La tradicional forma de nacer aplicada en la sierra hidalguense

Su labor fue reconocida por el gobierno, que le otorgó recurso mediante el Pacmyc.
Yo la llevaba bien con el hospital, pero luego se enojaron: Alejandra.
Yo la llevaba bien con el hospital, pero luego se enojaron: Alejandra. (Arturo González)

Pachuca

Desde hace más 30 años, Alejandra Ortega ayuda a bien nacer a los niños de Calnali, es enfermera de profesión y desde su retiro recuperó la práctica tradicional de atender a las mujeres embarazadas que por condiciones económicas no acceden a clínicas especializadas.

Es originaria del barrio de San Juan, y asume su labor como un servicio comunitario, pues aunque sus pacientes no cuenten con dinero para pagar sus servicios, ella les procura los mejores cuidados.

“Es mi obligación, ese es el don que tengo, y aún con mis bajos recursos he procurado siempre tener un cuarto bien arreglado y limpio para los partos, además de los temazcalis, que es una tradición de años en Calnali”

Un ejercicio que no siempre es bien visto por las autoridades de salud, revela Alejandra, se ha visto en pleitos con los directivos de las clínicas de salud en Calnali o en Huejutla que en ocasiones se niegan a registrar a los pequeños que ayudó a traer al mundo, le adjudican falta de higiene o carencia de títulos para ejercer su oficio, y ninguna de estas trabas la ha detenido hasta hoy.

A las mujeres que acceden con ella les procura con infusiones desde el comienzo del embarazo, sobadas o masajes para acomodar al crío sí es que se encuentra en una posición complicada para el alumbramiento, además de obligarlas a usar una faja, práctica que asegura que los médicos ya no la recomiendan, a pesar de representar un riesgo para las pacientes.

“Yo la llevaba bien con el hospital, pero luego se enojaron porque se me vinieron muchos partos a su pobre casa, y aunque me dicen que ya no puedo atenderlos, lo seguiré haciendo, las cuatro personas que trabajan conmigo y yo estamos reconocidas y recibimos cursos de los doctores de Pachuca, si en la clínica no quieren que ayude en partos se tendrán que aguantar el coraje”.

Y es afortunada en su labor, en este tiempo no ha visto nacer a ningún niño con mal formaciones, ni tampoco ha murto alguno bajo su cuidado, es tal el reconocimiento que en el pueblo le reconocen su don y la consideran de su familia.

“Cuando me ven me llaman abuelita, y yo a los que aún veo los noto sanos y grandes, y los quiero también, unos ya están casados y me han traídos a sus señoras o vienen para que yo les atienda el parto. Es una satisfacción muy grande recibir ese reconocimiento, no creo que los médicos en la actualidad lleguen a sentir lo mismo” agregó.

El proceso es un ritual, según lo describe, les procura con infusiones para ayudar al parto, y una vez nacido el niño les da tres baños, tanto a la paciente como a su hijo, además de ayudar a sacar flemas a los pequeños.

“A mí me gusta atender el parto, que salga bien y cuando lloran los niños sabes que resultó, es una bendición ayudar a nacer, y hay ocasiones en las que se les debe dar un seguimiento mayor, como cuando vienen volteados los niños”

Su labor ya fue reconocida por el gobierno de Hidalgo, que le otorgó un recurso mediante el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias. (Pacmyc) con el que edificará mejor el cuarto donde atiende con su hija de 26 años.