No somos taxistas, somos choferes: Uber y Cabify

Son una plataforma que permite tener un chofer privado para llegar de un lugar a otro, dicen.
Ante la llegada de Uber a Durango, se deben preveer operativos para evitar enfrentamientos.
Las aplicaciones para solicitar el servicio de vehículo para traslados ha generado una oposición por parte de taxistas. (Cuartoscuro-Archivo)

México

Representantes de las empresas Uber y Cabify, creadoras de las aplicaciones para solicitar servicio de taxi, no consideran que trabajen irregularmente, pues señalan que buscan vincular al usuario con el conductor de la unidad, como un complemento a las prestaciones que hay en la ciudad, ofertando además seguridad, calidad de vehículos y localización satelital.

Edgardo Rivera, CEO de Cabify México, y Ana Paula Blanco, directora de Comunicaciones para Latinoamérica de Uber, coinciden en que son plataformas que permiten tener un chofer privado para llegar de un lugar a otro.

En entrevista con Néstor Ojeda para MILENIO Televisión, Rivera dijo que considera que no operan bajo un marco de ilegalidad.

“Estamos dispuestos a sentarnos en una mesa de trabajo con las autoridades para regular lo no regulado”; señalaron que han pedido reuniones con autoridades de la Secretaría de Movilidad, pero no han sido recibidos.

Rivera aseguró que Cabify llegó a cubrir una necesidad en la población que no existía y tiene que ver con que conductores privados ofrezcan sus servicios a clientes deseosos de utilizarlos.

“Nuestra aplicación sirve como una intermediación, que permite que esos universos se encuentren y fungimos como un filtro de calidad y de control”, añadió durante la entrevista.

Sobre el costo del servicio, indicó que “el consumidor sabe lo que hace y escoge el que quiere no solo por el precio. Si la gente está dispuesta a pagar más es por el valor agregado: un automóvil mejor, seguridad y el cobro con tarjeta de crédito”.

Aseguró que en la Ley de Movilidad está “la ventana” abierta para que nazcan los servicios como los que ellos prestan, a través de una aplicación para teléfonos inteligentes.

“Hemos sido muy abiertos, buscamos acercamientos con la autoridad y no se ha logrado, pero en el momento que nos requieran, ahí estaremos para presentarles nuestro servicio y visión”, indicó.

Por su parte, Blanco comentó que prestan un servicio en el que no hay intercambio de dinero entre el chofer y el usuario, pues su plus es que se utiliza el pago con tarjeta de crédito.

Comentó que los choferes de la plataforma Uber fueron sometidos a pruebas para prestar un servicio eficiente.

Añadió que están abiertos a una mesa con las autoridades para poder establecer una regulación que actualmente no se tiene.

Sobre las tarifas, manifestó que las pusieron luego de un estudio de mercado y por los servicios que prestan con unidades de lujo y con la seguridad de que no hay delitos en sus unidades.

En tanto, la diputada local Laura Ballesteros, integrante de la Comisión de Movilidad de la Asamblea Legislativa, dijo que buscarán legislar en el uso de nuevas tecnologías, aceptando que el servicio de transporte de personas en la Ciudad de México debe mejorar, pero no por encima de la ley, por lo que llamó al Instituto de Verificación Administrativa para revisar todos los servicios de transporte.

Dijo que buscan crear un gabinete para el taxi que impulse su mejoramiento, pues datos realizados por especialistas señalan que 50 por ciento de los usuarios considera que es un servicio regular y más de la mitad que falta limpieza.

“Debemos escuchar a todas las voces, porque el taxi no brinda un buen servicio, pero no es culpa de los concesionarios sino también del gobierno que tiene algo en sus procesos, y por el otro lado hay que escuchar a las empresas que prestan servicio de movilidad para ver de qué manera operan para la gente”, comentó.

Complicado, identificarlos

En lo que va del año, el Instituto de Verificación Administrativa del Distrito Federal (Invea) ha remitido al corralón dos vehículos de Uber, una de las empresas que ofrecen servicios de taxi en la Ciudad de México a través de aplicaciones.

A pesar de que la firma rechazó que su operación sea de taxi, el presidente del Invea, Meyer Klip, lo calificó como un “servicio de pasajeros no autorizado”.

El funcionario enfatizó que es muy complicado identificar las unidades de Uber o de otras compañías que realizan el mismo servicio, a diferencia de los taxis pirata que en lo que va del año entre “2 mil 800 y 3 mil” ha sido remitidos a corralones.

“Remitimos dos vehículos de Uber al corralón, porque detectarlos es muy difícil, no están en una base ni están asentados en un lugar.

“Lo que necesitamos es poderlos ubicar para así sancionarlos. Desafortunadamente no tienen una base física, son vehículos no marcados, un taxi pirata lo identificas porque tiene la cromática, no tiene la placa, no tiene tarjetón, es relativamente sencillo reconocerlos en un operativo, pero una unidad particular prestando servicio de pasajeros no autorizado es muy difícil detectarlo”, detalló en entrevista.