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Domingo , 09.12.2018 / 23:02 Hoy

"La vida te va poniendo en el lugar y en el tiempo correcto"

José Julio Cevada Hernández, Licenciado en Comercio Internacional y Director Técnico Profesional, fue desde pequeño un fiel seguidor al balompié, de ahí que tras dar sus primeros pasos tomó el esférico para nunca jamás soltarlo.
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A pesar de las duras pruebas que el destino le ha puesto en su camino, el balón siempre ha estado de su lado, de ahí que sin importar las circunstancias, el futbol no sólo es su pasión, sino también su profesión, lo que hoy en día le permite alcanzar un nuevo sueño al frente del proyecto de Lobos BUAP Femenil, donde Julio Cevada confía en consolidarse como técnico.

Nacido en la Ciudad de México el 19 de febrero de 1982, José Julio Cevada Hernández, Licenciado en Comercio Internacional y Director Técnico Profesional, fue desde pequeño un fiel seguidor al balompié, de ahí que tras dar sus primeros pasos tomó el esférico para nunca jamás soltarlo.

"Desde niño, desde que aprendí a caminar comencé a corretear el balón, siempre me ha gustado, aunque empecé a entrenar ya en un equipo formalmente hasta los 9 años de edad, antes de ello me dediqué mucho al atletismo, al tae kwon do, pero siempre el deporte ha estado presente, es algo que siempre me ha gustado muchísimo".

Radicado en Puebla a temprana edad, Julio fue desarrollando sus dotes como futbolista hasta ingresar a la filial en la Angelópolis de los Rayos del Necaxa, donde llegó con la firme ilusión de convertirse en profesional, razón por la que no dudó ni un sólo instante cuando se le hizo la invitación.

"Con el sueño, con la intención, me inicié en el barrio, de ahí alguien me vio y me dijo que había una filial del Necaxa, la Universidad de Orizaba, allá en la recta Cholula, fui, llegué como cualquier niño a entrenar, hice visorias, en aquel entonces estaba Alejandro Frías como coordinador y entré, de ahí luego de unos partidos, el Necaxa de México me vio y me fui a una Tercera División".

Debido a su corta edad, su paso con los Rayos en la capital del país resultó un tanto efímera, ya que el sentirse solo, el comenzar una vida alejado de su familia, le impidió concentrarse al 100 por ciento en el soccer, cuestión que a él trajo de regreso a casa, pero sin coartar sus intenciones de ir tras un balón.

"Siempre es difícil el salir de casa, yo soy una persona que siempre ha sido muy apegado a mi familia, desde chico fui muy apegado a mis papás, el tiempo que estuve en México no fue muy largo también por esa parte, mi papá siempre apoyándome, pero también con la preocupación de que uno estuviera lejos de casa, sí fue un poco complicado, difícil, no es fácil el dejar a tu familia para buscar tu sueño, menos a los 15 años de edad, pero siempre con esa ilusión, con ese deseo, hasta que se terminó la oportunidad allá, regresé a Puebla, aquí intenté con la Segunda División de La Franja, con esa ilusión que desafortunadamente nunca pudo darse o concretarse el sueño de llegar a Primera División".

Si bien el camino rumbo al máximo circuito se fue complicando, las puertas no se cerraron en ningún momento para Cevada Hernández, ya que gracias a su talento con los pies, logró una beca deportiva con los Tigres Blancos de la Universidad Madero, que a él ayudaron a conseguir su título como profesional en el Comercio Internacional.

"Fue una experiencia muy agradable, yo estudié en el Madero desde la primaria, de hecho aún siendo estudiante de secundaria y preparatoria, yo entrenaba al equipo de futbol, al salir de la prepa me hacen la invitación, impulsado por mi papá a no dejar el estudio, al no tener claridad en el futbol profesional, preferí estudiar, seguir con mis estudios, fue un poco difícil porque fue renunciar al futbol profesional, incluso por algunos años me quedó la cosquillita de saber qué hubiera pasado, pero al mismo tiempo que estaba yo estudiando, me invitaron ser entrenador de los equipos varonil y femenil de la Madero".

Futbol, sinónimo de felicidad

Fue gracias a su dedicación y paciencia que los altos mandos deportivos de la casa de estudios vieron en él a un joven con talento, no sólo dentro de las canchas, sino también fuera de ellas, de ahí que le tuvieron la confianza necesaria para entregarle las riendas de un proyecto ambicioso, a pesar de que José Julio no contaba con un título como estratega.

"Ese fue mi primer trabajo como entrenador, todavía no tenía ningún título, más que la experiencia, o la poca experiencia que tenía como jugador en aquel momento, fue en el año 2000, empecé, fue mi primer equipo femenil también, pude combinarlo con mis estudios durante tres años, cuando termino mi licenciatura, me caso, empiezo a trabajar, me voy a vivir a Veracruz y fue cuando me alejé un poco del futbol, lo seguía jugando en torneos donde me invitaba o cada que había oportunidad".

La decisión de formar una familia, fue en gran medida lo que a Cevada orilló a dejar momentáneamente el balón y concentrarse de lleno en aquello que había aprendido en las aulas, cuestión que por lapsos resultó sumamente complicado, pues en el fondo sabía que no era del todo lo que deseaba, hasta que un viaje al extranjero, a Canadá, le devolvió esa posibilidad, riesgo que con el apoyo de sus seres queridos se decidió a tomar.

"En 2009 tuve la oportunidad de viajar a Canadá, allá tuve mi primer hijo de tres, allá fue donde tuve la oportunidad de regresar al futbol, hice equivalencias y obtuve mi título como entrenador amateur para dirigir a niños, jóvenes y adultos. Fue difícil, siempre existe el temor, pero siempre he contado con el apoyo de mi esposa, de mis hijos, eso la verdad ha sido el motor de mi vida, el que mi esposa me haya dicho estoy contigo, yo te sigo a donde vayas, confío, eso me dio el respaldo, que yo te puedo decir que probablemente si la respuesta de mi esposa hubiera sido diferente, hoy no estaría aquí, yo le doy gracias a Dios por el apoyo que ella me brindó y la confianza, porque sí, efectivamente estábamos arriesgando una estabilidad por algo que no sabíamos qué iba a pasar".

A su regreso al país, con un título y con sus ilusiones renovadas, comenzó su etapa como empresario, al inaugurar su escuela de futbol, donde no sólo su capital estaba invertido, sino todo lo que a él representaba el apostar de nueva cuenta por el balompié, lo que para su buena fortuna comenzó a rendirle grandes frutos.

"Tuvimos la oportunidad de abrir una escuela de futbol, estuvimos con ese proyecto cerca de cuatro años, gracias a Dios la escuela fue creciendo, llegamos a tener a cerca de cien alumnos, ahí conocí al que hoy es mi auxiliar, Óscar Acosta, lo invité a trabajar conmigo y ha estado trabajando conmigo ya cerca de cuatro años, la vida te va poniendo en el lugar adecuado y en el tiempo correcto".

Consciente de que su reto iba más allá de instruir a los niños, emprendió la aventura dentro de la Escuela Nacional de Directores Técnicos (ENDIT), donde al poco tiempo, recibió con agrado la invitación del entrenador de la Universidad de las Américas Puebla, Albeni Sabino Pinheiro, para incorporarse al proyecto, oportunidad que no dudó en aceptar ni un sólo momento.

"Yo quería pasar al alto rendimiento, la parte formativa es algo que me gusta mucho, pero quería brincar al alto rendimiento, yo a Sabino lo conocía desde la Universidad de Orizaba, pero nos reencontramos en el ENDIT, fue cuando coincidimos y me invitó a trabajar con él y dije adelante, empecé a descuidar la escuela, pero estaba contento porque gracias a la UDLAP logré un sueño, siempre creyeron en mí y me apoyaron".

Soccer Femenil, una vocación

Ya enfundado con el jersey de los Aztecas UDLAP, Julio Cevada fue parte de una gran época del futbol femenil cholulteca, donde de la mano de jugadoras de Selección Nacional como Liliana Mercado y Stephany Mayor, consiguió diversos títulos que a en él forjaron un currículum que más tarde habría de brindarle otro nuevo reto.

"Nunca me voy a arrepentir de haber tomado la decisión de haber entrado a la UDLAP, siempre las decisiones han dado situaciones positivas, el haber visto el futbol femenil de cerca, vivirlo, palparlo, tener jugadoras como Liliana Mercado, Stephany Mayor y muchas otras dentro del plantel, eso me enamoró del futbol femenil, yo creo que ahí fue donde yo me enamoré del futbol femenil, el ver la entrega, la pasión con la que se dedican a este deporte, yo puedo decir que el haber entrado a la UDLAP fue lo que me hizo voltear los ojos por completo al futbol femenil".

Su labor con las Aztequitas, llamó pronto la atención de la también estratega, Melissa Núñez, quien no dudó en invitarlo a emprender el reto con las Tiburonas Rojas del Veracruz en la Liga MX Femenil, lo que si bien al final no cuajó para ninguna de las partes, fue lo que para Julio marcó su salida de la UDLAP, luego de ser considerado por la directiva de Lobos BUAP para encabezar su proyecto en damas.

"Me habló Melissa Núñez, quien fue la entrenadora del Veracruz en el primer torneo, me habló para invitarme a trabajar con ella, estuve una semana con ella pero nunca pudimos concretar el proyecto, al regresar tuve la oportunidad de platicar con Luza Esparza, de acercarme con ella, le pregunté si ya tenían a alguien en Lobos, así que le dije que si podía, me considerara, empezamos a ver lo que ella quería del equipo, coincidimos, le gustó mi propuesta y me dio la oportunidad".

Al igual que en sus anteriores proyectos, decidió correr el riesgo que implicaba el tomar las riendas de su propio equipo y abandonar la seguridad que Aztecas le brindaba como un cuadro ya triunfador, siempre con el deseo y la ilusión de trascender, por lo que partió casi de cero con la escuadra lobezna.

"Siempre hay riesgos, pero soy una persona que me gusta tomarlos, que me gusta atreverme, muchas veces puedes perder oportunidades por temor, prefiero atreverme, pero ha funcionado, hemos formado un equipo sólido, unido, de buenas chicas dentro y fuera de la cancha, estoy contento y no me arrepiento. El proyecto partió de cero, no teníamos ninguna jugadora o alguna base, arrancamos con visorias en agosto del año pasado, llegaron cerca de 300 aspirantes, así armamos el primer equipo, con cerca de 18 integrantes".

Consciente de que el debut tendría que esperar, las ilusiones de sus dirigidas, junto con las propias se diluyeron casi por completo cuando el primer equipo consumó su descenso, lo que si bien generó incertidumbre, los hizo mantenerse al pie del cañón, confiados en que algo bueno habría de ocurrir y que se confirmó con la permanencia de Lobos en Primera División.

"Fue un lapso de incertidumbre, de espera, de cierta angustia, de no saber qué iba a pasar, pero también fue un tiempo de confianza, de poner a prueba la fe en Dios, en que esto se iba a concretar y el compromiso con el club, todos hemos tomado un gran cariño a Lobos BUAP, por la oportunidad que nos han brindado, eso nos hizo no empezar a movernos, a tambalearnos, sino a estar firmes, esperar que la tormenta pasara y a que el sol saliera, así que hoy estamos satisfechos de estar aquí".

Justo a un mes de iniciar con la justa en Liga MX, los sentimientos y emociones son variados para José Julio Cevada Hernández, quien finca todas sus esperanzas en hacer de Lobos BUAP Femenil uno de los conjuntos de mayor respeto, con la seguridad de que ello será el camino, la llave para en un futuro llegar a la Selección Nacional e inscribir así su nombre dentro de los grandes en el soccer para féminas.

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