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Martes , 11.12.2018 / 23:30 Hoy

Utkata Konasana, la Postura de la Diosa: Vencer los demonios internos

Recientemente celebrado, el Día Internacional del Yoga nos recuerda que esta práctica milenaria puede traer a nuestras vidas la conciencia y la visión clara sobre nuestros asuntos sin resolver que nos impiden decidir con libertad lo que queremos para
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Patanjali, el sabio autor de los Yoga Sutras, define el Yoga como el “cese de las modificaciones que surgen del subconsciente” y esto no es más que lograr deshacernos o por lo menos darnos cuenta de que ahí están, de las programaciones mentales que nos hacen actuar y reaccionar en automático y para eso hay que someternos con toda conciencia a un proceso de purificación que incluye nuestros cuerpos físico, mental-emocional y espiritual. De ahí que una postura como Utkata Konasana o la Postura de la Diosa pueda resultar crucial para este propósito.

Como explica el Portal Ganeshvara Tya, en el mundo antiguo la Diosa encarnaba Todo. En ella convivían las manifestaciones más diversas y contradictorias y era tanto la creadora como la destructora. Todos los contrarios de la vida se combinaban en su figura: bueno-malo, vida-muerte, creación y destrucción. No se concebía la existencia de uno sin el otro y estos atributos eran solamente polaridades de una Unidad.

La mayoría de los textos refieren la Postura de la Diosa a la figura de Kali, la diosa hindú de la destrucción, el poder, el tiempo y la transformación, llamada también Madre Divina, que en realidad es una representación de este aspecto femenino y “terrible” de la conciencia. Tiene la piel azul o negra y por lo general enseña la lengua. En 4 de sus manos, lleva un tridente, una espada, una cabeza humana y un cuenco que atrapa la sangre que gotea de la cabeza.

“Kali es la única incognoscible y por lo tanto la Suprema y Primordial -de donde todas las formas surgen y a donde todas las formas van-. Por eso se la ve como el vehículo hacia la salvación, ya que destruye todas las superficialidades creadas por Maya (ilusión), eliminando aquello que no es esencial en la vida de sus devotos. Simboliza el triunfo sobre la muerte, terminando con el ciclo de encarnaciones”.

Por eso de acuerdo a haratherapy.blogspot.com, para los “yoguis, serios aspirantes espirituales y despiertos devotos”, Kali representa la iluminación misma. De la misma forma en que la realidad puede ser al mismo tiempo amable y terrible, la Kali Yóguica es la fuerza de la iluminación que libera de las creencias condicionadas, máscaras personales y todo lo que impida reconocer la verdadera identidad.

“Parte de lo que Kali representa es el poder de liberar lo que es verdadero en ti, la verdad última y la que es únicamente tuya. Así que sintonizar con Kali en la vida diaria suele implicar sintonizar con aspectos de ti mismo a los que por general no tienes acceso. Un poder que puede estar fuera de lo convencional por ser fiero y primitivo hablando de la voluntad inquebrantable de plantar cara a tus demonios y a los demás”.

En su esencia espiritual más profunda, es una metáfora del guerrero interno que lucha desnudo por la verdad y la libertad, sacrificando el propio orgullo, “es un permiso para descubrir a la guerrera que llevamos dentro”.

KALI MA

El mito más conocido de Kali relata que durante mucho tiempo las fuerzas demoníacas o asúricas dominaron y oprimieron el mundo. Los poderosos dioses se hallaban indefensos y sufrían la derrota, por lo que huyeron profundamente humillados. Oraron desesperados a la “Hija de los Himalayas” para que salvara tanto a dioses como a seres humanos de los demonios. Los dioses transmitieron sus energías en forma de vapor de fuego y de éste emergió la gran Diosa Durga, y de su entresejo saltó la Diosa Kali, quien en una gran batalla destruyó a la más arrogante y sanguinaria bestia: el demonio Raktabija.

RECUADRO 2

BENEFICIOS

Estira las caderas, la ingle y el pecho, tonifica y fortalece los músculos centrales, fortalece los cuádriceps y la musculatura interna del muslo, restaura los hombros, los brazos y la parte superior de la espalda, calienta el cuerpo, aumenta la circulación y da mayor amplitud a la pelvis que es el gran contenedor energético del cuerpo. Es una posición excelente para embarazadas.

Además energetiza y empodera interna y externamente, ya que la fuerza física necesaria para mantener esta postura también tiene un impacto positivo en la mente. Aumenta el enfoque y la concentración y ayuda a encontrar el equilibrio. Es una postura que conecta con la energía primordial femenina presente tanto en yoguis como en yoguinis.

RESPIRANDO COMO LA DIOSA

Para profundizar el trabajo con la postura se puede realizar la respiración Kali Pranayama de esta manera: Inhale al tiempo que se levanta de la posición en cuclillas, manteniendo las piernas abiertas y abriendo las palmas con los dedos apuntando hacia el cielo. Al exhalar vaya de nuevo a la posición en cuclillas, apretando las manos en puños. Al exhalar, saque la lengua y exhale como si quisiera empañar un espejo. Recuerde llevar la mirada hacia el tercer ojo. Realizar 10 rondas.

(Con información de katiayoga.com, gaia.com y kriyayogadebabaji.net)

Twitter: @caminoamarillo7

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