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Sábado , 15.12.2018 / 06:28 Hoy

Tomasa Palomares dominó el arte del verso sin ir a la escuela

Música

La cantadora y versadora de 92 años recibirá la medalla Arcadio Hidalgo en la Plaza de Armas del Puerto de Tampico.
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Tomasa Palomares recuerda: "Sólo estuve tres meses en la escuela. Entré el 9 de marzo de 1936, y el 21 de junio salíamos de clases cuando se vino una creciente muy grande que hasta tapaba las casas. Y ya no pude regresar. Lo que aprendí, lo hice solita".

Este percance no le impidió llegar a dominar el arte del verso y los temas huapangueros. Nacida el 22 de septiembre de 1927 en el ejido de San Antonio Rayón, municipio de González, en Tamaulipas, Tomasa afirma que cantaba desde muy pequeña:

"Tenía un tío que tocaba la guitarra y cantaba, y yo me le pegaba. También tenía otro pariente que sólo cantaba. Además, me tocó la de buenas: me casé con mi marido, y él tocaba el violín. Se llama Dionisio Enríquez Casares y llevamos 70 años de pareja". 

Desde la línea telefónica, la versadora afirma que si mencionara las primeras tonadas que se aprendió no terminaría: "Todo lo que me gustaba lo cantaba, no paraba. Me encantan las canciones tristes y las alegres, todas. No tengo una favorita, la que me gusta es la que interpreto, y ya". 

El próximo 21 de julio, a las 19:00 horas, Tomasa recibirá la medalla Arcadio Hidalgo en la Plaza de Armas del Puerto de Tampico. La música correrá por cuenta de Alegría Huasteca, Los Jilgueros de Altamira, Los Cantores del Champayán, Fascinación Huasteca y Patricio Hidalgo y El Afrojarocho. Toda una fiesta para una trovadora de fuste. 

Tomasa afirma que si le piden que cante lo hará con mucho gusto, como lo hace por la línea telefónica con "El corrido de Sarabia". Con voz clara entreteje las imágenes del corrido: 

Del campo de Balbuena se alzó hasta el firmamento / 

Un pájaro de acero con rumbo a Nueva York / 

Liviano como el aire, más rápido que el viento / 

Perdiéndose en las nubes, a todos dijo adiós. 


A la pregunta de por qué le gusta cantar, responde: "Pues quién sabe. Toda la vida lo he hecho, desde chamaca y luego de señorita. Hasta mi mamá me regañaba: '¡Ya cállate la boca! ¿No te cansas de cantar todo el día?'. Ahora soy grande, pero todavía me gusta. Cuando despierto le pido a mi diosito que me dé sabiduría para que no se me olviden las cosas".

De sus tíos aprendió a versear, lo que se le da de manera natural, como cuando dice: 

Quisiera con el mirarte comunicarte mi intento, / 

más como no puedo hablarte, me voy con el sentimiento /

De verte y no saludarte y decirte lo que siento.


Tomasita, como le dicen con cariño, no tiene preparado nada para el sábado, pues confía en sus habilidades: "La que me pidan canto". Dice que no sabe por qué le van a dar la medalla, "sin embargo, agradezco que hayan pensado en mí". 


ASS

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