• Regístrate
Estás leyendo: Vidas a la deriva
Comparte esta noticia
Martes , 18.09.2018 / 21:13 Hoy

Vidas a la deriva

La guarida del viento


Publicidad
Publicidad

4 3 2 1, la novela de Paul Auster, es la historia de un individuo y muchas historias de muchos individuos. En una de sus primeras páginas, el patriarca de la familia Fergusson recibe el consejo de cambiarse de nombre. Le sugieren que para triunfar en América debe llamarse Rockefeller. Cuando el funcionario de la aduana le pregunta por su nombre él contesta en su lengua natal: Ich habe fergessen. El funcionario escribe entonces la palabra en inglés que más se le parece: el apellido. El hombre se llamará Fergusson. Todo parece ser desde entonces, en la vida de la familia, el resultado de un equívoco. El señor Fergusson se casa con una mujer que no lo ama pero que luego cree que lo ama. Al final el amor, como todas las emociones, es una interrogante, en personajes que van a la deriva por el mundo.

Auster es un narrador fluido, intenso, lleno de recursos. Sus personajes logran intimar con los lectores. Las páginas de sus libros logran una velocidad en la lectura que pocos otros autores tienen. Y sin embargo, en esta novela, todo parece convencional, como una historia bien contada de gentes predecibles, con momentos iluminados. Cuando uno termina las ochocientas y pico de páginas que tarda en terminarse, uno se pregunta si no pudo contarse una historia como ésta con menos episodios.

Cada escritor, como cada corredor, tiene una distancia en la que es experto. Ningún cuento de Borges excede las diez páginas y ninguna novela de Vargas Llosa tiene menos de trescientas. Proust no pudo haber escrito su gran obra en menos páginas que las que usó. Cada novela o relato tiene un espacio adecuado, de acuerdo a sus hechos. No hay una fórmula para descubrir cuál es la relación entre los hechos que uno quiere contar y las palabras necesarias para dar cuenta de ellos. Auster quiere contar no solo la historia de un individuo sino las cuatro posibles historias de quienes pudo ser. Este ejercicio en la especulación narrativa viola las reglas del realismo que se propone (el libro está lleno de alusiones a episodios históricos) pero el verdadero problema es que su personaje (que se convierte en varios personajes) llega a cansar al lector, especialmente hacia el final. Aun así, me mantuve un buen tiempo pegado a las páginas por la soltura y la energía de su prosa. 4 3 2 1 pudo haber sido una gran novela, como lo fueron La música del azar o Brooklyn Follies. Tal como está, es un ejercicio maravilloso en el dispendio. Aun así, vale la pena, por supuesto. Es el relato de unas vidas a la deriva.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.