Chapultepec, aventura y naturaleza en la gran urbe

El bosque guarda historia y cultura, y oportunidad de esparcimiento. Una ardilla puede sorprender ese paseo obligado para capitalinos y visitantes, y un león, frustrarlo por su ausencia.
A unos minutos de donde los problemas urbanos se generen, el Bosque de Chapultepec guarda para sus visitantes un espacio para relajarse, conocer o aventurarse.
A unos minutos de donde los problemas urbanos se generen, el Bosque de Chapultepec guarda para sus visitantes un espacio para relajarse, conocer o aventurarse. (Tomada de Facebook)

Ciudad de México

En un espacio en medio del conglomerado de edificios es posible un acercamiento con la naturaleza, la historia y la cultura. Para sacudirse los problemas de la urbe, alejarse del incesante tránsito vehicular o como esparcimiento, el Bosque de Chapultepec es un paseo obligado para capitalinos y visitantes.

Ardillas, patos, diversidad de animales originarios de otros continentes, ahuehuetes milenarios, un castillo, museos, pueden encontrarse en el camino entre cientos de árboles.

Monumentos como el Altar a la Patria, dedicado a los Niños Héroes, o el Castillo de Chapultepec arriba, en el cerro, que alberga al Museo Nacional de Historia, se asientan dentro de esa gran superficie verde de 647.5 hectáreas.

Un largo pasillo con puestos semifijos se extiende apenas al salir de la estación del Metro Chapultepec, al oriente del bosque. Es la ruta más transitada por los paseantes, pero es solo una.

Cinturones de seguridad para niños, en 10 pesos; refrescos de 2 por 10 pesos o 2 por 15, según la marca y capacidad; bolsas de palomitas de 5 y de10, helados, chamoyadas, pelotas o capas y máscaras de lucha libre están a la venta.

También hay puestos donde maquillan niños, otros donde se imprimen fotografías instantáneas para llavero, retratos caricaturizados del cliente, de 45 pesos; peluches, chicharrones "preparados", algodones.

Y más allá las áreas de comida, con ofertas de paquetes con hamburguesas, desde 25 pesos, o tortas "gigantes" de a 15, chilaquiles, enchiladas, huaraches, quesadillas, sopes, pambazos...

Instalaciones con sanitarios están al alcance, aunque cada visita cuesta 4 pesos por persona.

Al trenecito y el lago

El conductor del mototren espera paciente que sus carros sean ocupados por viajeros que pagan, cada uno, 15 pesos, y que disfrutarán de un paseo por parte del bosque.

Metros adelante, el verdor se abre y deja ver el lago, donde el visitante puede tener un paseo en lancha, cuyo alquiler cuesta 60 pesos por hora en una embarcación de remos para 4 personas, y hasta una de pedales, de 80 pesos por el mismo lapso, para igual número de personas, o bien, simplemente mirar ese escenario desde alguna orilla, a la que ocasionalmente se acercarán patos.

Por la parte central el camino continúa, con más puestos a los lados.

Más allá una calle se abre entre grandes rocas para dar paso al zoológico, cuya parte trasera está cercana al Paseo de la Reforma, y metros más allá de esa avenida, el Museo Nacional de Antropología.

El ingreso al zoológico es gratuito. Mochilas, alimentos o bebidas –salvo agua–, tendrán que quedar ahí guardados. Las puertas hacia ese mundo están abiertas de martes a domingo, de 9:00 a 16:30 horas, excepto 25 de diciembre y 1 de enero.

Comienza el viaje a otros continentes a través de una diversidad de especies animales y vegetales que, en sus respectivos espacios, cada año son visitadas en promedio por 5.5 millones de personas, una de las concurrencias más grandes en el mundo para este tipo de instalaciones.

Según la hora y el clima, los hábitos y el humor de los animales, se puede tener la suerte de ver entre grandes rocas, por ejemplo, un Papión Sagrado, una especie amenazada originaria de las zonas semiáridas de Etiopía, Arabia Saudita, Yemen del Sur y Sudán.

"El babuino es imponente y digno, tal vez por eso representa a la diosa de la luna", se lee en la placa que describe con exactitud al macho dominante que, sentado, con la espalda erguida, come verduras entre otros primates de su especie más pequeños.

¡El león!... duerme

Pueden verse ejemplares de Camello Bactriano, una especie "estable" proveniente del desierto y las estepas de Asia central, pero cuya presencia se suele advertir en esta ciudad más bien en pantallas de televisión, de cine o computadoras.

Saber que se llega al espacio del León Africano causa expectación, por tratarse del felino "más grande de la sabana" de ese continente.

Sin embargo, la frustración puede venir para el visitante si se cumple la advertencia en el letrero: "Le gusta mucho dormir", y confirmarla, al no ver al gran gato ni recostado a lo lejos.

El espacio de Manik se mantiene concurrido en su zona de observación. El recién nacido hipopótamo del Nilo –especie también amenazada– es el consentido del momento, tanto de la gente que lo mira, ríe, lo señala, como de La Güera, madre del retoño, que lo cuida allá abajo en el estanque.

Más aun, el nombre del pequeño hipo lo decidieron cibernautas, quienes en gran cantidad así se manifestaron a través de la red de internet. Y para Manik, además, está activa la cuenta @HipoManikCDMX en Twitter.

También la vista o una cámara puede capturar el momento en que una cría de Antílope Eland es amamantada por su madre, aunque lejos de la sabana boscosa del este de Sudán y hasta Tanzania, Mozambique y Sudáfrica, donde tiene su hábitat natural.

Y así, el viaje puede seguir para observar un ejemplar de la gran Tortuga Africana de Espolones y su lento caminar; al Licaon, "perro de las planicies" parecido a la hiena que esta vez está allá abajo, en la siesta, o un Lince Rojo, pequeño felino que está inquieto.

Animales imponentes, admirados y que hacen volar la imaginación atrás en el tiempo son los rinocerontes, que han habitado el planeta por 60 millones de años, y de los cuales existen cinco especies, originarias de África y Asia. Un macho adulto puede llegar a pesar 3mil 600 kilogramos.

El zoológico de Chapultepec también alberga ejemplares de tigres, jirafas, elefantes, monos, pingüinos, cebras, aves diversas.

Tiene una gran variedad de serpientes, aunque la entrada al herpetario cuesta 35 pesos a los adultos, y 25 a los menores de 12 años de edad. De igual manera se paga por ingresar al mariposario y su mundo de colores.

El Bosque de Chapultepec tiene el espacio para esa aventura o un simple paseo. Y el visitante decide tiempo, ruta y costo, al gusto y posibilidades.