“Para mí la vida es dentro de la pintura”

Jaguares que aman mujeres, vírgenes con lagartos, en sus dibujos y pinturas habitan historias barrocas.

EL DESTINO

Cuando llegué a la ciudad de Oaxaca a estudiar la preparatoria pasaba todos los días por un lugar donde veía que había personas que estaban pintando y un taller de grabado, era el taller Rufino Tamayo. Un día me atreví a preguntar qué se hacía ahí, porque ya tenía una idea de que había pintores, nada más había visto la obra de José Luis Cuevas y no era fácil para mí concebir que alguien se dedicara a la pintura, porque no había tenido ningún ejemplo ni en mi familia, ni en mi entorno. Pregunté cómo hacer para entrar al taller y los amigos que estaban ahí me dijeron tienes que traer unos dibujos y hablar con el maestro. Hice todo lo que me dijeron y un día fui y el maestro me dijo que me quedara, tenía posibilidades de pintar.

LA FORMACIÓN

Ése fue un choque para mí porque en el taller el maestro Roberto Donis me dijo que sólo podía dibujar en blanco y negro durante un tiempo, que no podía usar color. Eso fue muy difícil porque yo quería pintar, veía que los demás estaban pintando, pero él me dijo: "No, tienes que hacer sólo línea y en blanco y negro". Cuando él estaba yo hacía todo lo que me decía, pero a solas hacía acuarelas, gouache y óleo, los compañeros me decían este material se usa así, lo puedes mezclar y en fin, las cuestiones técnicas de la pintura.

LA REALIDAD

El reto más grande fue que salgo del taller y ¿ahora de qué vivo? Empecé a hacer paisajes para venderlos y vivir de eso. Lo que me marcó fue decir: "Tengo por lo menos que trabajar ocho horas, hacerlo con mucha constancia"; y si hacía otros trabajos no descuidaba mi búsqueda de un lenguaje en mi pintura. Ahorita, no sé si por la edad, lo tomo con mucha más seriedad, con más dedicación, para mí la vida es dentro de la pintura. Un día pensé, lo hago porque de eso vivo, pero me acordé que antes de que viviera de la pintura lo hacía con la misma constancia y seriedad.

LA IMAGEN

Recuerdo que, más que influencia de pintores, el cine me motivaba para componer una imagen fija. Algunas cosas que pude leer en ese tiempo me marcaron mucho, me dieron muchas imágenes para mi pintura y creo que una cosa fue clave: fui a una conferencia de un pintor Armando Morales y él decía que a él le interesaba que sus pinturas tuvieran una metáfora. Me gusta que tengan metáfora pero esconderla lo más que pueda, comienzo un cuadro de una manera que jamás sé cómo lo terminaré, porque dentro del trabajo va evolucionando y al final no tiene nada del comienzo.

EL SOL DE EDDIE MARTÍNEZ

Lo principal de la idea era el Sol, al principio me imaginé colores cálidos, trabajar con amarillos, rojos, ocres. Hace unos diez años para acá no hago un boceto para un cuadro, cuando tengo lienzo en blanco pongo cualquier figura y la voy emparentando con colores, con líneas, con geometría. Las primeras imágenes de mi trabajo son muy difíciles porque no sé cómo quedará el cuadro, no tengo una idea, el mismo cuadro es el que me dice hasta aquí o tienes que hacer esto, corregir, regresar, empezar de nuevo. Incluso hay veces que me pierdo dentro del cuadro, y trato de volver al inicio porque me gusta que las figuras no se pierdan por completo.

SEMBLANZA

Nació en San Francisco del Mar, un pueblo arenoso que está a hora y media de Juchitán. En su niñez dibujaba en la arena y cuando conoció el óleo con arena transportó ese recuerdo a la técnica. Hasta que ingresó a la escuela primaria dibujó con un lápiz y sobre un cuaderno.