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Sábado , 21.07.2018 / 21:09 Hoy

Sacrificó a la familia para ir a Centroamericanos con México

Stephanie Ortiz dejó su hogar en Chihuahua a los 14 años para reportar con la selección mexicana de handball con quien viajará a Barranquilla el 19 de julio

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Héctor Ortiz

La familia y el calor de hogar son sin duda pilares en la formación de cualquier ser humano, aunque en la vida de un deportista de alto rendimiento implica, en muchos casos, el separarse prematuramente del núcleo o distanciarse del mismo producto de los constantes viajes que la disciplina lo demande.

Stephanie Ortiz es una joven originaria de Chihuahua que dejó a su familia a los 14 años para concentrarse de lleno con la selección mexicana de handball en las instalaciones del Centro de Alto Rendimiento (CNAR) de la Ciudad de México; hoy se alista para competir en los próximos Juegos Centroamericanos de Barranquilla, Colombia.

"Tengo en el balonmano cinco años y estoy concentrada desde los 14 años aquí en el Centro de Alto Rendimiento (CNAR) en la Ciudad de México. Soy de Chihuahua y ahorita tengo 18 años", dijo la deportista a La Afición.

Separarse de sus seres queridos y amigos no fue nada sencillo para una mujer en pleno desarrollo emocional, aunque su madre siempre la impulsado a seguir sus metas y ello ha mitigado el dolor de su ausencia.

"Fue muy difícil, al principio de que llegué al CNAR extrañaba mucho mi casa, demasiado, más a mi mamá, porque soy muy apegada a ella, pero siempre ella me ha poyado desde que me convocaron para estar aquí, nunca me dijo que no, me dijo 'si es tu sueño, vete', entonces siempre tuve su apoyo, aquí sigo y probablemente aquí seguiré", compartió Stephanie.

La rutina de una seleccionada nacional comienza desde temprano, con sesiones de entrenamiento, clases de preparatoria y otros deberes, todo junto a sus compañeras y entrenadora Mónica Piña Lara, a quienes el tiempo la ha vuelto sus "hermanas" y "otra mamá", respectivamente.

"No te imaginas que puedas tener tantas hermanas u otra mamá, como lo es mi entrenadora. Mónica Piña Lara".

Stephanie, quien se desempeña como pivote, lateral o extremo, se dejó encantar por el balonmano después de que practicara baloncesto durante seis años, pues su altura la volvió idónea para practicar esta disciplina.

"Yo jugué seis años basquetbol y por mi altura me eligieron, yo no lo conocía ni nada, pero se dan mucho las oportunidades y es muy rápido, es mucho contacto y es mucha la pasión que te genera", dijo.

Junto a ella, también hay representantes de otros estados como Guerrero, Nuevo León y Jalisco, con quienes lograron el pase a Barranquilla al coronarse campeonas de la Copa Caribe, disputada en Colombia el año pasado, venciendo a rivales como Venezuela, Puerto Rico, Colombia, República Dominica y Cuba.

El objetivo en los Centroamericanos y superar el tercer lugar conseguido en la última edición y traer de vuelta a México la medalla de oro, pues para la jugadora no existen limitantes y espera el apoyo de la afición ante un "deporte que casi no es conocido".

"Queremos quedar en primer lugar, porque el ciclo pasado se quedó en tercero, entonces ahorita se ha trabajado mucho en equipo y tenemos el objetivo de quedar en primero. Todo se puede en esta vida, nunca tenemos que rajarnos y siempre hay que luchar por México y es lo máximo representar a tu país y dejar todo en la cancha", finalizó.

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