A 100 años de la última Constitución

En 1917, los diputados tardaron dos meses en aprobar la Carta Magna, cobraron $60 por día y fueron 184 integrantes.
El presidente de la Mesa Directiva de la Asamblea, Alejandro Encinas.
El presidente de la Mesa Directiva de la Asamblea, Alejandro Encinas. (Héctor Téllez)

Ciudad de México

Han pasado ya 100 años desde que Venustiano Carranza, entonces encargado del Poder Ejecutivo de la Unión, llegó al Teatro Iturbide en Querétaro para encabezar la sesión solemne de clausura del Congreso Constituyente que aprobó el remplazo de la Carta Magna de 1857.

Aquella tarde del miércoles 31 de enero de 1917 fue histórica. Hoy se vivirá un momento de igual importancia: la Asamblea Constituyente aprobará la Constitución Política de Ciudad de México, cuyo proyecto entregó Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal.

En esta ocasión el escenario será la casona de Xiconténcatl, antigua sede del Senado, donde los diputados participaron desde el 15 de septiembre del año pasado, cuando iniciaron las sesiones: cuatro meses y medio para aprobar la primera Carta Magna que tendrá la capital de México.

En 1917, las sesiones iniciaron el 1 de diciembre de 1916 y concluyeron el 31 de enero: dos meses de trabajos, aunque con algunas diferencias: en la sesión solemne de clausura del Congreso Constituyente estuvieron presentes 184 diputados; la Asamblea actual contó con un centenar de legisladores.

Otro constraste entre ambos constituyentes es que los diputados actuales no recibieron salario por su labor; mientras que los que aprobaron el remplazo de la Carta Magna de 1857 percibieron 60 pesos diarios durante los dos meses que formaron parte de dicho Congreso.

De igual forma, éstos últimos tuvieron "derecho" a que se les abonaran sus gastos de viaje, "tanto de ida como de regreso", según explica el artículo 15 del decreto relativo a la formación del Congreso Constituyente que el primer jefe del Ejército Constitucionalista (Carranza) expidió.

A 100 años de distancia, esta primera Constitución de Ciudad de México ha sido calificada como "progresista" tanto por el propio Mancera como por algunos diputados constituyentes.

En cambio, las leyes aprobadas en 1917 plasmaron "las principales demandas sociales, económicas y políticas, y estableció un nuevo orden que asumió como su principal función cumplir con el programa de la Revolución y ser el eje articulador del desarrollo de la nación mexicana en el siglo XX".

Los temas que fueron discutidos y en su caso aprobados en la actual Constituyente muestran ese progresismo: matrimonios igualitarios, muerte digna, mariguana medicinal, eliminación del fuero...

Hoy, pues, será aprobada la Constitución de Ciudad de México, ayer solo faltaban un par de temas por discutir: si se realizaba "el preámbulo", lo cual implica una introducción del documento.

De acuerdo con algunos diputados, Porfirio Muñoz Ledo, Bernardo Bátiz, con algunas aportaciones de Gabriel Quadri, redactaron una propuesta de "preámbulo" que no fue dictaminada en la comisión de Principios Generales.

También faltaba todo el régimen transitorio que corresponde a 34 artículos, pero solo había dos reservas en todos los transitorios, por lo que los constituyentes confiaban en terminar ayer mismo. Ayer la sesión, que fue citada a las 2 de la tarde, comenzó poco después de las 7 de la noche, en parte por las reuniones plenarias partidistas que sostuvieron más de una veintena de diputados en la mañana y tarde, y en parte porque la sesión del domingo terminó a las 5 de la mañana de ayer.

Al pronunciar su mensaje hace 100 años en el Teatro de Iturbide en Querétaro, el general Venustiano Carranza calificó de "sagrado tesoro" la Carta Magna de 1917 que recibió de ese Congreso Constituyente. Hoy, Ciudad de México contará con su "sagrado tesoro".