CRÓNICA | POR EFE / SNEZANA STANOJEVIC

Trompeta, instrumento nacional de Serbia

Music Art Project

A pesar de su importancia cultural, los conservatorios serbios carecen de trompetistas para sus conciertos.

Trompeta, instrumento nacional serbio.
Trompeta, instrumento nacional serbio.

Belgrado

La trompeta es el instrumento nacional de Serbia, convertida por el cineasta Emir Kusturica en un elemento recurrente en sus películas. Una importancia popular que no es correspondida en los conservatorios, carencia que un músico español y uno venezolano han contribuido ahora a paliar.

El español Luis González Martí, primera trompeta en varias orquestas internacionales y conocido pedagogo, y el venezolano Francisco Pacho Flores, criado musicalmente en El Sistema de orquestas juveniles de su país, acaban de impartir un ciclo de clases magistrales a profesores y estudiantes serbios.

El objetivo de esa colaboración, organizada por la ONG serbia Music Art Project, es despertar un mayor interés por la formación académica de trompetistas en Serbia.

Según declaró Djurdja Papazoglu, miembro de esa asociación, esta iniciativa podría prolongarse en el futuro de una forma parecida al sistema venezolano.

Pacho Flores opinó que la ventaja de ese método es que "alienta una competitividad sana entre los niños en las clases" e impulsa su creatividad.

Además, señaló que "trabajando con numerosos profesores diferentes, como se hace en El Sistema, se aprende mucho".

En Serbia, la trompeta es considerada por muchos como un instrumento nacional, aunque fue poco conocido hasta mediados del siglo XIX.

Hoy día, son muchas las bandas musicales en las que es el instrumento rey, y hay varios festivales dedicados exclusivamente a la trompeta, como el de Guca, en el este del país.

Este certamen es un fenómeno de masas al que cada año acuden decenas de miles de visitantes de todo el mundo, atraídos por el ambiente exótico y hedonista de las tabernas, la comida y los ritmos balcánicos.

Según Papazoglu, en Serbia hay unos 10 mil trompetistas, algunos de ellos de fama internacional, la inmensa mayoría autodidactas o que aprendieron a tocar el instrumento con familiares, y muchos de ellos proceden de modestos estratos sociales.

Indicó que poco más de 30 de estos músicos tienen formación musical académica, lo que muestra el enorme abismo entre el interés por este instrumento y su reconocimiento en los programas educativos.

La puesta en valor del legado cultural propio, dentro de la tendencia de rescatar las "músicas del mundo", ha recuperado en las últimas décadas instrumentos antiguos o poco explotados y despertado el interés de músicos de conservatorio por los festivales de música tradicional.

El éxito de esas propuestas culturales despertaron la curiosidad por buscar lo mucho que todavía hay por descubrir en la mezcla de culturas y sensibilidades que atesoran los Balcanes.

Durante su estancia en Belgrado, González, junto al pianista José Gallego, y Pacho Flores, también ofrecieron un recital.

González desarrolla desde hace años un importante trabajo en la difusión del repertorio para trompeta, tanto de piezas nuevas como de obras viejas u olvidadas de compositores españoles.

Un fenómeno que se vio impulsado por la rotunda presencia de las trompetas en las películas de Kusturica, como Underground o El tiempo de los gitanos, las bandas sonoras de Goran Bregovic, o los sones del trompetista Boban Markovic, que hicieron esa música popular en el mundo.