Existe curiosidad por el escándalo: Vargas Llosa

“Hay un fenómeno que responde a la orientación de la cultura al puro entretenimiento”, afirma el escritor peruano
“Cuba es más pobre de lo que era en la época de Batista”, dijo el autor.
“Cuba es más pobre de lo que era en la época de Batista”, dijo el autor. (Ulises Ruiz Basurto)

Guadalajara

La más reciente novela de Mario Vargas Llosa, Cinco esquinas (Alfaguara, 2016), es definida como “una especie de mural de la sociedad peruana en los últimos meses o semanas de la dictadura de Fujimori y Montesinos”, cuando se desarrolló una prensa que vivía del escándalo, sobre todo sexual, de quienes eran los críticos del sistema.

“En el caso de la dictadura de Fujimori, el brazo derecho, el hombre fuerte del régimen, Montesinos, creó un sistema, aprovechando esa curiosidad un poco morbosa por conocer la intimidad de las personas, de la que la prensa se ocupa porque hay una demanda, para escarbar en la intimidad de las vidas privadas buscando escándalos, para crear un sistema: hundir en la mugre de los escándalos sexuales a los críticos del régimen, una manera de intimidarlos para que evitaran las criticas o de penalizarlos si ya las habían hecho”.

Como uno de los protagonistas de la 30 Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que tiene a América Latina como invitada de honor, el escritor peruano-español reconoce que se trata de un problema que no viene solo de los medios de comunicación, sino de una sociedad que tiene una gran curiosidad por el escándalo, por entrar en la intimidad, en la vida privada de las personas públicas.

“Esto genera constantemente hechos escandalosos. Los prestigios se desmoronan y leyendo cierta prensa uno tiene la impresión, que es falsa, de que nadie es honesto, todo el mundo delinque. Es un fenómeno que ha marcado mucho a la prensa de nuestro tiempo”.

En una conferencia de prensa, Vargas Llosa aseguró que se trata de un asunto que se da en todas partes, incluso piensa que no hay un país en el mundo donde la frontera entre esa prensa seria y la chismográfica sea nítida. 

“Los periódicos más serios del mundo han tenido que abrir algunas páginas, algunas secciones, a esa cierta chismografía. En nuestra época hay un fenómeno que responde a esa orientación de la cultura al puro entretenimiento, a la pura diversión, que ha generado en el periodismo una especie de plaga, que es muy dañina tanto para la prensa como para la cultura democrática”.

Lo cual no deja de ser un enorme desafío, porque desde su perspectiva hay una prensa que disfruta de la libertad que le concede la democracia, la legalidad, pero muchas veces para inmiscuirse en la vida privada, “porque es un tipo de curiosidad morbosa que llega a un gran público y que un gran público exige de la prensa, de los medios de comunicación”.

Cinco esquinas  se convirtió, así, en un fresco de la etapa final de una dictadura, en medio de la violencia. 

La muerte de la revolución

Vargas Llosa, protagonista de una serie de actividades de la Fil Guadalajara para festejar sus 80 años de vida, no podía hacer a un lado una reflexión acerca de la muerte de Fidel Castro, un personaje que “parecía salido de una novela de aventuras, había luchado contra una dictadura en las montañas, derrotó a Batista.

“Era una fuerza transformadora que parecía profundamente democrática: el Castro de Sierra Maestra y de las primeras declaraciones, en las que afirma que no va a ser una revolución comunista, que esa Cuba sería un ejemplo de democracia, que la libertad estaría siempre. Eso lo creímos, por eso hubo ese gran deslumbramiento. Todo eso fue mentira”.

Aun cuando reconoció la existencia de una serie de reformas positivas, como una  enseñanza al alcance de todos los ciudadanos o una política de salud, Vargas Llosa aseveró que las económicas fueron un desastre “y hoy día Cuba es más pobre de lo que era en la época de Batista”.

“El balance es que ha sido el dictador más longevo de la historia latinoamericana, hay por lo menos cuatro generaciones de cubanos que solo conocen la dictadura. Su muerte es como la bola de nieve que empieza a correr: es muy difícil que el régimen sobreviva a la desaparición del dictador, del que mantenía más o menos inmovilizada esa estructura, porque no hay nadie que pueda reemplazar a Fidel como el mito, la leyenda, el héroe epónimo en que se convirtió y comenzarán a resquebrajarse las estructuras”.

Su deseo es que ese proceso sea rápido y, sobre todo, indoloro, para “que no traiga más violencia de la que ha padecido el pueblo cubano” en una experiencia que ha sido trágica, y que ha costado a la isla muchos más padecimientos, a decir del Nobel de Literatura.

“Espero que de eso surja una enseñanza, no solo para Cuba, sino para toda América Latina”, enfatizó Vargas Llosa, quien al mismo reconoció que la historia de América Latina no sería la misma sin la revolución cubana, “su efecto fue inmenso”.