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Viernes , 22.06.2018 / 20:11 Hoy

Un cadáver estúpido

La película es una súper producción al mejor estilo hollywoodense: actores de renombre, efectos costosos, enorme equipo técnico y humano de calidad, pero con una historia que nunca camina como comedia.

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La crítica

Ruby (2012) es de esas películas que tienen magia, que se vuelve encantadora porque está construida con inteligencia, porque explica a través de imágenes y montaje cuál es la posición del autor con respecto a sus personajes. Ellos, aunque sean producto de la imaginación, deben estar constituidos con una naturaleza propia, es decir de carne y hueso. Cuando esto se hace bien, provoca que el autor sea el primero en sorprenderse del resultado y puede asegurar que al público le sucederá lo mismo.

El juego de la imaginación no tiene límites: si el autor respeta los lineamientos dramáticos que ha planteado, la historia engancha y hace que nos entreguemos con frenesí a lo inesperado, sabemos que el final va a ser una consecuencia bien urdida que no va a decepcionarnos.

En Un cadáver para sobrevivir, Hank (Paul Dano, quien también protagoniza al escritor en Ruby) es un náufrago que ha caído en una isla desierta. Harto de su soledad, decide suicidarse —los psiquiatras ponen de ejemplo a Robinson Crusoe como un paradigma de lo que es aprender a vivir en soledad y es una opción—, pero antes de intentarlo descubre a un hombre tirado en la playa, Hank corre hacia él, le habla, trata de reanimarlo, pero descubre que está muerto.

La sinopsis indica una historia donde el personaje principal se vale de un cadáver para salvar su vida, es decir que lo saca de la isla, de su soledad, es un gancho perfecto y yo lo creí. Sin embargo, la película se descompone más rápido que un muerto y se entrega a un sin sentido escudándose en el chiste fácil y obvio, mostrando su feroz incapacidad para crear suspenso y menos para manejar la comedia que pretende. La historia se convierte, prácticamente de una secuencia a otra, en una serie de acontecimientos que no vale la pena mencionar porque rayan en la absoluta estupidez.

La película es una súper producción al mejor estilo hollywoodense: actores de renombre, efectos costosos, enorme equipo técnico y humano de calidad, pero con una historia que nunca camina como comedia y solo se vuelve una sarta de incongruencias que intentan demostrar de manera ramplona —al autor le hizo falta mucha imaginación y trabajo de guión—, que la soledad es un mal que puede evitarse.

Debemos tener cuidado con la imaginación, sobre todo si no hay conocimiento para darle forma y estructura al monstruo, pues la criatura puede señalar al autor con una carcajada de sorna: “¡Si te sorprendes de tus estupideces, eres estúpido!”

Un "cadáver" para sobrevivir (Estados Unidos, 2016). Dirigida por Dan Kwan. Con: Paul Dano y Daniel Radcliffe.

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