Urbes crecen sin control y no se crea infraestructura: Mayne

Al participar en Mextrópoli, el arquitecto estadunidense Thom Mayne, ganador del Premio Pritzker de Arquitectura 2005, consideró que debe haber más atención en el desarrollo urbano para el futuro.
El investigador urbano.
El investigador urbano. (Michael Powers)

México

Las ciudades crecen de manera descomunal. Para Thom Mayne, ganador del Premio Pritzker de Arquitectura 2005, eso debe ser proporcional al crecimiento de la infraestructura: "Me refiero a agua, energía, transporte público y el sentido en el que la gente cambie sus consumos, por ejemplo el del automóvil".

En el Festival Internacional de Arquitectura y Ciudad, Mextrópoli 2016, que se llevó a cabo del 5 al 8 de marzo, el arquitecto estadunidense afirmó que "la Ciudad de México representa la condición moderna del urbanismo con sus más de 29 millones de habitantes" (incluida la zona metropolitana).

Como otras grandes ciudades, como Sao Paulo, Pekín o Shanghái, son "aglomeraciones masivas completamente nuevas y se han convertido en algo demasiado complejo para ser comprendido".

Mayne dijo que las ciudades no paran de crecer y son pocos los que se interesan en estudiar los efectos de largo plazo. "Vivimos en un mundo que económica y políticamente es siempre a corto plazo", dijo.

Añadió que los problemas en las ciudades tienen que ver con la forma en que nos desarrollamos día a día. "Me da curiosidad si alguien se pregunta si existe algún límite que se alcance y entonces todo se quiebre".

Comentó que la complejidad para generar infraestructura económica, cultural e incluso ecológica debería significar un nuevo reto para los arquitectos.

"No parece que en la arquitectura exista la cuestión de si hay o no buenos arquitectos; son muy buenos, pero también deberían preocuparse por resolver los problemas de infraestructura".

También agregó la complejidad social y señaló que "50 por ciento de la población mundial vive en las urbes. La gente no quiere vivir en las afueras porque no hay servicios, no hay nada".

Además, hay problemas de traslado: "Me tomó 45 minutos llegar aquí; en casa un traslado me lleva cinco minutos. Si pensamos en términos económicos, hay muchas ciudades en las que debes dejar el vehículo y caminar", por eso consideró que si no se atienden estos problemas, "en cinco años no va a estar mejor y en diez va a estar peor", concluyó.