• Regístrate
Estás leyendo: ¡Viva Flamenco!: un anzuelo para crear públicos
Comparte esta noticia

¡Viva Flamenco!: un anzuelo para crear públicos

Hasta hace unos 4 años todavía exitían tablaos en la capital de México, donde se podía disfrutar de este arte que es un gusto adquitido, dijo la bailarina y coreógrafa Leticia Cosío.

Publicidad
Publicidad

El interés por el flamenco en México existe. Es difícil encontrar lugares para practicarlo, aprender o dónde disfrutar de esta danza "orgullosa y burlona" que se generó en el sur de España.

"Siempre hay personas que están interesadas y vienen, quieren entrar. Hay talento, pero no hay presupuesto", dijo Leticia Cosío, bailarina y directora de la compañía ¡Viva Flamenco!, que se presentará el 25 abril en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.

EL BAILE COMO ANZUELO


Consiente de que el flamenco es un gusto adquirido "como el vino o la ópera, incluso con la comida", donde "tienes que aprender a apreciar", Leticia busca alejarse de las coreografías ortodoxas, donde el público la "aguanta pero no entiende".

Uno de los principales objetivos de ¡Viva Flamenco! es "crear nuevos públicos" y llegar, sobretodo, "al que no conoce el flamenco". "Crear un inquietud, un acercamiento al flamenco, que si ya le interesó –que ya me ha pasado–, que busque por su cuenta y se adentre en este arte y que conozca el flamenco puro, hondo".

Aunque el flamenco suele ser muy individualista, "de solistas", la compañía dirigida por Cosío desarrolla un espectáculo de grupo, "dinámico, colorido, dramático; en unos momentos ligeros, en unos momentos muy hondos –muy de lamentos, muy fuertes".

En los bailes se puede ver el "sello contemporáneo" que su "formación de danza contemporánea" le dejó. Y eso le gusta.

LA TAREA DEL ARTISTA


"Somos una compañía independiente... es difícil generar toda esa fuente de trabajo". Cosío es la coreógrafa, bailarina, encargada de prensa y relaciones públicas.

Pero eso es sólo una cara de la moneda, sin la recompensa que le da la danza, quizá Cosío ya se hubiera dedicado a otra cosa. El trabajo en equipo y los logros individuales, presentarse en los grandes teatros de la ciudad y del interior de la República es gratificante, pero cumplir con el público "es lo importante".

"Que lo sientas... igual y si no lo entiendes no importa. Que salgas vibrando... Yo como artista, cumplí ese día mi tarea. Porque lo que yo quiero es que a la gente se le mueva aquí, aunque no sepa qué; si es tristeza, alegría o coraje".

UNA COMPAÑÍA DE DANZA INDEPENDIENTE EN MÉXICO

Son 13 los bailarines en el grupo de danza. A Cosío le gustaría que fueran 20 y poder "dar la oportunidad" a los nuevos. Ella dirige a seis bailarines y seis músicos; cinco son los que siempre se mantienen. Unos llegan otros se van, "aunque estén muy comprometidos... "Es duro vivir en México del flamenco. Todos tenemos que dar clases, o dedicarse a algún otro trabajo".

Hasta hace unos cuatro o cinco años existían lugares, llamados tablaos, en el Distrito Federal donde se podía disfrutar de la danza flamenca. Como Gitanerías, donde fue su primer espectáculo de flamenco o el Mesón del Triana; en ambos se presentó con ¡Viva Flamenco!

PONERSE LOS ZAPATOS


A los 12 años Leticia empezó a practicar danza clásica, vivía en una "familia convencional" y para seguir en sus clases tenía que ser una buena estudiante. Así que le echó ganas y terminó la carrera de Economía sin titularse. Cumplió con la petición de sus padres.

Llegó a la danza contemporánea sin dejar el ballet. Estudió "en el Seguro Social, en el INBA –cuando estaba la escuela del maestro Héctor Fing–, clases privadas". Su "época más hermosa" como estudiante de danza fue su estancia en el Centro Cultural Ollin Yoliztli; "nos daban clásico, contemporánea, historia de la música, historia del arte. Estábamos ahí toda la mañana. Maravilloso".

[OBJECT]

Incluso, Leticia inició un pequeño grupo de danza contemporánea. "No sé cómo conseguía las funciones; pero la hicimos". Después una beca a Nueva York. De regreso a México ingresó al Ballet Independiente del maestro Raúl Flores Canelo, "que de independiente no tiene nada porque está subsidiado por la SEP, por el INBA, no sé ahorita, pero entonces así era. Hice la audición y me quedé. Era muy bonito e interesante porque yo nada más me dedicaba a bailar, ellos se encargaban de todo: vestuario, funciones, todo. Pasé unas épocas muy bellas, aprendí muchísimo".

Regresó a México y una amiga la adentraría al flamenco: escuchar música, unas clases y decidió ponerse los zapatos de flamenco. Dejó el Ballet Independiente y conoció a la maestra Patricia Linares, quien literalmente le "abrió el libro".

[OBJECT]

Bailarina, coreógrafa, docente e investigadora de baile flamenco y clásico español, la labor de investigación de Linares "propició el surgimiento de un libro de técnica de baile y flamencología", informa el sitio web de Conaculta.

"Le agradezco mucho porque ella fue la que me abrió los ojos y me di cuenta que el flamenco, no nada más son pies y bailar, el flamenco es mucho más que eso, y lo más importante es este lamento, este cante que tiene esta cultura y que utiliza la guitarra y llega al baile y hay una comunión muy importante, es la complicidad entre el cante, la guitarra –la música y el baile–. Después de todo eso, me dije: tengo que estudiar más".

VISCERAL Y ORGULLOSO

A Cosío la atrapó la fuerza y energía del flamenco. "El flamenco es muy orgulloso, muy visceral". Es su naturaleza. El pueblo que lo creó "fue castigado y lastimado, siempre están a la defensiva. Se burlan, por eso los bailes de palos o ritmos de bullirías, de alegrías de fandangos, de lamento, de risa, de la fiesta, sufren pero hay que seguirle."

#elDato: ¡Viva Flamenco! continúa con las celebraciones de su décimo aniversario. Se presentará el viernes 25 de Abril, a las 20:30 horas en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris –Donceles No. 36, colonia Centro–, con el programa Compases a mi Aire.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.