El triunfo de las Bacantes; a salto de línea

La Rendija cumple 25 años como grupo teatral. Una mayoría de edad que le permite jugar como en las grandes dionisiacas. 

Ciudad de México

Desde La Rendija observamos el pasado y el presente de un pueblo que quiere despertar de sus prejuicios. Desde La Rendija reflexionamos un caos, donde unos son los hombres y otros son los dioses, unos son esclavos y otros son amos del universo. Y las mujeres, acaso, enfrentan los convencionalismos de los falsos valores, morales y religiosos.

Desde La Rendija, Eurípides y su Dios Baco visitan el territorio maya y azteca, ahí donde la realidad del otro lado de la puerta abre el secreto que despierta preguntas que arden en leyendas, mitos y realidades que aplasten tal vez la falsa moral que impiden el placer de la mente, el cuerpo y el espíritu. Si el dominio de las palabras para persuadir al hombre a pensar, es certero, Bacantes ya triunfó después de tantos siglos de búsqueda.

La Rendija cumple 25 años como grupo teatral. Una mayoría de edad que le permite jugar como en las grandes dionisiacas. Asistir a esa bacanal donde la persuasión, el arte como práctica transgresora y el teatro como renovación escénica, nos empujan al pasado para encontrar el presente. La Rendija es la cerradura, el pensamiento por donde podemos mirar a México.

Suerte a La Rendija en la Muestra Nacional de Teatro.

Exorcismo vía las palabras

Umbra es el pórtico a la oscuridad en la que habitan las sombras, donde nunca llega la luz del Sol, ni la esperanza: ni siquiera Dios. Donde se localizan las fuerzas del mal, el miedo y la zozobra. El espacio al que los protagonistas de la novela Umbra —un niño y su padre— asisten para enfrentar su pasado. Obra donde lo fantástico y lo terrorífico —la creación de un exorcismo— son posibles gracias al poder de las palabras.

Sin conocimiento del lenguaje y atmósferas, es imposible la literatura. El personaje creado por Raúl Godínez puede ser cualquiera de nosotros, metidos en un ritual satánico donde la oración sin dogma es el único camino para el desenlace final.

Poco libros recordamos como novelas de terror en la literatura mexicana: del clásico Las visitaciones del Diablo, de Emilio Carballido, a la de Carlos Fuentes, Aura, y más recientemente, El libro de las pasiones, de Mario González Suárez. Umbra, del poeta y narrador Raúl Godínez, borda su escritura desde la realidad misma,  hasta la fantasmagoría en torno a las apariciones.

Con Umbra, Raúl Godínez —en su primera novela de terror—vigoriza un género poco frecuentado en un país donde los hechos sangrientos son lugar común, y las tradiciones y leyendas de actos sobrenaturales forman parte de los mitos de México.

Felicidades al Premio Nacional Valladolid de las letras.

Coda

En 1967, María Cusi de Escandón acompañó a Guillermo Tovar de Teresa con el presidente Gustavo Díaz Ordaz, para que le explicase la necesidad de rescatar el Altar del Perdón de la Catedral Metropolitana —que aquel año se había incendiado. Lo explicó tan bien, que el mandatario lo nombró “asesor para asuntos de arte colonial”. La leyenda en torno al hoy finado, apenas empezaba…