La vanidad de subrayar

La minucia, la imperfección, las obsesiones y la alegría de vivir varios momentos de anarquía, son algunas constantes que se desarrollan en este libro de corte misceláneo.
"El idioma materno". Fabio Morábito. Sexto piso. México, 2014.
"El idioma materno". Fabio Morábito. Sexto piso. México, 2014. (Especial)

México

Se trata de una recopilación de textos que dan la impresión de ser autónomos, pero a la vez están hilvanados por varios asuntos en común. Fabio Morábito (Alejandría 1955) explora pasajes de la infancia, la familia, el aprendizaje de la lectura, la manera de subrayar los libros, los malos diccionarios y varias derivaciones que tienen que ver con la escritura y la lectura. Salta a la vista su interés por algunos personajes literarios: Drácula, Gregorio Samsa, Ana Karerina y mitos de clásicos griegos.

Lleva el sello distintivo de otros títulos de Morábito: mirar las pequeñas cosas, reflexionar sobre lo que aparentemente no tiene importancia, como ocurre cuando una mujer se queda dormida durante acto sexual y su amante se molesta con ella. “Le dije a mi amiga que de haber sido yo el chico habría tomado aquello como un halago y no como una afrenta, pues no se duerme uno en brazos de cualquiera. Argumenté que ella había depositado en él una confianza absoluta, como un bebé en sus padres, y el chico de haber sido más inteligente lo habría apreciado en todo su valor”, reflexiona el autor.

Quizá los lectores de Morábito recordarán su peculiar manera de revisitar la infancia, específicamente, en uno de sus poemas que se ocupa de los columpios. Estas páginas están permeadas de esa nostalgia e interés por mostrar los instantes irrecuperables, como cuando su compañero de banca, en la primaria, no podía leer bien y él, cuando le tocó su turno, fingió que también tenía ese mismo problema para no hacer que su compañero se sintiera mal.

La minucia, la imperfección, las obsesiones y la alegría de vivir varios momentos de anarquía, son algunas constantes que se desarrollan en este libro de corte misceláneo. Aquí se convoca al ensayo al estilo de Montaigne y los ensayistas ingleses, y se distinguen bifurcaciones hacia el relato breve, el monólogo, la bitácora y el fragmento. Se trata de un tomo confesional, con aires de flaneur, ágil, ameno, reflexivo y, a veces, crítico. Puede apreciarse como un cuaderno de viajes en donde se practica, acaso como deporte, el paseo interior.

Si Montaigne presumía que él era la materia de sus ensayos, el objeto de estudio, Morábito también lo es con sus divagaciones, círculos concéntricos en torno a sus obsesiones y periplos. Camina y desanda sobre sus huellas, trota, mas no se desboca ni tropieza en la ocurrencia.

En La lengua materna se tiene la idea de que el monólogo de corte biográfico aborda temas banales, cuando en realidad se exteriorizan otros asuntos más profundos y cambiantes, como es el comportamiento mismo del ser humano.