Su pacto y nuestro pacto

Toscanadas.
El presidente Enrique Peña Nieto.
(Especial)

Ciudad de México

Trato de pensar en cosas librescas para escribir mi columna de hoy, pero me asaltan ideas y dudas bastante más terrenales.

En primer lugar está el pacto para combatir la corrupción y cerrar el paso a la impunidad que Peña Nieto pretende cuajar para evitar otro caso como el de Iguala. ¿De qué diablos estamos hablando? ¿Si los partidos no se toman de la mano habrá otra masacre de estudiantes? ¿Para respetar la ley hace falta un pacto? ¿Entonces de qué sirve la propia ley? ¿Al fin van a pagar su rapiña los priistas corruptos o solo la desleal Elba Esther?

Nadie como el PRI ha dominado el arte de la impunidad, así es que olvidemos nuevos pactos estatales porque el pacto social se estableció hace ya mucho tiempo: un Estado pone orden y seguridad, y los ciudadanos pagamos impuestos y mantenemos a los políticos en sus oficinas.

Y hablando de pago de impuestos… Hacienda está publicando listas de contribuyentes incumplidos. Muy bien. ¿Quién nos publica ahora una lista de gobernadores desfalcadores, funcionarios rateros, alcaldes corruptos, jueces parciales, diputados comisionistas? Seguro la lista sería más larga que la de los malos contribuyentes; y siendo así, un contribuyente incumplido no es sino un ciudadano que no se presta a pagar el salario, las prestaciones y las vacaciones de quien no se los ha ganado.

México tiene treintaidós gobernadores y alrededor de 2 mil 500 alcaldes. Sumen diputados federales y locales, regidores, tesoreros y demás puestos corruptibles, tal como tesoreros, secretarios de cualquier cosa, jefes de policía... Agreguen que los mexicanos no confiamos en nuestros funcionarios y respondamos ¿dónde habrá más incumplimiento? ¿Entre los políticos o entre los contribuyentes?

Los estudiantes que saben de páginas web y tienen infinita energía podrían formar una lista alterna a la presentada por Hacienda.

Ojalá Luis Videgaray recuerde que el diez por ciento del PIB se va en corrupción. ¿Qué tal si la reforma fiscal hubiese incluido un impuesto del 30% a los ingresos non sanctos, al moche directo, a la sustracción de las arcas públicas, desvío de fondos, escamoteo de cuotas sindicales, pagos desproporcionados a asesores que no hacen nada, a constructoras que levantan castillos en el aire?

No sé en qué quede el pacto de los partidos políticos. Pero el pacto que haremos nosotros, los ciudadanos, será no quedarnos callados, no dejar de presionar, no dejar de criticar. Un pacto para usar la palabra, pero también la acción. Todos los estudiantes de Derecho sabrán que marchar en las calles, alzar la voz es una forma digna de participar, pero también sabrán que hay formas más potentes de moldear un nuevo México. Ahí está la ley. Ustedes la conocen. Utilícenla. Presenten propuestas de leyes, denuncias en la PGR; convoquen a organismos y cortes internacionales. Diseñen mecanismos contra la impunidad.

El pacto que hagan los políticos será mero disimulo. El que hagamos nosotros puede funcionar.