La palabra, dolor de cabeza para autoritarismos: Yoani Sánchez

La bloguera cubana, presente en el Hay Festival Xalapa, afirma que internet “con todos sus defectos, es el espacio más libre que hemos tenido nunca”.
La presencia de la cubana Yoani Sánchez se extendió gracias a su blog.
La presencia de la cubana Yoani Sánchez se extendió gracias a su blog. (Jesús Alejo)

Xalapa

The New York Times la define como “la cubana más famosa que no tiene el apellido Castro”, lo cual no deja de ser un tanto difícil de comprender por Yoani Sánchez, cuya presencia en el mundo se extendió gracias a su blog; pero en su fuero interno una de sus principales frustraciones va más allá de su trascendencia mediática.

“Vengo de una formación profesional cuyo centro es la palabra, porque soy filóloga. Esa es una de las grandes frustraciones profesionales que he padecido en mi vida: soy graduada en filología, lo cual quiere decir que soy especialista en la palabra, y siendo una especialista en la palabra, no la he podido usar libremente. Creo que por esa frustración nace mucho de lo que es mi blog, porque creo en la palabra, en la fuerza redentora de la palabra”.

Presente en la capital veracruzana como parte del programa del Hay Festival Xalapa, la bloguera cubana está convencida de la fuerza de transformación que puede tener la palabra, por lo cual “hay que redimir a la palabra, que no sea solo el camino para el engaño, sino también el camino para una mayor objetividad, porque la palabra, como la literatura, es un dolor de cabeza para los autoritarismos”.

En su página de internet cuenta Sánchez que se especializó en la literatura latinoamericana contemporánea, a partir de la tesis Palabras bajo presión. Un estudio sobre la literatura de la dictadura en Latinoamérica, lo que de alguna manera marcó su futuro, si bien en los últimos años se fundió con su descubrimiento del poder de las nuevas tecnologías y con una mirada un tanto crítica.

“La tecnología no tiene una ética: hay gente que piensa que la tecnología es liberadora, pero más bien es opresora, aunque los movimientos cívicos de los últimos años han podido mostrarse al mundo y hacer su demanda gracias a internet y a diferentes redes sociales.

“Pero también hemos visto cómo los gobiernos autoritarios, los grandes consorcios que quieren controlar a sus consumidores, se han hecho de esa misma tecnología para transmitir verdades a medias, su ideología militante o la falsa necesidad de comprar un producto”.

Sin embargo, cuando se pone en la balanza todo lo negativo que han traído las nuevas herramientas tecnológicas, como “ese caudal de noticias que muchas veces uno no puede comprobar si son falsas o verdaderas”, pero también aquello que se ha ganado en autonomía informativa, “en no tener que depender que un monopolio estatal o gubernamental dicte qué puedes leer y qué no, creo que la balanza es positiva”.

Ganadora del premio Ortega y Gasset, Yoani Sánchez reconoce que uno de los retos es crear mejores internautas, alfabetizar tecnológicamente a la gente desde muy temprano, a partir de la ética y la actitud que hay que tener frente a esos espacios y, por sobre todas las cosas, se debe defender a internet, “porque con todos sus defectos, es el espacio más libre que hemos tenido nunca. Hay que tener cuidado con las regulaciones de internet, porque podemos estar destruyendo lo mejor que hemos logrado en siglos”.

En ese sentido, Yoani aseguró que en Cuba el tema es distinto, porque primero debe dejar de ser el país del hemisferio occidental con menor conectividad y menor número de ordenadores por persona.

“Hay que arrebatarle al gobierno el derecho a conectarnos. No te puedes imaginar el profundo daño profesional que causa cada minuto que pasa que mi país no se conecte: todos esos arquitectos que se devalúan profesionalmente porque no pueden estar conectados con otros o no pueden ver los proyectos arquitectónicos modernos”, concluyó la bloguera cubana.