Vivir la noche

El Santo Oficio.
El Santo Oficio
(Especial)

Ciudad de México

En ocasiones, el pecado toca las puertas del monasterio, y el imprudente monje se las abre de par en par. No se explica de otra manera su necedad por adquirirle a un vendedor de libros ambulante un ejemplar de Vivir la noche. Historias de la ciudad de México cuando bien pudo comprarle la nueva edición de Ejercicios espirituales, indispensables en estos días de tormenta.

Editado por Leonel Sagahón, Astrid Velasco, Fabrizio León y Horacio Muñoz, Vivir la noche es un compendio de textos y fotos sobre lugares y personajes de una urbe de incesantes —y con frecuencia lamentables— cambios. En sus páginas relumbran los cabarets legendarios, los salones de baile, los teatros de revista, los shows travesti, los table dance. Pero sobre todo, las mujeres inscritas con letras de fuego en la casquivana memoria del monje.

De Rosa Carmina a Tongolele, de las Dolly Sisters a Ninón Sevilla, el libro avanza por las curvas mortales de Sasha Montenegro, Alejandra del Moral, Princesa Yamal, Princesa Lea, Olga Breeskin y tantas otras cuyo solo nombre convoca inconfesables recuerdos.

El amanuense mira las fotos de Juan Ponce Guadián y las lágrimas ruedan por el pergamino de su rostro. En sus años de escándalo, iluminó su camino con la belleza de Gioconda y le prendió veladoras a Amira Cruzat, inseparable compañera de Fuensanta en La Fuente y el Impala. En las fotografías de Ponce, en impecable blanco y negro, ellas lo mandan derechito al pasado con todo y capucha.

En el libro, Iván Restrepo traza las coordenadas de los espectáculos nocturnos a partir de 1958, cuando a los 19 años se adentra en el mundo de fantasía de las divas inalcanzables. Y Gloria Maldonado Ansó rinde homenaje al maestro Humberto Zendejas. Fotografió a grandes estrellas: Frank Sinatra, Nat King Cole, Brigitte Bardot, Marilyn Monroe y conoció como pocos la noche de la Ciudad de México. Son sorprendentes sus fotos de la inauguración del Esperanza Iris como teatro de burlesque en 1968 y de los shows de Lyn May, Olga Breeskin, Princesa Lea y tantas otras proveedoras de sueños.

En un texto conmovedor, Gloria escribe: “El fotógrafo Humberto Zendejas Vargas, nacido en 1933 en el barrio de La Lagunilla, en la Ciudad de México, fue un personaje ignorado por la fama aunque haya vivido cerca de ella. Casi octogenario y aquejado de diversos males, sobrevivió vendiendo fotografías en la calle —su único escaparate— durante seis años, hasta varios meses antes de su fallecimiento, en septiembre de 2012”.

Gloria lo conoció en su puesto de la avenida Álvaro Obregón, hizo amistad con él, se interesó en su historia y trabajo, le organizó un homenaje en el Teatro Juárez durante el Festival Internacional Cervantino, donde es responsable del Área de Artes Visuales, y con otros amigos y admiradores estuvo cerca de él hasta su muerte. Ahora intenta el milagro de convencer a alguna institución pública para rescatar su valioso archivo.

Queridos cinco lectores, con la Princesa Lea en una copa de champaña, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.