“El vínculo emocional sirve para proteger el patrimonio”

Quienes dañan los sitios arqueológicos no comprenden que las consecuencias pueden ser irreversibles, detalló Víctor Cavazos.
Uno de los muchos grabados de la región de Boca de Potrerillos.
Uno de los muchos grabados de la región de Boca de Potrerillos. (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

¿Qué provoca que una persona al viajar a una zona arqueológica o para apreciar un monumento termine por tirar basura en él o rayarlo con su firma?

Mucho de ello puede estar relacionado a la falta de un vínculo emocional o sensitivo que permita a los visitantes comprender que un daño a un sitio arqueológico puede llegar a ser irreversible.

Víctor Cavazos Pérez expuso éste y otros puntos en su charla Interpretación al patrimonio paleontológico y arqueológico, dentro del segundo Coloquio de Arqueología, Paleontología y Antropología del Noreste de México.

El investigador del Museo Palacio de Gobierno expuso como ejemplo la zona de Boca de Potrerillos, donde a los miles de petrograbados hay que agregarles las pintas que hacen algunos visitantes contemporáneos al sitio arqueológico de Mina.

 “A pesar de que la gente realiza grandes recorridos para acudir a los recorridos en zonas arqueológicas o patrimoniales, a veces sin recursos suficientes, para su diversión son capaces de dejar mucho daño en estos sitios”, expone el historiador.

Cavazos junto a otra serie de historiadores y especialistas han participado en los recorridos culturales que ofrece Conarte a espacios emblemáticos del patrimonio cultural en la ciudad.

En ellos se advierte un “interés real” en la gente por conocer la historia de la calle Morelos, los panteones de El Carmen o Dolores o de los murales en la Catedral de Monterrey.

Sin embargo indica que la labor de difusión para fomentar la preservación de éstos sitios no debe limitarse sólo con campañas de información. Incluso llama a llevar espacios de arte como los museos a sitios donde se concentra una alta afluencia de público, como hoy pueden ser los malls.

“Lograr establecer un vínculo emocional con el público es un recurso que debemos utilizar para concientizar sobre la protección en sitios como los arqueológicos o incluso un museo”, expresó.