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Domingo , 16.12.2018 / 14:55 Hoy

El velo de la martirizada santa Cecilia llega a San Ildefonso

La santa fue exhumada en 1599 en Roma para recuperar la fe en el poder del débil papado; el velo le cubría el rostro y la cabeza que la decapitación no pudo arrancar.
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El antiguo velo que atestigua el cruel martirio de una de las santas más queridas de la antigüedad cristiana, es uno de los numerosos raros tesoros que por primera vez dejaron el Vaticano para ser llevados a México.

La preciosa reliquia de santa Cecilia es parte de una selección de piezas pocas veces vistas en público y que están incluidas en la muestra Las grandes colecciones vaticanas. De Pedro a Francisco, dos mil años de arte e historia, que se inaugura esta semana en la capital mexicana.

El martirio de santa Cecilia y el poder papal

De noble y pagana familia romana, Cecilia vivió entre los siglos II y III. Cuando su marido Valeriano y su hermano Tiburcio se convirtieron al cristianismo fueron denunciados y decapitados, mientas que ella fue condenada a la muerte.

El velo fue rebordado con hilo de oro y perlas (Notimex)

“Fue martirizada dos veces: primero se le intentó sofocar con los vapores del baño, pero como no murió, luego fue decapitada ; sin embargo, tampoco la decapitación terminó bien, así que se necesitaron tres días de terrible agonía para que muriera”, recordó Alessandra Rodolfo, curadora de la muestra mexicana.

Ya en el siglo XIV, ante la necesidad del resurgimiento de la fuerza y la fe en el papado tras décadas de autoridad papal socavada y de un menguado poder Vaticano, el poderoso cardenal Paolo Emilio Sfondrati, sobrino de Gregorio XIV, hizo exhumar el cuerpo de Cecilia el 20 de octubre de 1599.

Según la tradición, se encontraba bajo el altar mayor de una basílica dedicada a su memoria en el corazón del barrio romano de Trastevere. Tanta importancia daba el purpurado a la operación, que daría nueva fuerza al Vaticano y a la fe católica, que él mismo se puso a excavar la tierra junto con los obreros hasta que salió a la luz el cuerpo de la joven mártir.

“El velo fue encontrado en torno al rostro de la santa, como dice la tradición, y el cardenal lo quiso revestir con un refinadísimo bordado que tiene hilos de oro, una serie de piedras y perlas. El velo fue después colocado dentro de un especial relicario y nunca salió de los Museos Vaticanos”, apuntó Rodolfo.

Detalle de 'Retrato de Clemente IX Rospigliosi', realizado por Carlo Maratta en 1669

“El descubrimiento tuvo un eco fortísimo entre la población, y la noticia corrió de boca en boca de forma tal, que poco tiempo después la basílica y toda la zona de Trastevere se llenaron de gente emocionada por la noticia”, contó la curadora.

Otros tesoros de la exposición

La exposición, montada en las galerías del Museo del Colegio de San Ildefonso, abrirá sus puertas el próximo 21 de junio y permanecerá abierta al público hasta el 28 de octubre.

Esta reliquia se suma a una selección amplia de piezas de diverso origen, tipo e importancia, que busca llevar a los mexicanos un ejemplo significativo de dos mil años de historia eclesiástica.

“En el conjunto hemos querido recrear un poco la historia de la Iglesia, iniciando en la figura de Pedro hasta llegar hasta nuestros días, con el papa Francisco. Para mostrar la continuación del ministerio papal, desde los orígenes hasta hoy”, añadió Rodolfo.

Precisó que la exposición tiene muchas obras que salen por primera vez de los Museos Vaticanos, entre estos destaca un gran cuadro de san Felipe que bautiza el eunuco etíope.

A este se suman varias obras del Tiziano, un retrato de Clemente IX Rospigliosi realizado por Carlo Maratta en 1669 o una Virgen con el niño de Giovanni Battista Salvi, conocido como Sassoferrato, de 1650.


       'Virgen con el niño', de Giovanni Battista Salvi, 1650 (Especial).

Así, los visitantes podrán admirar, por ejemplo, el combate entre cristianos y fieras en el Coliseo Romano gracias a una pintura de Frans Floris (1563), una Virgen que amamanta de Lorenzo di Credi (1495) y el milagro de Santo Toribio de Mogrovejo de Sebastiano Conca (1735).

“Para preparar la muestra pensamos que México es un pueblo religioso y apreciará las mismas reliquias, la representación de la sangre de los mártires, todo aquellos testimonios antiguas de la religión cristiana”, sostuvo Alessandra Rodolfo.

“Pensamos en llevar también obras que el gran público mexicano no conoce tanto o no conoce para nada, para hacer ver cómo es el arte italiano. Se trata de un gran empeño grupal del museo para preparar una expedición más allá del océano”, puntualizó.

AG



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