"Trumpy Gardiner"

La diferencia esencial con Chauncey es que este es como una especie de Buda arrancado de su jardín de la inocencia.
Peter Sellers como el jardinero Chance en el filme "Being There", de 1979.
Peter Sellers como el jardinero Chance en el filme "Being There", de 1979. (Especial)

México

En la película clásica Being There (aparecida en 1979, basada en el libro homónimo de Jerzy Kosinski), Peter Sellers interpreta magistralmente a Chance, un jardinero que por razones que nunca se explican ha vivido hasta la edad mediana sin salir jamás de la casa donde trabaja, por lo que su único contacto con el mundo exterior es la televisión, que ve a todas horas del día. Cuando su empleador muere y Chance se ve obligado a salir al mundo, un accidente vial lo introducirá en el seno del matrimonio compuesto por un magnate moribundo y una esposa más joven. A causa de un malentendido, cuando le preguntan su nombre y responde “Chance, the gardener”, la mujer entiende “Chauncey Gardiner”, y ese será el nombre por el que es conocido en el resto de la película. Gardiner es prácticamente un imbécil (aunque uno adorable), y poco a poco consigue encumbrarse hasta codearse con las más altas esferas de la política, pues todo el mundo lo toma por un genio, cuando en realidad no hace sino repetir tanto principios de jardinería como lo que ha aprendido en la televisión, y es precisamente una aparición televisiva lo que lo catapulta a la fama. Gardiner es el epítome del personaje sin sustancia, hueco, que triunfa fulgurantemente a partir de la repetición incesante de dos o tres conceptos y, principalmente, de pronunciar las palabras que el interlocutor en cuestión quiere oír (o cree que quiere oír, pues sus inanidades vagas son interpretadas como el culmen de la sabiduría profunda).

A casi 40 años de distancia, hemos presenciado el encumbramiento de otro individuo cuya principal fuente de conocimiento sobre lo que sucede en el mundo es la televisión (así describe su biógrafa Gwenda Blair sus primeros días como ocupante de la Casa Blanca: “No dedica gran tiempo a la introspección o a reunirse con asesores, y mucho menos a revisar los dossieres. Se postra frente a una gran televisión, enviando tuits desde un celular que no es seguro”), que igualmente se conduce a partir de la repetición de un puñado de conceptos básicos (un tanto más sádicos que los principios de jardinería que inspiran a Chance), y que también ha vivido encerrado en una burbuja, en este caso compuesta por su propia egolatría, con lo cual las demás personas son meras extensiones narcisistas, cuya función esencial es apuntalar otro tanto la imagen divina que de sí mismo tiene Mr. Trumpy Gardiner.

La diferencia esencial con Chauncey es que este es como una especie de Buda arrancado de su jardín de la inocencia, por lo que carece de cualquier malicia o intención oculta, y su existencia consiste en procurarse la satisfacción de los impulsos más primarios sin grandes complicaciones. En el caso de Trumpy, también busca la satisfacción de impulsos primigenios, solo que más bien los relacionados con la sed de poder y acumulación de riqueza, con humillar a los más débiles, con poseer a las mujeres cual objetos desechables, y con hinchar un ego que adquiere frente a nuestros ojos proporciones ya mesiánicas. A diferencia del memorable idiota interpretado por Peter Sellers, su versión actualizada logró transformar la ira y el odio que permean a la sociedad estadunidense para erigirse como su líder, convirtiéndose así en una imagen insuperable de lo que queda de un país que hace un tiempo no tan lejano aspiraba a ser el faro de luz que guiara a la humanidad hacia el progreso.