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Valentina Pelayo: “Quería hablar de la muerte en la obra de Felipe Ehrenberg”

Valentina Pelayo conoció a Felipe Ehrenberg en 2010. La conexión con el artista mexicano fue inmediata. Su obra le dijo más que los artistas plásticos de su generación

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Su obra le dijo más que los artistas plásticos de su generación. A partir de aquel contacto, la joven realizadora se propuso dedicar un documental al proceso creativo del “neólogo”. Puntos de reencuentro es parte de la programación del Festival Internacional de Cine de la UNAM (FICUNAM).

¿Por qué hacer un documental sobre Felipe Ehrenberg?

Conocí a Felipe en 2010, cuando fue a presentar con Fernando Llanos la retrospectiva Manchuria al Museo de Arte Latinoamericano en Long Beach. Desde los nueve años viví fuera del país y por lo tanto estaba un poco desconectada de los artistas mexicanos. Descubrirlo fue impresionante. En 2014, después de vivir catorce años en Brasil, regresó a México y me enteré de que iba a hacer una ofrenda dedicada al actor brasileño José Wilker, que recién había muerto. Me pareció interesante documentar cómo hacía una ofrenda y viajé a México para filmar. Al principio, no tenía definido si rodar sobre su forma de hacer las ofrendas o sobre su vida, y la película se transformó en una reflexión sobre mi reencuentro con México a través de la obra de Ehrenberg.

Es interesante que retome a un artista que se ha mantenido al margen del mainstream y la academia.

Me llamaron la atención sus temas. A pesar de haber vivido fuera mucho tiempo, sus temas siempre han sido mexicanos. Su trabajo con la tradición del Día de Muertos es increíble; lleva cuarenta años haciendo ofrendas y siempre con temáticas puntuales.

¿Por dónde tomar a un personaje con tantas aristas?

Por lo afectivo. Quería hablar de la presencia de la muerte en la obra de Felipe Ehrenberg y en la misma sociedad. Durante el proceso de filmación, el documental tomó una veta política casi natural. En Los Angeles sabía lo que sucedía en Ayotzinapa pero hasta que no vine y vi las ofrendas no adquirí conciencia de ello. La politización no fue premeditada. Simplemente se fue dando.

¿Cómo encontrar la narrativa entre una reflexión personal, la vida de un artista y el momento político?

Me influyó mucho la escritora Valeria Luiselli. Tenemos cosas en común. Al igual que yo, se fue del país siendo una niña porque su padre fue diplomático, como el mío. En su libro Papeles falsos habla de lo que es estar fuera de México y reencontrarse con el país. De hecho, hay partes del libro que cito en el documental. A la hora de hacer el guión su presencia fue notable, como también lo fue la de Natalia Almada, una documentalista muy politizada.

Ehrenberg ha sorteado no pocas polémicas. ¿Por qué no abordarlas?

La película no es una crítica, es el registro de la sensación de una cineasta al momento de su retorno a México. Más que alejarme quería tender un puente entre mi generación y su trabajo.

¿Su lectura de la obra de Felipe Ehrenberg cambió después de la película?

Creo que el documental es una metáfora de la forma en que lo retro predomina en el mundo. Su trabajo me influyó más que la obra de artistas inmediatamente mayores a mí. Me parece que Ehrenberg tiene el reconocimiento que se merece. Para mi generación, sus trabajos de hace cuarenta años siguen teniendo perfecta vigencia dado que innovó muchos de los caminos del arte contemporáneo mexicano.


Puntos de Reencuentro Trailer ( FICM ) (FICUNAM) from Valentina Pelayo on Vimeo.

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