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Lunes , 10.12.2018 / 02:52 Hoy

“No viajo en busca de una imagen, viajo en busca de mí mismo”: Filemón Santiago

En su estudio en Oaxaca, en su jardín, su sabiduría y la compañía de su esposa Yamaleni, hablamos del triunfo de la honestidad y el amor.
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Autenticidad

El secreto en realidad no existe, más bien existe la honestidad del artista, la expresión de cada individuo es diferente y, por lo consiguiente, él va a tener que buscar su propia expresión. El maestro Morales decía “mientras más eres tú, más original serás en tu trabajo y en tu vida”. Tomé eso como un ejemplo, entonces si tú eres honesto contigo mismo y eres honesto con tu trabajo, creo que ahí está la respuesta.

Originalidad y tiempo 

Dese el principio fue para nosotros muy importante tener el conocimiento básico de no copiar. El maestro Donís nos acogió como sus estudiantes, sus hijos, esa era la regla, que podías pintar lo que quisieras pero no copiarlo, simplemente sacarlo de la mente. Ahí se origina toda esta evolución de trabajar para tu propia visión, para ser tú. No trabajo para ser nadie, más que yo. El tiempo va originando y refinando un sello, esa característica y tu mano siempre se va a sentir en cualquier medio que toques, ya sea acuarela, grabado, óleo. La pintura va adquiriendo más destreza y enriquecimiento en aspectos de color o simplicidad, siempre habrá algo muy importante que es la esencia de tu mano, y ves un cuadro de hace 20 años y te das cuenta que hay una secuencia en la manera que se trabaja.

El viaje de la creación 

La búsqueda va a ser hacia dentro. No viajo en busca de una imagen, viajo en busca de mí mismo. La creación está allí para que tú lo encuentres, pero va a estar hacia el viaje en búsqueda de tu propio ser, te vas conociendo y vas encontrando las soluciones que quieres en la vida. Para mí es importante ese viaje, porque ahí te vas dando cuenta de tus actos, de tus errores, de todo aquello que forma la vida. Al final lo que cuenta en tu arte es que seas tú.

El elíxir de los reyes 

Me pusiste un poco difícil el tema, entonces me puse a investigar y quizá lo que más me pareció acorde a mí fue una leyenda del islam. Cuenta la historia de un rey que tiene un harem y al rey le gustaban las uvas. Desde aquellos tiempos se sembraba mucho la uva, entonces la uva tiene temporadas, y en el tiempo que no había uvas, él quería comer uvas, entonces manda a guardarlas en un depósito y pone a sus guardias para que nadie se atreva a tocar esas frutas. En el proceso de la descomposición de la fruta hay muchos gases, eso origina que los guardias se mueran, se corre el rumor en el reino que el rey tiene un veneno que acaba con la vida. Una de las doncellas, que no era muy atendida por su rey, se sentía muy sola y decide suicidarse así que va a tomar esa agua, el veneno. Lejos de sentirse muerta, se sintió eufórica, llena de luz y además hasta más guapa. Imagínate, sale bailando así con sus patitas, se va hasta donde está el rey y le dice: “Hola”. Y el otro se queda asombrado: “Pues qué traes, todas son parte de mi reino, pero tú te saliste del huacal”. Le pregunta qué tomó y le dice que fue a tomar ese veneno, ese jugo, entonces también toma y no se muere, se sintió eufórico, lleno de vida. El rey dice que esa bebida es el elíxir de los reyes. Siempre va a triunfar el amor y la honestidad, siempre.

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