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Miércoles , 14.11.2018 / 01:14 Hoy

Tadasana: de la Montaña la imperturbabilidad

Aunque no se trata de una posición de yoga que esté inspirada en la mitología hinduista, sí resulta ser de un gran simbolismo y profundidad
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Las grandes montañas para la humanidad siempre han sido consideradas sagradas. Tal es el caso del Sagarmatha, que significa La frente del cielo, o como lo llaman los tibetanos Chomolungma (La Madre del Universo) y que no es otro que el famoso Everest. O en América, el gran Janq’uqhawa, que en idioma aymara significa Caparazón Blanco, más conocido como Aconcagua. Para los hindúes, el monte Kailash es la morada del dios Shiva. Los kikuyu de Kenia, país que recibe su nombre nada menos que de su montaña más alta, veneran la cumbre del volcán Montaña Luminosa como lugar de descanso en este mundo de Ngai, o Dios...

Alanna Kaivalya, autora de Mitos de las Asanas, explica la relación indisoluble entre montañas y ríos, ambos representados por el dios hindú Himavat, que representa al Himalaya y es considerado el padre de Ganga Devi, la diosa del Ganges, el río sagrado de India.

“El Monte Kailash tiene dos lagos, uno en forma de sol y el otro como una luna creciente, que representan el hatha yoga; ha es sol en sánscrito y tha es luna. El Kailash es considerado el séptimo chakra-sahasrara a nivel planetario y los dos lagos se han comparado con las dos corrientes de energía (ida y pingala nadis) que se elevan a los lados del canal central (sushumna nadi) en la columna vertebral, moviéndose hacia el nivel más alto de conciencia”.

Tadasana entonces, como la montaña que representa, es la esencia de la estabilidad y el arraigo: “En el interior del templo, al igual que en el interior de la montaña, se halla el fuego que engendra la creación y la destruye; de ahí su restringido acceso solo a los iniciados en los secretos de sus misterios y el templo no es otro que el interior de uno mismo”.

La montaña, de acuerdo con el texto Origen del Hatha Yoga, de Nelly Báez, Pablo Quinquela y Christian Chambord, la montaña simboliza también el impulso a trascender el pequeño yo. Representa la pureza y el desinterés. Las montañas tienen grandeza y dignidad. Nadie puede llegar al cielo sin cimientos sólidos. “Desde la cima de una montaña cada cosa disminuye hasta su tamaño verdadero, y pierde importancia. Los pensamientos que elevan el espíritu, surgen en el horizonte como si no salieran de ninguna parte y conducen al individuo a la cima de su montaña interior”.

ASANA PRIMORDIAL

Para el Maestro BKS Iyengar, la práctica de la posición de la Montaña desarrolla firmeza y estabilidad, física y psíquica. De hecho es la primera postura que se debe aprender, porque es la base para construir el resto de las asanas de pie. Y aunque parece muy simple, Tadasana es mucho más que estar de pie.

A nivel energético, Tadasana otorga seguridad y confianza, dado el arraigo que se logra al tener bien plantados los pies en la tierra. A nivel psíquico-emocional, permanecer firme en la postura cultiva la capacidad de ser testigo y observador atento, inalterable, más allá de la dualidad, “tal como una montaña que permanece inmóvil, imperturbable y estable, aunque llueva, truene, nieve, o haya un incendio sobre ella. Ese es el estado psíquico que desenvuelve Tadasana”.


Twitter: @caminoamarillo7

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