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Y todo para qué

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Durante dos charlas, por desgracia simultáneas, ocurridas en el Hay Festival de Querétaro, Patti Smith y David Keenan abordaron cada uno temas vinculados con la autenticidad que, vistos de manera conjunta, casi parecerían formar parte de una secuencia planeada por ambos. Smith explicó que dado que venía de un entorno de clase trabajadora, donde las posesiones materiales no eran tan significativas, no le tenía miedo a la pobreza, y por ello no vaciló en mudarse a Nueva York para intentar desarrollarse como artista en condiciones muy precarias, durmiendo en ocasiones en estaciones del metro y medio pasando hambre, pues saber que obedecía a lo que le parecía un llamado ineludible hacía que todo valiera la pena. De otro modo, dijo, la vida no tendría sentido para ella, así que de alguna manera era necesario que siguiera ese camino.

Por su parte, David Keenan contó que el mito fundacional del punk de que los Sex Pistols no sabían tocar sus instrumentos (cuestión que le parece exagerada) hizo que prácticamente se considerara un requisito que así fuera pero, paradójicamente, fue el postpunk el que realmente “le tomó la palabra al punk”. Ello, porque para Keenan el punk británico fue más bien una prolongación musical del rock, y fue el postpunk el que realmente trató de “liberar a la música de los músicos”. A partir de esto surgieron numerosas bandas que incluso jamás llegaron a grabar discos, pero definieron un entorno cultural donde creció gente como él, buscando un sentido realmente apegado a lo que se suponía que era el punk, no tanto en un sentido nihilista sino más bien de rechazo a cualquier tipo de código impuesto o preestablecido. Al tomárselo en serio, considera que quedó incapacitado para tener cualquier trabajo no vinculado con la música o la escritura, no tanto porque sean los únicos oficios verdaderos, como porque son los que a él le representan lo que debe de hacer con su vida.


Hoy resulta sumamente refrescante escuchar estas dos visiones, que además provienen de personajes muy distintos en varios sentidos. Y es que lo más paradójico del fundamentalismo neoliberal bajo el cual vivimos es que a menudo ni siquiera viene acompañado de una promesa religiosa de felicidad eterna en un hipotético más allá, con lo cual lo que se pide es que sacrifiquemos toda noción de una vida que tenga algún otro sentido distinto del trabajo y la acumulación, a cambio de… ¿qué, exactamente? En realidad, de nada que no sea el propio éxito y la riqueza y el estatus que conlleva. Patti Smith hizo énfasis en que su visión no se limita a las artes, sino a cualquier actividad realizada como fin en sí misma. Igualmente, cuando se le preguntó a Keenan cuál era su letra favorita de todos los tiempos, respondió que cuando en la canción “T.V. Eye” Iggy Pop se limita a cantar “aaaaaahg” en varias ocasiones, en el trasfondo.

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