar.

Hasta ahí llegan todos los días 2 mil 300 vehículos cargados con 15 mil 600 toneladas de basura aproximadamente. Si los camiones se alinearan unos detrás de otros la fila sería de 14 kilómetros.

A la planta localizada en Álvaro Obregón llegan a diario 500 vehículos recolectores, es decir, uno cada 2 minutos durante 10 horas.

En las inmediaciones de ese centro de transferencia también es inevitable el olor nauseabundo y el polvo que generan los desechos.

Al igual que en la delegación Miguel Hidalgo, esta planta se encuentra en medio de una zona habitacional. De hecho, a 300 metros puede verse una colonia popular.

Es uno de los centros de transferencia más grandes de la ciudad, después de los que hay en Coyoacán, la Central de Abasto e Iztapalapa.

Los camiones llegan ahí cargados de desperdicios inorgánicos. Se introducen en reversa y vierten su carga en una tolva. Luego los desechos son depositados en un tráiler estacionado en un piso inferior. El siguiente paso es el traslado de la basura a los tiraderos o rellenos sanitarios.

Para realizar esta tarea, el gobierno del Distrito Federal renta 200 tráileres a 10 empresas privadas que transportan los desechos a los cinco tiraderos que alquila en terrenos del Estado de México.

Las empresas contratadas para hacer ese trabajo son Transportes Olímpicos, Diseño y Construcción Alveg SA de CV, Transporte Comercial Kuumikumi, Técnica Internacional, Transportes Especializados en Desechos Industriales, Epsa, Servicio de Transporte, Autotransportes Kemblin y Enrique Junco.

Sin embargo, cualquier autoridad sanitaria clausuraría esta planta por violaciones a diversos procedimientos. Por ejemplo, los extractores de polvo (que evitan la diseminación a colonias aledañas) no sirven y los trabajadores que orientan a los choferes en la zona de tolvas no llevan cubrebocas.

Héctor Castillo Berthier, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, reitera que el servicio de recolección de basura no es el más óptimo en la Ciudad de México.

Señala que “los camiones escurren los jugos de la basura, que se impregnan en el asfalto y forman un suelo gelatinoso que ocasiona accidentes. Esos centros de transferencia ya no son funcionales”.

Por separado, el subdirector de Operación de Transferencia de esas plantas, Antonio Terrazas Aguirre, reconoce que un camión debe realizar su vaciado en 20 minutos, pero en los hechos tarda 40.

Vecinos de la planta de Álvaro Obregón se quejan de que este procedimiento se da en horas pico, lo que genera congestión vehicular.

Entonces se presenta un problema adicional en el manejo de los desechos sólidos: los tráileres que salen de la planta de Álvaro Obregón, por ejemplo, harán un recorrido de cinco horas (ida y vuelta) al tiradero de Ixtapaluca; si hay tráfico serán dos horas más.

Durante ese tiempo los capitalinos tendrán que soportar el tránsito de 25 toneladas nauseabundas de basura (de un solo tráiler) por las avenidas del Distrito Federal.

Mañana: Recolección de basura en vías primarias