“No se trata de digitalizar por digitalizar”: Tovar y de Teresa

La aparición de herramientas tecnológicas da la posibilidad de acceder a los bienes y servicios culturales, afirmó el funcionario público.
Imagen del pabellón argentino, invitado de honor en la feria.
Imagen del pabellón argentino, invitado de honor en la feria. (Especial)

Guadalajara

En 2012 había en México 41 millones de usuarios de internet, cifra que llegó a 46 millones en 2013; en ese periodo, el número de personas que entraron para consultar temas culturales pasó de 31 a 36 millones el año pasado.

Ante esa realidad, una de las prioridades del gobierno federal, replicado en el ámbito cultural, se vincula con las nuevas tecnologías, a través de la agenda digital, con hacer llegar al mayor número de personas los servicios que produce o apoya; a partir de ese eje, se preparó la plataforma librosmexico.mx, mediante la cual se apuesta por apoyar a todos los integrantes de la cadena del libro.

“Estamos en un momento histórico en el que la aparición de nuevas herramientas digitales marca una nueva posibilidad de acceder a los bienes y servicios culturales, como nunca antes había ocurrido en la historia”, aseguró Rafael Tovar y de Teresa, presidente de Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), quien manifestó su esperanza de que “esa frase tan sobada de hacer llegar los servicios culturales al mayor número de personas” ahora sí pueda cumplirse.

Desde su perspectiva, en la medida que el país vaya logrando su conectividad y se facilite el acceso a los instrumentos para el cambio informático, las herramientas tecnológicas son el medio natural para informarse e, incluso, para formarse, por lo cual resulta prioritario la creación de plataformas “que nos puedan ayudar en esta nueva realidad, para el tema del libro, del audiovisual y de la preservación del patrimonio”, sin que se busque digitalizar por digitalizar, “sino que sirva para compartirse con el resto de la sociedad”, destacó el funcionario federal.

Entre lo digital y lo impreso

Se trata de una plataforma digital con múltiples objetivos: es una base de datos de libros mexicanos, al tiempo de un espacio de interacción entre los profesionales del libro y la lectura, mediante una red social abierta, blogs particulares y tablero de negocios, con diferentes aspectos, como la venta, consulta, encuentro y creación de lectores.

De acuerdo con Ricardo Cayuela Gally, director general de Publicaciones del Conaculta, la plataforma pretende ser una solución para el libro digital en México, que no ha tenido el desarrollo que debería por múltiples causas, pues los editores mexicanos “han sido muy prudentes a la hora de entrar al mercado digital, porque sienten que pueden perder el grueso de la naturaleza de su negocio”, aunque también está enfocada al libro impreso.

“Pretende ser un ecosistema amable para el libro digital mexicano y que, sin intervenir con el libre mercado, con la competencia, con cualquier agente externo o privado de México, puedan tener una salida digital. Asimismo es una solución digital para el libro impreso, ya que no se trata de una plataforma exclusiva para libros digitales. Es desarrollo tecnológico mexicano, de software abierto; no existe una plataforma así en el mundo. En tanto que nosotros la creamos, no es la adaptación de una plataforma que ya existe en otros sitios”.

Durante la presentación de la plataforma, a la que asistió Raúl Padilla López, presidente de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Cayuela aseguró que la plataforma apuesta por solucionar muchos problemas de la cadena de valor del libro.

“Está pensada, en principio, para los editores: pueden subir su catálogo de novedades y ponerlo a disposición de todos los interesados, como bibliotecarios de México y del mundo, distribuidores, libreros y lectores; esta carga de información les va a ahorrar cualquier otra carga, porque es un sistema compatible con la librerías, con los distribuidores, con el precio único que manejamos desde el Conaculta”, agregó el titular de Publicaciones del Conaculta.

Al tratarse de una plataforma dirigida a todos los integrantes de la cadena del libro, se promoverá la cultura digital con apoyos a la conversión de catálogos, cursos y charlas en línea, noticias y estará atento a las nuevas maneras de compartir la cultura escrita mediante las tecnologías de la información.

En el acto, Tovar y de Teresa anunció la creación de un fondo para la digitalización de materiales, enfocado en especial a las editoriales independientes, además de la próxima convocatoria para la coedición de libros digitales, a presentarse en los primeros meses del próximo año, bajo la certeza de que es indispensable “unificar esfuerzos y utilizar mejor los recursos”.

Diálogo alrededor de la figura de Fuentes

Nélida Piñón y Sergio Ramírez compartieron una sólida amistad con Carlos Fuentes, una relación repleta de diálogo, de conversaciones alrededor de diferentes temas, que ayer pareció recuperarse con la apertura del Salón Literario, que lleva el nombre del escritor mexicano, “un mexicano universal que nos ayudó también a ser universales”, en palabras de la primera.

Una conversación alrededor de la palabra, de la palabra convertida en literatura: de los mitos y los fantasmas que acompañan a cualquier ficción literaria, como cuando Piñón aseguró que literatura y vida son inseparable, pero en especial que se siente heredera de la tradición: “No puedo imaginar la literatura sin el sentimiento de la continuidad”.

Para Ramírez, los escritores son herederos de la memoria del pasado y de los mitos —“uno viene armado con esos mitos en la cabeza” —, aunque al final siempre se está ligado a una historia personal que se convierte en la historia que lo rodea: “La que prende de mejor manera la imaginación: cada historia de un país es la historia personal del escritor”.

“El gran deleite de la escritura es poder ir a esos territorios personales y encontrarse con la maravilla que, al reproducirse ese territorio, el lector se encuentre en el”.

Al final de la conversación, ambos escritores recibieron la medalla Carlos Fuentes, instaurada por la FIL Guadalajara, de manos de la viuda del escritor, Silvia Lemus.