REPORTAJE | POR JOSÉ JUAN DE ÁVILA

La única Cervantes que tuitea

Una literata atrapada en la red social

Entre quienes han obtenido el máximo premio a la literatura en lengua española, solo Elena Poniatowska usa Twitter, medio en el que ha enviado 446 mensajes.

Luis M. Morales
Luis M. Morales

México

Elena Poniatowska recibió el martes 19 de noviembre, justo cuatro años después de que abrió su cuenta de Twitter, una llamada alrededor de las siete horas desde España. Era para una noticia de esas que llegan temprano; se había ido a dormir como periodista —escribió para un diario sobre Doris Lessing, la Nobel inglesa que había muerto días atrás— y despertaba como la primera mexicana en ganar el Cervantes, el reconocimiento más importante en el Territorio de la Mancha.

Pero si quien la llamó —el ministro de Educación, Cultura y Deporte español, José Ignacio Wert— no la hubiese hallado en su casa de Chimalistac, habría podido avisarle del premio vía Twitter, la red que durante cuatro años ha pescado en 444 ocasiones 140 caracteres de la ahora Cervantes. Poniatowska, la Princesa polaca, la Rómulo Gallegos, la Cervantes que tuitea.

A sus 81 años no solo es la primera mexicana Cervantes y cuarta mujer en obtenerlo tras 37 entregas: entre los literatos es la única en este idioma, que se difunde entre dos océanos y en más de una treintena de países con infinitos acentos y jergas, que ha ganado el mayor premio al ejercicio del español y que publica en un cuaderno que limita la existencia de la lengua a 144 caracteres, un reto para una narradora prolífica, que en Twitter se define como "más mexicana que el mole".

Poniatowska se convirtió no solo en miembro de la familia de los Cervantes, sino que pasa a ser su única tuitera. De esa fraternidad de herederos vivos del autor del Quijote (Mario Vargas Llosa, Jorge Edwards, Rafael Sánchez Ferlosio, Sergio Pitol, Antonio Gamoneda, Juan Gelman, Juan Marsé, José Emilio Pacheco, Ana María Matute, Nicanor Parra y José Manuel Caballero Bonald), solo la mexicana tuitea; es decir, escribe en este nuevo territorio que, como el que delimitó Carlos Fuentes para todo aquel que habla, oye, lee, crea, vive, sufre y sueña en español, es transcontinental, universal.

En Twitter Poniatowska es, en la brevedad y en la fugacidad, también prolífica. Autora de novelas, teatro, poesía, biografías y publicaciones en todo género periodístico, hace minicrónica, crítica, recomendaciones de libros, de sitios web, de autores y de proyectos culturales independientes; describe aspectos de su vida cotidiana; tuitea con su familia, con sus amigos; cuenta anécdotas de escritores y artistas que tal vez no aparezcan en ninguno de sus libros. Hace política a favor de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y de la izquierda...

Un delicado banquete para quien en el futuro de las letras mexicanas sea su biógrafo.

"@JuanVilloro56 Con tus twitters puedes y debes hacer un libro, son espléndidos, te felicito y te abrazo aunque eres demasiado alto".

"Guadalupe Marín adoraba a Xavier Villaurrut ia, gran poeta mexicano quien escribió sobre la soledad y la muerte".

"Tengo la ilusión de un viaje a Islandia, a la universidad de Reikjavik, donde están leyendo 'Hasta no verte Jesús mío' en islandés".

"El mejor libro de Carlos Fuentes es la 'La muerte de Artemio Cruz' y no pierde nada al releerlo".

"Fabrizio Mejía Madrid publicó Nación TV, un excelente libro sobre el imperio de Televisa".

"No les digan anarquistas a los encapuchados, anarquistas son los hermanos Flores Magón, Durruti, el gran poeta Fernando Pessoa".

"Me pide Jacaranda Correa que escriba sobre mi propia muerte y le respondo que preparo el viaje para no dejar pendientes".

"El libro más sugerente sobre el extraordinario Jorge Cuesta es el de Jorge Volpi, el autor de 'En busca de Klingsor'".

Princesa de Cervantes

Poniatowska lleva en Twitter una suerte de crónica minimalista de sucesos en México. Lo mismo aborda la noticia, como las elecciones de 2012, cuando instaba a sus 389 mil 337 followers a votar por AMLO (de quien habría sido, según el propio tabasqueño, su secretaria de Cultura), que expresa la intimidad de su desolación días después del triunfo cantado que puso a Enrique Peña Nieto y al PRI en Los Pinos.

"Es terrible pensar que con Enrique Peña Nieto regresa en grande el salinismo, su corrupción, su maquiavelismo", tuiteó la escritora el 24 de julio de 2012, tras la derrota de AMLO.

(En Twitter, el Presidente felicitó el martes pasado a la escritora por "el merecido reconocimiento", seis horas después del anuncio del Cervantes.

Antes, por la misma vía, también Rafael Tovar y de Teresa, presidente de Conaculta con Carlos Salinas y otra vez con Peña Nieto, había felicitado a la autora de Lilus Kikus).

Hasta dos días antes de dejar sus apellidos de soltera literaria, de Princesa, de Periodista, de Novelista, de Cronista, de la Rómulo Gallegos 2009, de la premios Alfaguara o Biblioteca Breve, para convertirse en la Cervantes, Poniatowska había enviado 444 tuits desde el 20 de noviembre de 2009, cuando abrió su cuenta @Eponiatowska, cuyo avatar muestra su fotografía sonriendo, con La noche estrellada, de Vicente van Gogh, de fondo. Hasta ayer sumaba dos tuits más.

Su primer tuit: "Escribo una novela que me cuesta mucho trabajo".

Rara vez da RT a alguno de sus 96 followings, en su mayoría escritores y artistas.

Pero su migración a este mundo de los followers, los trolls, los #, los RT y los stalkers de TL (como el de la voz, que con el mayor respeto a Elena Poniatowska escribe esto), su visado a este planeta íntimo donde la privacidad estorba, no fue fácil en sus inicios.

"Gracias a todos por sus muestras de cariño, y a mis hijos por todo. A @fharop Por ayudarme con esto del twitter", tuiteó la autora de La noche de Tlatelolco el 15 de mayo de 2011.

La relación tuitera con su hijo Felipe Haro (@fharop) —a quien agradeció en todas las entrevistas publicadas el 20 de noviembre por su apoyo y por creer siempre que
se merecía el Cervantes "porque dice que soy una chingona"
—tiene tintes de epopeya, de rito de iniciación, de un Virgilio guiando a Dante en la web.

"Aquí con mi hijo @fharop que me trata de explicar como funciona el twitter", escribió el 13 de enero de 2012. "Me pone @fharop frente al twitter, para que escriba algo. Lo único que tengo que escribir es mi próxima novela", contó el 16 de noviembre de 2011. Y cinco días antes: "Me pide @fharop que le de #FF a @quorum_mx, la verdad no sé ni qué quiere decir".

Dos mensajes de 2012: "@fharop me explica qué es un #FF y el TL, la verdad me cuesta mucho trabajo"; "@fharop me habla de la importancia de mi contraseña, y de que si recomiendo a alguien sube de seguidores, no entiendo. Recomiendo a @fharop".

Una escritora de 81 años aprendiendo a hablar, a escribir, en su idioma, de la mano de su hijo, de 43 años ese 2011, cumpleaños también compartido en la bitácora del ciberespacio de Poniatowska el cuatro de junio.

El Twitter fue habitado desde su Big Bang por escritores de diversos países, idiomas y generaciones, como Juan Villoro, Jorge Volpi, Santiago Roncagliolo, Martín Caparrós, Margaret Atwood, Joyce Carol Oates, Salman Rushdie, Alejandro Jodorowsky, Sergio Ramírez, Margo Glanz, Julián Herbert y Arturo Pérez-Reverte, entre otros. Miles de periodistas también lo invadieron (la mayoría nos enteramos del Cervantes a Poniatowska gracias al Twitter).

Pero solo Poniatowska ha llevado sus tuits a la aristocracia del Territorio de la Mancha. Don Quijote halló en Dulcinea a su dama y Cervantes en Poniatowska a su princesa, que desde que se anunció su premio pasó tres días sin volver a publicar en Twitter.