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Lunes , 25.06.2018 / 03:09 Hoy

Para Tae Kwon Do poblano, con la mira en Tokio 2020

Oscar Flores y Edgar Tlapa, campeones nacionales, buscarán cumplir su sueño de llegar a Juegos Paralímpicos.

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Édgar González

Lo que comenzó como un proyecto de vida, pronto ha rendido frutos para las jóvenes entrenadoras, Brenda Mialma y Nefris Xel Herrera, que a casi un año y medio de haber iniciado la primera escuela de Para-Tae Kwon Do en Puebla, han puesto en alto el nombre de la entidad con la cosecha de dos títulos nacionales de formas en las figuras de los pequeños Óscar Flores y Edgar Tlapa.

Orgullosa por la alegría que dicho título causó a sus alumnos y a sus padres de familia, Brenda Mialma Rosario comparte la emoción, pues es algo que a ella comenzó de la mano con sus jóvenes alumnos, que siempre creyeron en su trabajo, razón de sobra para festejar lo hecho en competencia.

“Fuimos al Segundo Campeonato Nacional de Para-Tae Kwon Do en Veracruz, donde ya incluye a nuevos chicos con diferentes discapacidades, como la discapacidad visual y parálisis cerebral, que somos ahora las encargadas de llevar solamente esas dos discapacidades en Puebla. Fueron resultados muy favorables, porque actualmente tenemos a los dos campeones nacionales, Edgar Tlapa Mialma y Óscar Flores Urbano, Óscar en categoría P31 y Edgar en P20”.

Si bien el camino no fue sencillo y requirió de intensas horas de arduo trabajo y dedicación, la disciplina de los jóvenes fue sin duda fundamental para la obtención del logro, algo que Mialma Rosario reconoce y aplaude, tras admitir que cuenta con la dicha de tener a dos grandes talentos consigo.

“Complicado no mucho, porque tienen totalmente la dedicación y el esfuerzo que cada día ponen en todos los entrenamientos. En cuanto a los rivales, estuvieron un poco fuertes, porque hay muchos chicos con esa garra de querer ganar, Edgar compitió dos veces con la misma forma, en la que se destacó del resto de los competidores y así obtuvo el primer lugar, Óscar igual hizo la forma dos veces para obtener su medalla de oro”.

Proeza que alienta a ir mucho más lejos, pues si bien en la mente de Brenda ronda la idea de trascender con sus muchachos a nivel internacional, la posibilidad de acudir a unos Juegos Paralímpicos, en Tokio 2020, ha adquirido mayor fuerza, de ahí que asegura no cesará en su empeño hasta ver a uno de sus chicos con la representación mexicana en la más grande contienda del orbe.

“Ellos ya están pre seleccionados en la etapa nacional, si logran tener en este año y medio la cinta negra, que a ellos se les puede otorgar, porque no se rigen como el tae kwon do convencional, por ejemplo, a Edgar le pedían una poomsae de cinta negra cuarto Dan para incrementar puntos, se está viendo que probablemente se pueda ir a Tokio 2020, no solamente Edgar, sino también Óscar, pero va a ser un trabajo de mucha labor para que esos resultados se puedan alcanzar, sobre todo la responsabilidad de los padres, maestras y atletas”.

Bajo la misma filosofía y mentalidad de éxito, la profesora Nefris Xel Herrera Cuamatzin no oculta su felicidad al hablar de lo hecho con los jóvenes seleccionados, ya que la razón por la cual decidieron emprender esta aventura les ha dado muestras de que no fue una equivocación, sino un gran acierto.

“No sólo para las maestras, para todo el equipo, papás, deportistas, fue un cambio totalmente radical, no lo esperábamos tan pronto, llegó, la satisfacción tanto deportiva y emocional fue muy grande, sobre todo para los competidores, ya lograr este esfuerzo con esta medalla de oro, ya son campeones nacionales, esperamos mucho más”.

Si bien los títulos visten, Herrera Cuamatzin sabe que también comprometen a mantenerse siempre vigentes y a superar lo hecho al día de hoy, por lo que esa será su consigna en el afán de trascender, de que el proyecto continúe y no quede como una mera anécdota de algo que pudo ser.

Mantenerlos y superarlos, esa es la idea, seguir entrenando muy duro, porque ya van para cosas muy grandes, esperamos que este sea el inicio de algo muy grande”, indicó.

Campeón de gran corazón

Coronarse campeón no es algo que suceda todos los días, ni tampoco muy a menudo, ya que para ello se requiere de temple, dedicación y constancia, que son algunas de las cualidades que Edgar Manuel Tlapa Mialma ha potenciado a consecuencia de su discapacidad visual, que para él, no es de ninguna manera un obstáculo para alcanzar sus metas y sueños.

“Practico el Para-Tae Kwon Do hace como un año, no lo practico diario, sino algunos días a la semana con mis entrenadoras Brenda y Nefris, es algo muy bonito ser campeón, porque sentí el apoyo de toda mi familia, no nada más de ellos, también de mis entrenadoras Brenda y Nefris que son dos grandes amigas para mí”.

A su corta edad, Edgar Manuel ya tiene qué contarle a sus descendientes, el momento justo en que la presea dorada fue depositada sobre su pecho, lo que sabe es un premio al trabajo, pero también un recordatorio de que nada es imposible en la vida y menos si se saben superar los propios obstáculos.

“Sí valió la pena, lo entiendo, ya antes hubo otro nacional y no me animé, fue hasta este, el camino fue muy difícil porque con la discapacidad visual es un problema, porque no vemos a nuestras entrenadoras la forma en que ellas nos entrenan o nos enseñan los poomsaes, es algo complicado aprender y seguir una línea recta para terminar y empezar el poomsae”.

Ante la posibilidad de asistir a los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, las ilusiones enmarcan el rostro juvenil de Tlapa Mialma, que confía en hacer todo lo necesario en su afán de portar la bandera nacional y escuchar el himno en una ceremonia de premiación, lo que sabe dependerá en gran medida de todo lo que haga o deje de hacer.

“Tiene que ser algo que conlleve un gran esfuerzo, de mis entrenadoras, de mi parte, tiene que haber un gran apoyo de todas las partes. Yo lo que quiero llegar a demostrar es que en México no hay discapacidad, no somos discapacitados, el tener un problema de visión, de parálisis y demás, no quiere decir que nosotros no podamos competir en distintos rangos dentro de este bonito deporte que es el Para-Tae Kwon Do”.

El orgullo de la familia

La sonrisa permanente que esboza su rostro, es prueba de que la felicidad lo embarga por todo lo que desde su llegada a la escuela de Para-Tae Kwon Do ha logrado el pequeño, Óscar Flores Urbano, quien a través de su padre, el señor Óscar Flores, expresó todo lo que esta experiencia le ha dejado a él, pero también a sus seres queridos.

“Muy contento, feliz por la participación de Óscar por el viaje que hizo con las maestras, con Edgar, vemos el esfuerzo que se está logrando, que hace Óscar, que hacen las maestras, porque no es fácil entrenarlo, pero ahí se reflejó todo el esfuerzo que ellas y él pusieron desde el principio”.

Si bien, como todo niño, no dimensiona la importancia del oro nacional al que se hizo acreedor, Don Óscar afirma que la felicidad que su hijo irradia es sin duda el más grande logro y premio que cualquiera pudiera recibir, no obstante su pequeño le ha hecho saber que quiere más, que siempre desea ser el mejor.

“No entiende la magnitud de la medalla, pero entiende muy bien que fue a Veracruz, que participó en un gran evento, que ganó una medalla que es el mejor de los mejores, entiende muy bien eso y se le ve más entusiasmado, con más ganas de aprender, de estudiar, él solo se motiva”.

Y es que a decir del propio progenitor del pequeño campeón, todo lo hecho al momento ha servido en la interacción que Óscar tiene con su entorno, con la sociedad en la que ha sabido desenvolverse paulatinamente, situación que a él como su protector le brinda una gran tranquilidad.

“Sí nos hemos dado cuenta de que le ha ayudado mucho, en sus entrenamientos físicamente hace más cosas que antes no hacía, tiene más equilibrio, tiene más confianza en él, interactúa con chicos normales, con sus compañeros de clase, ellos lo tratan como un compañero más, no hay diferencia, eso es parte de lo que las maestras han inculcado a los demás compañeros, que todos son iguales, que los grados se respetan”.

Aún con todo lo obtenido, su principal proeza, lo que más destaca, es sin lugar a dudas la fortaleza que le ha dado a la familia, que en todo momento se apoya, se respalda, por lo que la medalla de Óscar es para todos los que han estado detrás de él, con ese compromiso de continuar con la ayuda permanente.

“La familia, sus hermanos, todos lo apoyamos en lo que podemos, mi esposa hace un gran esfuerzo al llevarlo a las clases porque nos queda retirado de la casa, pero con frío, lluvia, como sea, se da el espacio, el tiempo para llevarlo, mis hijos lo apoyan, le sirven de sparring, lo apoyamos mucho y él así lo siente”, resaltó.

Ejemplo de vida

Al igual que el papá de Óscar Flores, el señor Fulgencio Tlapa Reyes, padre de Edgar Manuel, no cabe de alegría y en su pecho existe un intenso sentimiento, que sólo aquel que lo haya vivido y experimentado, sabe de lo que se trata, orgulloso de poder decir que en casa tiene al campeón nacional.

“En lo personal es una gran satisfacción y mi admiración para mi hijo, porque a pesar de que él no nació con esa discapacidad, fue una discapacidad adquirida, él ha sobrellevado la situación, él siempre ha querido salir adelante y lo ha logrado, en mí ha despertado una gran admiración porque he visto a muchos jóvenes con sus capacidades enteras y se han derrumbado, se han ido por caminos que no son los correctos, sin embargo mi muchacho es todo lo contrario, es un gran ejemplo de vida, mientras yo pueda lo seguiré apoyando”.

Si bien el costo del viaje al nacional le impidió estar cerca de su hijo durante la competencia, sufrió, padeció y vivió cada instante al estar en permanente comunicación con él y sus maestras, lo que sin duda resultó una experiencia nueva, agradable que le gustaría repetir, siempre y cuando vea a su pequeño feliz.

“Todo el tiempo me la pase orando, rezando, bajando santos, llevándolos, poniéndolos en el camino, cuando me dieron la noticia de que era un campeón, dije yo ya soñaba contigo. Yo sueño con verlo en los Paralímpicos, si Dios me presta vida, ahí estaré, agradecido con las maestras por su empeño, porque conducir a una persona así, es conducir a unos diez elementos más, el que le falte la vista, no es impedimento, tiene otros sentidos muy bien desarrollados”.

Precisamente gracias a todo lo que el deporte les ha brindado tras la discapacidad de Edgar, Don Fulgencio habla con base en su experiencia a todos los padres que se encuentran en una situación similar, exhortándolos a que jamás se rindan, a que busquen alternativas, porque el freno está sólo en la mente y no en el cuerpo.

“Para esos padres de familia que tengan niños en esta situación, con capacidad diferentes, que pregunten, que investiguen, hay mucho panorama para ellos, no tratarlos distinto, en la familia debemos apoyarlos, guiarlos, enseñarles, abrirles los caminos, enseñarles las rutas para que ellos sean productivos en el mundo junto con nosotros”, concluyó.

AMV

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