Tal vez

Narrada en primera persona, "Tal vez vuelvan los pájaros" narra las horas posteriores al golpe de Estado en Santiago de Chile.
Mariana Osorio Gumá, "Tal vez vuelvan los pájaros", Ediciones Castillo, México, 2014, 248 pp.
Mariana Osorio Gumá, "Tal vez vuelvan los pájaros", Ediciones Castillo, México, 2014, 248 pp. (Especial)

México

Son las voces infantiles las más difíciles de reproducir en los discursos narrativos. De manera que cuando una obra basada en ellas lo logra, el lector debe estar agradecido. Más cuando se cuenta una historia, desde esa perspectiva inocente y esclarecedora característica de la infancia, al margen de la historia con mayúscula. Las realidades de las que todos provenimos.

A Mar, la protagonista de la novela de Mariana Osorio Gumá (La Habana, 1967), le desaparecieron a su padre durante las horas posteriores al golpe de Estado en Santiago de Chile, el 11 de septiembre de 1973. Así sin más. En medio de un ambiente familiar de incertidumbre, mientras sus padres miran en la pantalla un edificio quemándose, y ella tiene frescos sus más recientes sueños.

Para ella, ocho años a cuestas, los sucesos serán “lo negro, pero muy negro”. A ellos tendrá que acostumbrarse, en la víspera de nuevos acontecimientos “en el lugar de mientras tanto”, cuando Mar, sus dos hermanos más pequeños y su madre logran introducirse en la embajada española de la capital chilena, a fin de repatriarse en algún lugar fuera del convulsionado país, “al otro lado del mundo”.

Narrada en primera persona, Tal vez vuelvan los pájaros (título que recuerda las memoriosas reflexiones de Jorge Semprún acerca de su estancia en Buchenwald y noveladas en La escritura o la vida), recorre puntualmente los días que siguieron al Golpe. Siempre desde la mirada infantil pero sin dejar fuera los dilemas socio-políticos de entonces.

Uno entiende así que el padre desaparecido es un periodista cercano a los grupos más radicales de la Unidad Popular, y descubre las prácticas de terror recién impuestas que siguieron hasta el inicio del derrocamiento del régimen, a partir del triunfo del No en el plebiscito de octubre de 1988.

El desenlace de la novela sucederá en México, donde Mar se revelará al “mientras tanto: mientras tanto qué”, antes de asumir la condición de exiliado, y sin renunciar a que “lo negro, pero muy negro”, desaparezca algún día. Tal vez.

Ganadora del tercer Premio Lipp de Literatura (¿a lo mejor de la novela emergente de habla hispana?, interrogantes propias), la de Osorio Gumá se emparenta en tópico y estructura con la también recientemente publicada Pequeños combatientes (Alfaguara) de Raquel Robles (Santa Fe, 1971). En ésta un par de pequeños hermanos sufre el secuestro y la desaparición de sus padres en los años de la dictadura militar argentina. Para ellos la experiencia será “lo peor” y la respuesta “la revolución”.