Cambian de sede 'La Piedad Rondanini', de Miguel Ángel

Hecho en Milán, el traslado de la pieza a un nuevo museo, cuya planeación duró tres años, es una "hazaña técnica sin precedentes".
Fue la última obra del artista.
Fue la última obra del artista. (Especial)

Milán

La Piedad Rondanini, última escultura de Miguel Ángel, fue trasladada a un nuevo museo de Milán creado expresamente para albergar dicha obra, en la que el maestro italiano trabajó hasta su muerte, informó ayer el ayuntamiento milanés.

La estatua de mármol blanco, de unos dos metros de alto, que el artista dejó inacabada a su muerte en Roma en 1564, se encontraba desde 1956 en el castillo Sforzesco, en el centro histórico de Milán, que alberga varios museos en su recinto.

Esa escultura será la única obra del museo homónimo, que abrirá sus puertas el próximo 2 de mayo, un día después del inicio de la Exposición Universal de Milán, indicaron los representantes del ayuntamiento en rueda de prensa.

El sitio escogido es una sala restaurada de un antiguo hospital español, cuyos frescos en el techo y en las paredes albergaban a los soldados enfermos de peste durante la segunda mitad del siglo XVI.

"Un lugar de mucho sufrimiento, adaptado para acoger una escultura que expresa el sentimiento intenso del dolor de una madre", comentó el arquitecto Michele de Lucchi, encargado de instalación de la escultura y que, además, planeó una sala con un parqué de madera clara y una instalación lumínica para evitar las sombras.

El paradero de esta obra, encontrada en la vivienda del artista tras su deceso, se desconocía hasta 1807, cuando reapareció en el palacio milanés del marqués de Rondanini. Milán la adquirió en 1952 y desde entonces la exponía en otra sala.

Esta nueva ubicación "cambia completamente la percepción de este ícono del arte mundial y pone en valor la poderosa intensidad de la obra en la que Miguel Ángel trabajó hasta los últimos días de su vida", apuntaron los adjuntos del alcalde, Filippo del Corno y Maria Carmela Rozza, en un comunicado.

La preparación del traslado tomó tres años y supuso una hazaña técnica "sin precedentes", según declaró Claudio Salsi, director de la Superintendencia del castillo.

Para protegerla de las vibraciones del Metro y de los riesgos sísmicos, la estatua ha sido ubicada sobre una plataforma aislante, cuya eficacia se comprobó en un laboratorio con una réplica de la obra.