ENTREVISTA | POR IVÁN TÉLLEZ

El premio de Ciencias y Artes 2008 afirma que hasta hace poco tiempo los círculos académicos se interesaron en la historia de esta actividad recreativa y lúdica, así como en sus capacidades formativas y sociales

"Identidad y pertenencia, otros valores del deporte": Álvaro Matute

Álvaro Matute Aguirre, investigador emérito de la UNAM.
Álvaro Matute Aguirre, investigador emérito de la UNAM. (Oswaldo Ramírez)

México

Álvaro Matute Aguirre (Ciudad de México, 1943), investigador emérito de la UNAM, considera que la historia del deporte no ha sido aceptada por los círculos académicos sino hasta hace poco tiempo, cuando se ha demostrado la importancia social, internacional e identitaria que tiene su estudio. Desde luego, dice, su paso nos permite observar elementos evolutivos e innovadores a lo largo de milenios.

Matute Aguirre, ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía en 2008, ex miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM, conversó con Dominical MILENIO

Estudiar su práctica ayuda a entender los cambios sociales

sobre el papel que el deporte ha tenido en la sociedad mexicana y de la importancia de su historia para la comprensión de los cambios sociales.

¿Cuál es la importancia social del deporte?

Desde luego se privilegia al deporte espectáculo, que es el que se mira por la televisión; pero la importancia real y profunda del deporte es la de practicarlo, porque a escala individual fortalece y desarrolla capacidades físicas, mientras que a escala colectiva da la idea de pertenencia a un grupo en el que se desempeña una función particular, por lo cual es un elemento muy formativo tanto para jóvenes como para adultos.

¿Los deportes tienen también un valor importante para las personas mayores?

Sí, también para las personas mayores que ya no tenemos la suficiente energía para hacer deporte de competencia, pero sí para practicar deportes de mantenimiento para que nuestro cuerpo vaya recibiendo los años de la mejor manera posible.

¿Hay deportes más importantes?

La importancia mediática social del futbol lo coloca en el centro de todo, en el número uno; pero los Juegos Olímpicos nos dan el reencuentro con una pureza mayor del deporte al apreciar la velocidad, la resistencia y la fortaleza física. El deporte olímpico tiene la gran pureza de conectarnos con la antigua Grecia.

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Matute Aguirre, miembro de número de la Academia Mexicana de la Historia desde 1998 así como del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República, habla también de la participación que han tenido los deportes en el ámbito político y su importancia al forjar una identidad y un estatus social a los países.

¿Cuál es el significado político del deporte en festividades como, por ejemplo, el Desfile del 20 de Noviembre y los Olímpicos?

El Desfile del 20 de Noviembre sí lo tiene porque es oficial, digamos que de Estado, en el que los protagonistas son, en efecto, los deportistas, aunque últimamente haya disminuido mucho su esencia. La cuestión olímpica es una acción de Estado, como dijo Ariel Rodríguez Kuri: se le asigna a una ciudad la responsabilidad de armarla, y lo que está detrás de esa ciudad es el país al que pertenece. Es una gran inversión de Estado que se convierte en prestigio para el que lo organiza, o en desprestigio si las cosas salen mal.

¿Los deportes les dan estatus a los países?

Sí. Lo que sucede es que los países ricos capitalistas invierten mucho en la formación de deportistas, y los países que formaron el bloque socialista también le dieron una prioridad muy grande: formaban deportistas desde la infancia. Eran muy celosos de tener una buena cosecha de medallas y premios de certámenes internacionales.

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El investigador, ganador del Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades en 1997, opina también sobre la relación que tiene el estatus con los Olímpicos de México 68, tras la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco.

¿Este estatus tuvo que ver con lo sucedido antes de los Olímpicos del 68?

No, son dos dinámicas independientes. El movimiento tenía una, y una revolución otra. Lamentablemente se dio esta coincidencia de 10 días que transcurren desde la tragedia de Tlatelolco hasta el momento de la inauguración. Yo lo veo más como una coyuntura coincidente que como algo que perteneciera a la misma dinámica.

En el cuarto Informe de Gustavo Díaz Ordaz se mencionó que el movimiento estudiantil tenía un fin: desprestigiar los Juegos Olímpicos. ¿Es cierto?

Ya que estaban en puerta los Juegos Olímpicos, y la represión gubernamental al movimiento era notable, ésta originó que se verbalizara un posible boicot o una oposición a la celebración de la Olimpiada. Pero no fue un programa del movimiento en su inicio, sino algo que surgió sobre la marcha.

¿Considera que una razón de la matanza fue la protección a los Juegos Olímpicos?

No es una hipótesis descartable. Fue un final drástico el que tuvo el movimiento por la represión, que obviamente señalaba la urgencia de tener a la Ciudad de México en paz para el 12 de octubre.

¿Cuál es la atención que le ha dado el Estado al deporte?

En general, a mí me parece muy deficiente: no hay un buen mantenimiento de las instalaciones deportivas, y los programas de cultura y educación física se han debilitado mucho. Yo creo que hace falta una atención mucho mayor para que la población se beneficie de la práctica deportiva y se le estimule para que tenga una salud más adecuada. Si de eso surge una buena práctica deportiva de calidad olímpica y profesional, pues es un agregado muy positivo.

Se dice que no llegamos a Juegos Olímpicos en algunos deportes, como la gimnasia, por deportistas que desaprovechan el apoyo estatal quitándoles lugar a otros con más aptitudes. ¿Considera que esto sucede en más deportes de México?

Pues no estoy muy compenetrado en ese asunto. La verdad no tengo una respuesta contundente al respecto, pero lo que sí me consta es que la práctica de la gimnasia olímpica despertó un enorme entusiasmo en el 68, y tuvo una buena respuesta de muchas familias que procuraban que sus hijos e hijas se entrenaran en gimnasia. Fue decayendo de forma lamentable y cediendo su lugar a otros deportes. Desde luego, sabemos que para resolver estas deficiencias hace falta una preparación que inicie desde la infancia y que requiera de una constancia muy grande.

Tras los sucesos ocurridos en la FIFA, ¿cree que estos hechos también se dan en México?

Hay mucha especulación al respecto; en realidad, se ha destapado un problema de corrupción muy grande, y estamos en espera de resultados. Entre otras cosas, a mí me sorprendió ver que Joseph Blatter estaba considerando regresar (a la dirección de la FIFA), lo cual me parece una aberración.

¿Las negociaciones afectan a escala competitiva al futbol?

A escala competitiva no creo. Lo que está puesto en cuestión es si realmente se realizarán los mundiales en Moscú y de Qatar, donde me parece que es una salvajada que con las temperaturas que hay en verano en esos lugares se celebre una actividad deportiva al aire libre. Me parece que eso nunca lo pensaron.

¿Cuál es el futuro de México en el deporte?

Podemos ser optimistas y pesimistas. Recordando la maravillosa poesía-canción de Antonio Machado, "se hace camino al andar": si hay dedicación y vocación real se puede llegar a algo. México nunca ha dejado de ser bueno, por ejemplo en clavados, tiro con arco, taekwondo; en fin, hay deportes en los que sí brilla México. De repente los juveniles nos dan las campanadas con triunfos futbolísticos, pero cuando se hacen adultos parece que no son constantes. Hay madera, la cuestión es saberla pulir.