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Viernes , 20.07.2018 / 04:29 Hoy

América y Cruz Azul: el día de matar o morir

Águilas y celestes se miden esta noche en el estadio Azteca en busca de su pase a semifinales; las Águilas deben cambiar su postura y atacar un poco más y La Máquina tiene prohibido especular, quién se traicione quedará eliminado

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Higinio Robles

América vuelve a casa para buscar sellar su pase a semifinales, lo hace con más dudas que certezas, porque no ha logrado dar un salto de calidad en su desempeño futbolístico, lo hará arropado por su gente ante un rival al que no se le puede dar por muerto, por más que a La Máquina le cueste sobre manera anotar, un gol de los celestes le metería mucho nervio al juego.

La batalla del pasado jueves dejó varias secuelas en el cuadro americanista, las más notorias las bajas por expulsión de Mateus Uribe y Edson Álvarez, quienes no podrán estar en el juego de esta noche, las emocionales: el hecho de que América pudo haberse puesto en ventaja, pero los penales se han convertido en un desafío mayúsculo para el cuadro del Piojo.

Las futbolísticas: que el equipo no enlazó buen juego entre líneas, estuvo muy desconectado y no tuvo capacidad para elaborar acciones que le permitieran demostrarle a Jesús Corona sus condiciones bajo palos, cuando el portero se midió a Oribe le ganó el duelo desde el manchón penal.

Los primeros meses de América con el regreso del Piojo al banquillo, al equipo le ha faltado una línea de constancia, fue de menos a más y en el último tramo de la competencia perdió el norte. En el arranque de la Liguilla tampoco no se vieron avances sustanciales. Más allá de la primera expulsión de Mateus, cuando el equipo estuvo once contra once, fueron incapaces de tener un tiro a gol.

Para esta noche, las Águilas están obligadas a dar un paso adelante, un avance que certifique su capacidad para pelear por el título. Se espera que puedan volver los lesionados Cecilio Domínguez, Renato Ibarra y Miguel Samudio, tipos que le pueden dar un tono más serio a los de Coapa.

No puede ni debe refugiarse en su defensa, América es un equipo confeccionado para atacar, no se concibe como un conjunto que especule o que recule muchos metros. Debe mirar a su historia, hacer lo posible por encontrar la esencia de su juego, debe irle a buscar la cara a Cruz Azul, un equipo al que ha sometido con claridad en compromisos pasados.

El factor emocional debe estar de lado de las Águilas, basta con mirar a su historia reciente para que recuerden cómo se han convertido en el fantasma más temido por el cuadro de La Noria. Se puede decir que en América siempre hay que creer, porque así como un día se pierde, al otro es capaz de reencontrarse y conectarse de la mejor manera. Ante Cruz Azul, en el Azteca, con el pase a semifinales en juego, es un buen momento para despertar.

¿LA HISTORIA DE SIEMPRE?

El juego de ida le dejó un sabor amargo a Cruz Azul. Aunque públicamente, frente a los micrófonos, tanto Jémez como sus jugadores señalaron que habían hecho un buen partido, en el que controlaron y dominaron al América casi todo el partido, lo cierto es que el funcionamiento de La Máquina quedó corto.

En un ejercicio de autocrítica, si Cruz Azul hubiera hecho el gran partido que tanto ensalzó Jémez y compañía, no tendría que ir esta noche al Azteca con la obligación de anotar un gol, de ganar o empatar con goles de por medio. Es más, para La Máquina debe ser alarmante que no pudo marcarle a unas Águilas que tuvieron un jugador menos durante una hora; incluso, los últimos cinco minutos con dos elementos menos.

Es cierto que Agustín Marchesín fue la figura del América al sacar al menos tres jugadas de gol; sin embargo, al conjunto cruzazulino le faltó idea para generar más opciones, y todas sus aproximaciones de peligro fueron en jugadas a balón parado. El conjunto de Jémez careció de mayores variantes pese a que el entrenador en algún momento apostó por dos centros delanteros.

Al final se impuso el oficio americanista a toda la euforia con la que llegó Cruz Azul a esta Liguilla. El buen momento que presumía el cuadro cementero se diluyó durante los primeros 90 minutos de esta eliminatoria. Sí, Paco Jémez no miente al decir que su equipo es capaz de marcarle un gol al América en su estadio, para aprovechar el criterio del gol de visitante, pero también es altamente probable que La Máquina deje espacios como en los anteriores partidos en los que las Águilas se impusieron.

La última vez que el cuadro celeste jugó una Liguilla fue en el Clausura 2014, cuando de la mano de Luis Fernando Tena llegó como líder de la competencia; en ese entonces recibió un duro revés al marcharse en los cuartos de final, eliminado por León gracias al tanto de visita. Ahora, pareciera que este equipo ya cumplió al regresar a una fase final, pero sería un golpe igual de doloroso que quedara fuera ante el América sin meter las manos.

Cruz Azul tiene 90 minutos para empezar a reescribir su historia. Esta noche puede dejar de lado la etiqueta de equipo frío e indolente que en los últimos años se ha ganado a pulso. El Estadio Azteca —la que será su casa a partir del Apertura 2018 y donde forjó los mayores éxitos de su historia— es el lugar propicio para que empiece a reencontrase con su grandeza. La Máquina puede ser más de lo mismo o iniciar un cambio.

LAS CLAVES DEL AMÉRICA

1. El jugador clave

Agustín Marchesín: El portero fue determinante para el resultado del jueves, que América no haya salido derrotado se debe en gran parte a las buenas intervenciones del portero argentino, un tipo que transmite seguridad y que gana partidos. Marche está convertido en un líder indiscutible de la retaguardia americanista, los jugadores que están por delante saben que atrás hay un compañero que los mantendrá con vida, así lo hizo en el estadio Azul cuando negó a los ofensivos celestes, sobre todo a Felipe Mora, quien estuvo a punto de celebrar en un par de ocasiones, pero las manos de Agustín frustraron su felicidad.

2. El aporte del entrenador

Miguel Herrera: es la hora para que el Piojo muestre su gestión de la plantilla, su intervencionismo en el equipo se determinará por la manera en cómo se comporten sus jugadores esta noche. El Piojo conoce a la perfección el negocio, aunque tiene jugadores que vienen saliendo de distintas lesiones, está en él montar un once competitivo que muestre una versión más reconocible, la esencia del Piojo siempre ha estado ligada al ataque, mientras mejor lo transmita a sus jugadores estarán más cerca de las semifinales.

3. La fortaleza del equipo

La defensa: Indiscutiblemente se ha convertido en la mejor línea de las Águilas, una zona en la que se puede confiar, lo demostraron el jueves cuando mantuvieron la tensión y cada pelota que llegó al área fue repelida, Paul Aguilar, Bruno Valdez, Pablo Aguilar y Carlos Vargas pintan para repetir en el once de esta noche, a la espera de saber si Samudio se recupera y es tomado en cuenta por el Piojo. La defensa de las Águilas puede funcionar con línea de cuatro o de cinco, los jugadores manejan ambos sistemas y en las apuestas llevan la ventaja.

4. La debilidad del equipo

El ataque: El aparato ofensivo de América no vive sus mejores días, no hay gol en Coapa, sufren demasiado los fusileros americanistas para disparar balas que hagan, además de que la mayoría de jugadores que componen esta línea pasan por un baja de juego considerable. No hay garantía de que despierten, como tampoco de que mantengan esa tónica, pero visto lo visto en los últimos juegos, es más fácil lo primero que lo segundo. En la ida no jugaron ni Silvio Romero, ni Cecilio Domínguez, ni Renato Ibarra. Si éstos son considerados hoy habrá que ver cuántos logran reinventarse.

LAS CLAVES DEL CRUZ AZUL

1. El jugador clave

Muchas de las aspiraciones de Cruz Azul pasan por la puntería con la que salga Felipe Mora en esta noche. En los últimos juegos de la fase regular, el chileno se convirtió en el elemento clave de la Máquina al marcar los goles con los que el equipo logró la calificación. En el partido de ida, de nueva cuenta fue Mora el elemento más peligroso con dos cabezazos que no terminaron en las redes gracias a las grandes atajadas de Agustín Marchesín. Esta noche el conjunto cruzazulino necesita los goles de su killer para avanzar a semifinales.

2. El aporte del entrenador

Tal vez el mayor aporte que ha tenido Paco Jémez en estas semanas con Cruz Azul es la de acaparar toda la atención mediática, quitándole el foco a su equipo que, a diferencia de otras ocasiones, ha podido entrenar en un ambiente calmado. El futuro del técnico español ha sido tema de debate, más allá de la participación de La Máquina en esta Liguilla. En lo deportivo, se espera que Jémez pueda mantener un funcionamiento equilibrado y que la ofensiva celeste tenga variantes para marcar el gol que necesita para llegar a semifinales.

3. La fortaleza del equipo

El buen momento de La Máquina no se mostró del todo en el partido de ida; Cruz Azul tuvo solo chispazos que no le permitieron salir con una ventaja. Pero al menos se nota un equipo menos tenso que en el pasado, hay un buen grupo que confía plenamente en lo que les pide Paco Jémez. La Máquina depende plenamente de lo que haga el grupo, no depende mucho de las individualidades. Además, el llegar a la Liguilla le quitó mucha presión encima y pareciera que lo que consiga ya será un extra para los aficionados.

4. La debilidad del equipo

En los últimos años la peor debilidad de Cruz Azul ha sido su falta de concentración en los momentos cumbres. Sí, La Máquina ha sido su peor enemigo en casi todas las ocasiones que ha fracasado. Además, el enfrentar a América implica un grado más de dificultad, pues los malos recuerdos sentencian que el conjunto cruzazulino no puede sentirse ganador hasta que pite el árbitro, sin importar la ventaja o el tiempo que quede en el cronómetro. Para avanzar Cruz Azul debe vencer al América y también a sus fantasmas.

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