“Mucho de lo que vi se ha perdido”: investigador

El catedrático William Breen Murray advirtió que hay que cuidar las áreas históricas, pues han sido "mutiladas" debido a la urbanización.
El abrigo rocoso fue afectado cuando se abrió un camino en la comunidad Los Fierro, en García.
El abrigo rocoso fue afectado cuando se abrió un camino en la comunidad Los Fierro, en García. (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

Con más de 30 años de caminar por las montañas y desiertos de la región, el académico e investigador William Breen Murray advierte por la necesidad de custodiar los sitios arqueológicos que nos quedan pues en las últimas décadas muchos “han desaparecido”.

Catedrático emérito por la Universidad de Monterrey y especialista en arqueología y arte rupestre, refirió que el crecimiento urbano desmedido es la principal amenaza para los vestigios históricos.

En entrevista con MILENIO Monterrey relató dos casos donde vestigios arqueológicos fueron barridos o mutilados por el “desarrollo”.

Uno de ellos fue el registrado a mediados de la década de 1980, cuando Rimsa instaló un confinamiento de materiales tóxicos en el Cañón de San Bernabé, en Mina. Ahí fueron arrasados vestigios de petrograbados.

El otro es más reciente, cuando en la comunidad de Los Fierro (García) se abrió un camino y al instalar la carretera se destruyó la mitad de un abrigo rocoso que resguardaba pinturas. Aquí se contó con un rescate del patrimonio, encabezado por el arqueólogo Moisés Valadez Moreno.

“He visto sitios desaparecer, como el de San Bernabé (en Mina) o severamente dañados como Cueva Ahumada (García)”, relató el autor del libro Arte Rupestre en Nuevo León. Numeración Prehistórica.

PERDEMOS NUESTRA HISTORIA

Si bien alabó los trabajos de rescate arqueológico que se han emprendido desde el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Nuevo León, refirió que hoy en día deben tomarse mayores medidas ante el crecimiento urbano y la instalación de pozos para la extracción del gas shale.

Hasta hace años los sitios históricos, paleontológicos o arqueológicos estaban protegidos gracias a su lejanía o a lo difícil de sus accesos. Hoy el crecimiento de la mancha urbana ha vulnerado su blindaje natural.

“Se debe tratar de rescatar la información arqueológica que se pueda. En el proceso, evidentemente, hemos perdido mucho”, apunta.

Pero esta situación no es única de Nuevo León, agrega, pues la destrucción del patrimonio lo viven los estados del norte de México, desde Baja California hasta Tamaulipas.

Indicó que mucho de este desconocimiento se debe a que aquí “no hay pirámides” y los hallazgos que pueden darse “tampoco son joyas o algo vistoso”. Sin embargo, es nuestra historia la que estamos perdiendo.

“Es algo difícil de trabajar y luego al final los hallazgos no son joyas o algo súper vistoso, pero lo que estamos viendo es la evidencia muy importante sobre la adaptación de los cazadores a la región, en una época en donde el clima y los recursos eran muy distintos a los de hoy”, agrega.

Galardonado con la medalla al Mérito Histórico “Capitán Alonso de León” en 1987 por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, Breen Murray hoy da gracias por haber admirado la belleza de los sitios arqueológicos de Nuevo León desde la década de 1970.

“No sé a dónde irá todo esto pero, como siempre digo, doy gracias porque me tocó verlo antes porque muchas de las cosas que a mí me tocó ver, hoy en día ya no existen”.

:CLAVES

CONTRA LA DESTRUCCIÓN

El investigador William Breen Murray explicó que antes los vestigios paleontológicos y arqueológicos estaban protegidos por la lejanía, pero esto cambió con el crecimiento del área urbana.

El especialista en arte rupestre y arqueología explicó que el crecimiento de las ciudades representa la principal amenaza para los vestigios históricos de una región.

El también catedrático emérito de la Universidad de Monterrey agregó que la destrucción del patrimonio es algo que se vive en los estados del norte, desde Baja California hasta Tamaulipas.