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Miércoles , 20.06.2018 / 02:32 Hoy

Volkswagen y las emisiones contaminantes

Desmetáfora

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Gerardo Herrera Corral

La canción de Bob Crewe y Bob Gaudio popularizada en 1967 llegó a ser un clásico de la música anglosajona. Varias generaciones escuchamos a Frankie Valli y otros intérpretes cantando “Eres demasiado buena para ser verdad”.

You’re just too good to be true

can’t take my eyes off you.
You’d be like heaven to touch.

I wanna hold you so much.

El melodioso “can’t take my eyes off you” delata un incuestionable romanticismo. Sin embargo, más allá del sentimiento, literalmente ciego, de quien no puede apartar los ojos del objeto de su amor, podría estar una auténtica y amenazante posibilidad. La declaración “Eres demasiado buena para ser verdad” podría ser tan terrible y lapidaria como que lo demasiado bueno puede, en efecto, ser la indicación de una mentira.

Cuando la evidencia es abrumadora y los resultados demasiado buenos para ser verdad, la verosimilitud se debilita y la facultad de convencimiento empieza a fallar.

El escándalo en que se vio envuelta Volkswagen, la compañía automotriz más grande del mundo, es un ejemplo del ensueño que inspira el “debes ser como el cielo para tocar”.

Muchas organizaciones ambientalistas europeas exigían que sus países adoptaran las estrictas normas de emisión de contaminantes vehiculares exigidas por Estados Unidos. “Si ellos pueden tener autos más amigables con el medio ambiente, ¿por qué nosotros no?”, razonaban los europeos.

En Europa la historia ha sido diferente en este renglón pero la campaña publicitaria de Volkswagen en Estados Unidos anunciaba con bombo y platillo a sus autos de baja emisión contaminante.

Cuando dos profesores de la Universidad de Virginia y sus estudiantes de doctorado recibieron financiamiento para medir las emisiones de los carros importados, se alegraron mucho porque esto significaba un par, o quizá más, de publicaciones en revistas internacionales. Los artículos académicos en revistas especializadas son, con un poco de suerte, leídos por dos o tres personas en el mundo. Este hecho multitudinario alegra mucho a los investigadores en las universidades y centros de investigación.

Para llevar a cabo sus mediciones, los investigadores rentaron un Jetta VW 2012 y un Passat VW 2013 y, con el afán escolar de hacer las cosas bien, condujeron los vehículos 2 mil kilómetros de San Diego a Seattle y de regreso, midiendo las emisiones con el auto en marcha. Esto debe haber sido divertido para los estudiantes.

Los resultados de la prueba eran muy distintos a lo que obtuvieron en el laboratorio pero eso no fue todo: la prueba en laboratorio, después de tan largo recorrido, resultó ser tan buena como lo que se obtuvo antes de hacerlo. ¡Demasiado buena!

Los carros no solo emitían muy pocos contaminantes; además, después de un uso considerable mantenían las emisiones muy bajas. ¡Demasiado bueno para ser verdad! Sin embargo, en el camino las emisiones del Jetta rebasaron entre 15 y 35 veces el límite permitido para la emisión de óxido de nitrógeno mientras que el Passat emitió entre 5 y 20 veces más de lo permitido por la norma norteamericana. Es decir que, en marcha, las emisiones no solo eran considerablemente mayores a las que se habían obtenido en el proceso de verificación estático sino que sobrepasaban con mucho los requerimientos de importación.

Con la emisión de tales cantidades de contaminante bien se podía pensar en “un cielo para tocar”.

¿En dónde estaba el truco? Casi medio millón de autos Volkswagen vendidos en Estados Unidos y 11 millones de unidades en el mundo, que incluyen 8 millones en Europa, cuentan con un sistema que detecta varios parámetros del vehículo como la velocidad, la posición del volante y probablemente la posición de las llantas y su giro: delanteras en movimiento y traseras en reposo para pruebas de laboratorio. Cuando este sistema detecta las condiciones de una prueba en laboratorio optimiza la marcha del motor en baja potencia para disminuir la emisión de contaminantes. Cuando el auto se encuentra en ruta, el sistema se desliga para dar potencia sin importar que la emisión de contaminantes aumente.

Como resultado del ingenioso truco, los carros VW en condiciones de marcha emiten hasta 40 veces más óxido de nitrógeno que lo permitido en Estados Unidos.

El engaño fue descubierto en un proceso de investigación académica que por lo general es incorruptible y los costos para la compañía han sido enormes.

En octubre de 2015, un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts y de la Universidad de Harvard publicó un estudio sobre el impacto en la salud pública de las emisiones de los vehículos afectados. Según esto, como resultado de la distribución de 482 mil carros VW en territorio norteamericano, entre 2008 y 2015 morirán 59 personas, se presentarán 31 casos de bronquitis crónica y se causarán daños sociales por un monto de 450 millones de dólares. En caso de que los carros VW que circulan con los bajos estándares de emisión sean retirados para finales de 2016, se evitarán 130 muertes adicionales.

Las estimaciones pueden resultar chocantes y hasta divertidas, pero el trabajo publicado es un dechado de estimación estadística, uso de datos y análisis probabilístico.

Un analista dijo: “Es verdad que en Europa los estándares no son tan estrictos como en Estados Unidos” y agregó: “por esta razón en Europa no es necesario mentir”.

Quizá fue por eso que la canciller de Alemania, Angela Merkel, se mostró siempre protectora de su industria automotriz. En el congreso de la Asociación Alemana de Fundaciones celebrado en 2007, la canciller dijo: “Con toda la fuerza que yo tengo, con toda la dureza”, palabras que la inmortalizaron entre los ambientalistas, “me voy a oponer a los límites de emisión de contaminantes”. Los jefes industriales sentados en la sala aplaudieron con beneplácito. No sabían entonces que ni con ella en la presidencia podrían prescindir de la mentira para vender sus carros… en Estados Unidos. En México no tenemos tales problemas porque nuestras normas no son las de nuestros vecinos del norte, aun con lo que esto significa para la calidad del aire que respiramos.

Referencias

“Too Good to be True: When Overwhelming Evidence Fails to Convince”, Lachlan J. Gunn, et al. arXiv:1601.00900v1.

“Why Too Much Evidence Can be a Bad Thing”, 4 de enero de 2016.

http://phys.org/news/2016-01-evidence-bad.html

“Volkswagen: The Scandal Explained”, Russel Hotten, 10 de diciembre de 2015,

BBC News, http://www.bbc.com/news/business-34324772

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