El vestigio despertó interés desde 1997

El rescate del Puente de Las Damas ha inspirado a varios autores
En los últimos 20 años, el hallazgo del Puente de Las Damas ha despertado cierto interés.
En los últimos 20 años, el hallazgo del Puente de Las Damas ha despertado cierto interés. (Especial)

Guadalajara

En los últimos 20 años, el hallazgo del puente ha despertado cierto interés. Al grado que ha habido iniciativas que han buscado dejarlo al descubierto totalmente, proyectos que hablaban de la creación de una especie de parque hundido a su alrededor. 

Como producto de ese efervescencia, algunos historiadores y cronistas le han dedicado algunas páginas, entre los libros más recientes que tratan el tema se encuentran El Puente de Las Damas de Enrique Ibarra Pedroza, actual secretario del Ayuntamiento de Guadalajara, editado por el propio Ayuntamiento y Añoranzas de Mexicaltzingo de José Trinidad González Gutiérrez, recientemente fallecido, editado por editorial Pacífico, por mencionar dos ejemplos. 

Los autores mencionados comentan que la construcción de este puente se debió a iniciativa de Fray Antonio Alcalde, y su construcción se realizó entre los años de 1792 y 1798 bajo la dirección de fray Lorenzo de Zúñiga y el cura de Mexicaltzingo Rafael Murguía durante el gobierno de Jacobo Ugarte y Loyola.

Su construcción surgió a raíz de la necesidad de los habitantes de Guadalajara que acudían a visitar al Señor de la Penitencia, para llegar era preciso cruzar el arroyo de El Arenal que en tiempos de lluvia crecía mucho. Por otro lado la calle Colón era una especie de Camino Real hacia las poblaciones del Sur de Jalisco. 

Fue así que integrantes de la Congregación de las Damas del Señor de la Penitencia de Mexicaltzingo, reunieron fondos para ayudar a las autoridades a realizar la construcción de dicho puente. De ahí es que el puente toma su nombre. José Trinidad González cita en su libro ya mencionado que el puente quedó orientado de norte a sur, un poco desviado de este a oeste con una longitud aproximada de 50 metros y una anchura de 12. 

González Gutiérrez asegura que el puente fue construido con piedra de castilla y piedra chiluca traída de Oaxaca y Guerrero y que en los extremos tenía dos torreones y terraplenes y como fuente cita el plano de Guadalajara levantado en 1800 y dedicado al obispo Ruiz de Cabañas y Crespo. Su estructura es muy sólida a base de arcos semicirculares. González Gutiérrez señala a Roberto Rivera Sandoval como uno de los curiosos que últimamente pudieron acceder de manera subterránea y redescubrir uno de los arcos del puente.

MC