“No soy visceral frente a la Iglesia”, dice Evelio Rosero

Con Plegaria por un Papa envenenado (Tusquets, 2014), el autor rinde homenaje a un personaje que se enfrentó a la intolerancia.
“Mi familia siempre fue muy católica; estudié en colegios católicos”.
“Mi familia siempre fue muy católica; estudié en colegios católicos”. (Especial)

México

La literatura de Evelio Rosero (Bogotá, 1958) suele estar muy vinculada a su realidad y su geografía: Colombia y la violencia, Colombia y su pasado y su presente, si bien para su más reciente novela apostó por mirar hacia otro lado con la intención de rendir homenaje a un personaje que se enfrentó a la intolerancia y que, incluso, fue objeto de un tipo de violencia, pero desde una estructura de poder, como lo es la Iglesia católica.

Así fue como surgió su más reciente libro, Plegaria por un Papa envenenado (Tusquets, 2014), la historia de Juan Pablo I, Albino Luciani, quien escribiera el libro Ilustrísimo, donde se dirigía a dramaturgos, a poetas y a personajes de la literatura universal, “una imaginación que en un sacerdote me pareció algo muy llamativo, muy original”.

“En mis novelas está representado el esfuerzo de entender la violencia, sobre todo en mi país, y cómo ha permanecido enquistada desde hace más de 50 años; de una u otra manera, la violencia tiene su aspecto universal relacionado con la condición humana: este tipo de violencia, esa intolerancia, ocupa el interés de mi última novela, cuando se pone fin a alguien que se proponía cambios sustanciales en la Iglesia.”

A partir de ese primer entusiasmo, el escritor colombiano se propuso estudiar las otras facetas de Albino Luciani, sobre todo de lo que pretendía cambiar en la Iglesia desde el Vaticano, si bien advierte que se trata de un texto literario. “La Iglesia, he pensado siempre, es un epicentro moral y ético de la humanidad y cuando ese epicentro se resquebraja o muestra graves falencias, las consecuencias son negativas y el ejemplo que se encuentra es nefasto para los seguidores, para quienes son fieles a la Iglesia”, explicó Evelio Rosero vía telefónica desde la capital colombiana, Bogotá.

El tema, sin embargo, no es nuevo dentro de la literatura del colombiano: antes había lo trabajado en un relato extenso, Ausentes, acerca de la llegada de Pablo VI a Bogotá, cuando escondieron en galpones a los mendigos, a los locos de la ciudad para que nos los viera a su paso, “una ironía que me llamó la atención”; después, en una novela breve, Los almuerzos, aborda el tema parroquial: una parroquia en Bogotá que tiene nexos con el narcotráfico y, hora se acerca al papa Juan Pablo I.

“Estudié en colegios católicos desde la primaria hasta parte del bachillerato, pero al final me rebelé contra la educación religiosa.

“Sin embargo, no soy visceral en mi posición frente a la Iglesia, reconozco que hay grandes hombres, pero también otros siniestros”.

Autor de títulos como Los ejércitos, La carroza de Bolívar o En el lejero, Evelio Rosero reconoció las dificultades para acometer la tarea de abordar ese pasaje de la Iglesia, para lo cual tuvo como eje un libro de David A. Yallop, En el nombre de Dios, lo que le permitió contar con información plenamente histórica para darle forma a la ficción literaria.

“Escribo cuando me conmociono por algo; siempre dejo que mi trabajo literario nazca de impulsos. En el caso de Juan Pablo I no siento temor alguno y más bien espero entender, a través de la novela, a este gran Papa y extender su catequesis a los lectores.