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Sábado , 22.09.2018 / 12:45 Hoy

Tres directores para Almodóvar

Hombre de celuloide


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A menudo se ha comparado a Almodóvar con Buñuel. Y es cierto, La edad de oro tiene un sentido del humor parecido a, digamos, Mujeres al borde de un ataque de nervios. Ambas películas se solazan “asustando” a la burguesía. En ambas hay una historia de amor que trasciende la salud mental. Pero Almodóvar fue más allá del surrealismo. Lo suyo fue un melodrama exuberante que resultaba incendiario no porque quisiera destruir los viejos valores. Más bien quería otros valores. Sus películas promovían una cultura matriarcal en que los hombres, y no las mujeres, eran objetos del deseo sexual. El valor de Julieta en el conjunto de la obra de Almodóvar estriba en que ha dejado atrás el surrealismo. Tal vez esto se debe a que la fuente de inspiración de Julieta son los personajes de Alice Munro. Con Munro, Almodóvar consigue retratar el universo de lo femenino sin tener que cuestionarse a sí mismo. El director no se burla ya de su condición masculina y con una serenidad que no tenía el primer Almodóvar transmite al público algo que solo pueden los grandes artistas visuales: la contemplación.

De Hitchcock, Almodóvar tiene el escrúpulo para filmar. Si su cine produce suspenso es porque el español piensa cada movimiento de cámara como un ajedrecista el movimiento de sus peones. En Julieta, Almodóvar puede contar efectivamente la historia de esta madre y su hija sobre todo porque sabe dónde colocar la cámara y porque sus imágenes cautivan. Habiendo llegado hasta la farsa con Los amantes pasajeros, Almodóvar se parece a Hitchcock no tanto porque la historia de Julieta contenga un misterio que habrá de golpearnos llegado el momento sino más bien por la psicología de sus protagonistas. Las obsesiones de Pedro Almodóvar siguen siendo las mismas pero de Hitchcock, Almodóvar ha aprendido no solo lo más evidente. Como el inglés, Almodóvar ama el preciosismo. Parece inspirado particularmente en Vértigo, en esos colores brillantes que llegaron a su clímax en el rojo de Todo sobre mi madre. Desde el punto de vista visual tanto Hitchcock como Almodóvar están influidos por Edward Hopper, otro artista enamorado de la femineidad. Es de la imagen de donde se desprenden la psicología y el suspenso que nos mantienen interesados en Julieta, a pesar del tono melodramático, desde el principio hasta el fin.

El tercer director con el que es interesante comparar a Almodóvar es con Woody Allen. Ambos están más cerca del esplendor del artesano que de la pretensión del artista que si no mira a las musas no dirige. Almodóvar y Woody Allen escriben y filman con paciencia de maestro medieval. Ambos ponen mucha atención en los detalles y lo hacen sin la falsa ilusión de ser originales. No es de extrañar que sean tan prolíficos. No necesitan de inspiración. Ambos trabajan con pasión machetera y hoy, con veinte películas filmadas, Pedro Almodóvar ha conseguido algo que nunca ha podido Woody Allen: una película seria.

En Julieta, Almodóvar se encuentra a la altura del gran cine de Buñuel, de Hitchcock y Woody Allen.

Julieta. Dirección: Pedro Almodóvar. Guión: Pedro Almodóvar basado en cuentos de Alice Munro. Con Emma Suárez, Adriana Ugarte, Daniel Grao, Inma Cuesta. España, 2016.

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