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Lomelín y Ávila quieren lucirse en la capital

El Festival Taurino Sentir de Torero se celebrará este viernes en Arroyo, donde Antonio Lomelín y Héctor Ávila de la Torre lidiarán bureles de las ganaderías de San Maximiano y Teófilo Gómez
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Este viernes se realizará el Festival Taurino denominado “Sentir de Torero”, que se celebrará en la plaza de Toros Arroyo, y tendrá en el cartel al matador Antonio Lomelín y al novillero Héctor Ávila de la Torre, quienes esperan el momento para hacer sus faenas ante el público de la Ciudad de México.

“Estoy contento e ilusionado de que sea ese día, el cual será muy importante para mí ya que voy a torear con amigos. Arroyo no deja de ser la Ciudad de México, así que es importante la corrida. Sí hay presión, pero hay que disfrutarlo”, declaró Lomelín.

Lomelín recibió la alternativa en una corrida en Morelia, Michoacán, en el 2015, y el 7 de enero de este año tuvo su confirmación en la Plaza México, y ahora el Festival Taurino en Arroyo la utilizará como preparación de cara a la siguiente temporada.

“La temporada empieza en noviembre y termina en febrero, y ahora hay que esperar e ir haciendo las negociaciones. Debo seguir entrenando y estar metido en el campo y en las ganaderías para cuando llegue la temporada no empezar desde cero”, indicó el diestro capitalino.

Lomelín aún recuerda su actuación que tuvo en La Monumental y espera volver a ser tomado en cuenta para una corrida en ese escenario, donde el objetivo es mejorar lo hecho en enero.

“Las sensaciones fueron buenas, pero los toros no ayudaron mucho, aun así la gente se quedó con un buen sabor de boca. El resultado fue positivo, ya que en mi segundo toro la gente pidió la oreja, pero no me la dieron. Para la siguiente temporada hay que mejorar la actuación y en los entrenamientos hay que trabajar más fuerte para superarse”, manifestó el matador.

Por su parte, Héctor Ávila de la Torre debutó como novillero en el 2007 en una corrida en Michoacán y desde entonces se ha mantenido debido a que en los últimos cinco años le puso mayor énfasis a su carrera profesional.

“Le echaré todas las ganas en el Festival y sobre todo quiero pasármela muy bien. En la actualidad no estoy toreando como novillero, debuté como hace 10 años y en los últimos cuatro me enfoqué más a mi carrera como arquitecto y realmente lo hago más como un pasatiempo.Es mucho tiempo que llevó sin convivir con el público, el cual cada vez es más exigente, entonces esperemos que todo salga bien el viernes”, mencionó Ávila.

Tras culminar con esa etapa universitaria, analizará si en algún momento buscará la alternativa, y en el Festival Taurino en Arroyo verá cómo es su desempeño ante la presión del público.

“La idea es retomar en el Festival la parte de torear. Hay ofrecimientos para hacerlo en Tlaxcala, pero vamos a paso a paso, y primero quiero ver cómo me siento el viernes y me gustaría ser algún día ya matador”, compartió el joven.

Ellos estarán acompañados por José Mauricio, además de Patricio Pons y Diego Barroso; con novillos de las ganaderías de San Maximiano y Teófilo Gómez.

EL ENFRENTAMIENTO

Antonio Lomelín y Héctor Ávila de la Torre realizaron su entrenamiento en el parque Ghandi y la preparación que hicieron fue el llamado toreo de salón, donde ensayan los movimientos para hacer las faenas.

“Es donde uno acostumbra al cuerpo a los movimientos que se hacen toreando, para que cuando llegues a la plaza salga lo más natural posible. También es importante saber cómo te embestirá un toro y los movimientos que pudiera hacer. Hay una técnica básica para que te puedas defender del toro, pero después cada quien desarrolla su propia personalidad y estética”, dijo Lomelín.

El torero mencionó que practican otros deportes que benefician a sus movimientos taurinos.

“Cada quien se prepara de distinta manera, por ejemplo, a Héctor le gusta nadar, y a mí me gusta el box, pero también te ayuda el tenis para el movimiento de la mano”, explicó el torero.

El capote tiene un peso de seis kilos y la muleta tres, por lo tanto, el toreo de salón les sirve a los toreros para acostumbrarse al peso de esos instrumentos. “Tenemos que aguantar el peso lo que dura una faena (20 minutos), por eso es muy importante acostumbrarse a él, el cual aumenta con la adrenalina de tener al toro enfrente”, concluyó Lomelín.

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