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Jueves , 20.09.2018 / 00:33 Hoy

Viv Albertine: la ropa sucia que el caótico punk nos dejó

En 'Ropa música chicos', la ex integrante de la banda The Slits escribió sobre la escena del punk británico y su desgarradora vida personal.

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Muchos artistas deberían tomar en cuenta las declaraciones de Viv Albertine sobre la dificultad para escribir sus memorias, sobre todo cuando se está dispuesto a contar todo. La otrora integrante de la banda británica The Slits (Las Vaginas) logra en Ropa música chicos (Anagrama, 2017) una recreación vívida de la era del punk británico y sus secuelas, así como su vida posterior como solista.

Como en una especie de lado B de un disco, habla también con crudeza sobre su intensa vida personal, sus crisis de conciencia y su renacimiento como mujer y artista. Como bien advierte Thurston Moore, Ropa música chicos es "un recuento de amor, caos y reflexión a cargo de una testigo ocular".

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Nacida en Sídney, Australia, Albertine llegó a Londres en 1958, donde vivió en las entrañas del movimiento punk y convivió con personajes como Mick Jones, Malcolm McLaren, Sid Vicious, Johnny Thunder y muchos otros, en una época en que el punk era un acto de subversión.

Ropa música chicosEn entrevista para MILENIO, Albertine comenta que lo difícil de escribir las memorias "fueron las constantes crisis de conciencia. Me tomó tres años escribir el libro, y como no había escrito ninguno antes, cada vez que llegaba a las etapas difíciles, como fue la estructura, pensaba que no podría hacerlo, cuando todos los artistas se topan con estas dificultades. Pocos meses después encontré la voz adecuada para el libro, y eso ocurrió cuando utilicé el tiempo presente".

Al referirle la honestidad del libro, en el que hay episodios sórdidos y dolorosos, pero también momentos muy divertidos, Viv se recuerda en el proceso de la escritura "sentada en la mesa de la cocina, cuando la verdad desnuda me estimuló, me incendió o me hizo reír. Hasta que entregué el libro al editor me di cuenta de la realidad que implica que la gente lea estas confesiones dolorosas. Entonces me desarmé y tuve una especie de ataque de nervios. Durante tres meses no pude salir al mundo: estaba muy sensible y me deprimía. Empecé a relajarme hasta que comencé a hablar del libro en presentaciones y el público respondía a lo que yo había escrito".



—¿Cuál es tu percepción del punk?

[OBJECT]Pienso que mucha de la gente involucrada en el punk rock se ha convertido en una caricatura ultrasimplificada. Todos éramos gente bastante dañada, pero también es importante ver cualquier movimiento con la óptica de los tiempos. Enfrentábamos retos muy diferentes a los de los jóvenes de ahora. Tomó un tiempo que la música se volviera buena. Creo que sólo había pocas bandas y canciones buenas. Se volvió realmente interesante alrededor de 1979, con el disco Slits y grupos como Public Image Ltd, Gang of Four y This Heat. No sé cómo se llamaba esa época, ¿post punk?

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—¿Cuál fue la importancia del punk?

Estoy harta de hablar del llamado punk. Fue hace tanto tiempo y éramos —y todavía lo soy— antinostalgia. Pero creo que la cultura del "hazlo tú mismo" es un buen legado: no tener que ser virtuoso o profesional o rico o con conexiones para ser creativo, también fue algo bueno. Las chicas eran más interesantes que los chicos, lo que estaba bien. Me gustaba que fuéramos abiertas y también lo más honestas posible.

—¿Gente como tú abrió las puertas para las mujeres en el rock?

Cuando las Slits se separaron, nos poníamos a pensar dónde estaban las otras mujeres que hacían música. Fui a ver a algunas que surgieron después de nosotros, pero no eran musicalmente originales: sonaban como rock o punk de hombres, algo derivativo. Y para mí, ahora, el llamado rock no es una arena interesante, no es un lugar donde sucedan cosas radicales interesantes que hagan reflexionar.

—Pero hay más mujeres...

Me alegra que ellas puedan entrar a esta arena un poco más fácilmente que nosotras, pero pararse en un escenario con una guitarra no te hace en sí una persona radical o revolucionaria. Yo estoy interesada en la gente que trabaja fuera del escenario: maestros, investigadores, médicos, defensores de los derechos humanos, facilitadores, en lugar de intérpretes.

—¿Te arrepientes de algo?

Cuarenta años después de estar en una banda aún se me define por ello, todavía tengo que hablar de eso. Mis memorias son sobre toda mi vida: cáncer, aborto, amor, violencia, infertilidad, soledad, todo eso que es más importante que despedazar una guitarra. Pero aun así la gente glorifica el circo y no el tejemaneje de sobrellevar una vida.



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